

La ruta del dinero en el viaje de Obama a Cuba
Por primera vez en más de medio siglo, los dólares comienzan a fluir por el Estrecho de la Florida. Y ya no son las remesas que envían los cubanoamericanos a sus familias, sino una creciente oleada de fondos que darán contenido al cambio de política iniciado el 17 de diciembre del 2014 por los presidentes Raúl Castro y Barack Obama.
Cuando el Air Force One tocó tierra este domingo en La Habana, sin dudas se hizo historia. Es la primera vez que un mandatario estadounidense en ejercicio visita la Isla desde 1928, cuando aún estaba prohibido tomar ron desde La Florida hasta Dakota del Norte.
Pero la mayor parte de la delegación que acompaña a Obama está menos interesada en aparecer en los anales del futuro y más en regresar a casa con acuerdos concretos.
LOS PECES GORDOS
En primera línea están las trasnacionales estadounidenses que, si bien llegan con retraso, están listas para recobrar terreno en un mercado a solo 90 millas de sus costas.
Arne Sorenson, CEO de Marriott, ve a Cuba como la nueva frontera para continuar ampliando la que ya es la mayor compañía hotelera del mundo. Y no se irá con las manos vacías.
Starwood, comprada el año pasado por Marriott en una transacción de más de 12 mil millones de dólares, firmó un inédito acuerdo con sus contrapartes cubanas para restaurar y operar tres hoteles en la Isla, incluido el emblemático Inglaterra, que pasará a ser parte de su Colección de Lujo. Es la primera operación de su tipo desde 1959.


Se espera que el Hotel Santa Isabel, un palacete colonial en el corazón de La Habana Vieja, pase a su catálogo de primera línea; mientras el más modesto Hotel Quinta Avenida, en Miramar, se incluya en la clase económica.
Otro anuncio que precedió la visita fue un posible contacto entre el gigante de las telecomunicaciones estadounidense AT&T con Etecsa, la empresa estatal cubana que controla ese sector. El acuerdo seguiría la estera de Verizon y Sprint, otras dos importantes operadoras norteamericanas que lograron establecer su servicio de roaming en Cuba.
Mientras esto ocurre en tierra, la competencia por el aire no es menos fuerte. Tras el arreglo para establecer hasta 110 vuelos directos entre ambos países, las principales aerolíneas pujan por hacerse con las rutas que acapararán la creciente demanda de estadounidenses interesados en un destino prohibido hasta hace poco.
Se espera un boom aún mayor tras las recientes regulaciones que permiten los viajes “pueblo a pueblo” de manera individual, lo más lejos que puede llegar el presidente para relajar las visitas a la Isla sin violar la ley que prohíbe a los estadounidenses hacer turismo en Cuba.
En la delegación presidencial también está incluida Ursula Burns, CEO de Xerox Corporation, el proveedor más grande del mundo de fotocopiadoras de tóner y sus accesorios. Demanda de su producto en Cuba es lo que sobra. En la Isla aún se necesita papel y tinta para llevar a cabo trámites que en cualquier otro lugar se hacen por Internet.
Cierra este cuadro la empresa de tractores Cleber, cuyos fundadores Saúl Berenthal y Horace Clemmons están hace varios días en La Habana a la espera de encontrarse con el propio Obama.
En febrero pasado fueron noticia mundial al convertirse en la primera empresa norteamericana que obtiene una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros para instalar una fábrica en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, el principal proyecto para ampliar la inversión extranjera en Cuba. Allí aspiran producir cerca de mil tractores al año destinados al deprimido sector agrícola cubano y también a la exportación.


Aunque aún no está disponible un listado de los cubanoamericanos que su unirán a Obama en este viaje, figuras de alto perfil como la familia Fanjul, los magnates del azúcar en Estados Unidos; el multimillonario Carlos Saladrigas, y el exsecretario de Comercio Carlos Gutiérrez, están interesados en poder invertir en su país natal.
El presidente se reunió personalmente con miembros de la comunidad cubana en la Casa Blanca antes de partir a La Habana para escuchar sus opiniones.
EMPODERAR AL SECTOR PRIVADO
Pero la verdadera apuesta de Washington en su cambio de política está en el emergente sector privado cubano, que se abre paso con fuerza dentro de la actualización del modelo económico y comienza a ser reconocido como un motor del socialismo próspero y sostenible que se busca lograr en el país.
Aunque resulta difícil pensar que la Casa Blanca busque cumplir alguno de “Los Lineamientos” y sin dudas tiene su propia agenda para este sector, está enredada en la madeja de leyes del bloqueo para lograr sus objetivos.
El pasado 15 de marzo los departamentos del Tesoro y Comercio anunciaron una nueva ronda de medidas que flexibilizan el uso del dólar para algunas transacciones cubanas, pero aún se desconoce el alcance real de la medida.


Obama parece interesado en hacer llegar lo antes posible el dinero que financie a los cuentapropistas cubanos, que ya suman cerca de medio millón. Y su foco principal es el capital humano formado por la Revolución en el área de las nuevas tecnologías, que no ha logrado desatar su potencial en las condiciones económicas y legales actuales.
Aún sin amparo y promoción efectivos, miles de ingenieros e informáticos de la Isla se las han arreglado para crear aplicaciones de primera línea como AlaMesa, dedicada a la promoción de la gastronomía en la Isla, que incluso está disponible en la tienda oficial de Google.
Otros se subcontratan para compañías internacionales que les pagan una fracción de lo que cobraría un profesional de su mismo nivel en cualquier otra nación. Y claro, están los que prefieren emigrar.
Recientemente se dio a conocer que Cuba estará incluida en el proyecto Stripe Atlas, enfocado a emprendedores digitales, las llamadas startups, que quieran establecer una compañía en Estados Unidos.
Entre otros servicios, Stripe permite abrir una cuenta bancaria en el Silicon Valley Bank, especializado en compañías tecnológicas. De este modo, pueden cobrar sus productos o servicios y gestionar el dinero con una cuenta bancaria real desde la que podrán transferir fondos hacia su banco local.
Hasta hace unos días esas transacciones serían ilegales, pero el departamento del Tesoro hizo posible en su última ronda de cambios que los ciudadanos cubanos abran cuentas bancarias en Estados Unidos, las gestionen y repatríen el dinero en caso de que lo deseen.
Junto al Air Force One también llega la líder de Kiva, Julie Hanna, quien dirige una organización dedicada a prestar dinero a pequeñas empresas o emprendedores de países en vías de desarrollo a través de Internet.


Y para dar un paso más allá, se espera que esté en Cuba Daniel Schulman, nada más y nada menos que el CEO de PayPal, la principal compañía de pagos digitales del mundo que en marzo del año pasado tuvo que saldar una multa de casi ocho millones de dólares por procesar transacciones cubanas.
Sin dudas Schulman exigirá seguridad para volver a tocar dinero cubano y, al parecer, eso mismo es lo que busca la Casa Blanca al invitarlo a su paseo por La Habana.
Pero Obama tendrá otros proyectos concretos que mostrar. Brian Chesky, presidente y fundador de AirBnB, la empresa dedicada a gestionar alojamientos de manera virtual, viene a ver con sus propios ojos la mina de oro que encontró en Cuba.
La plataforma llevó al mundo digital lo que miles de cubanos venían haciendo desde hacía décadas: alquilar algunas habitaciones o toda su casa para turistas que bien quieren una experiencia más cercana a la vida cotidiana o simplemente encontrar alojamiento decente en lugares donde no existen hoteles.
El propio Obama participará este lunes en un encuentro entre empresarios norteamericanos y emprendedores cubanos para compartir experiencias y buscar nuevas oportunidades.
Con tanta alta política en el aire, no está de más seguir la vieja ruta del dinero para saber por dónde vienen los tiros entre Cuba y Estados Unidos.