Bacteria

Mapache
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Nov 5 · 3 min read

El Sol — imposiblemente viejo — ilumina la Tierra, como lo ha hecho desde antes que tuvieran esos nombres.

Aún en los polos de nuestra planeta, los rayos del sol nos alcanzan. No hay ningún lado en dónde esconderse; salvo las partes más profundas del mar, en donde solamente pueden sobrevivir criaturas más complejas y más resistentes que la humanidad.

En nuestra atmósfera un agujero se abre. El escudo natural de la Tierra, escudo contra el sol creado de manera fortuita y casual hace millones de años, se está debilitando. En la misma atmósfera un nuevo escudo se está construyendo. Este escudo, escudo de compuestos de carbón, crece pero no para mantener el daño afuera. Actualmente, encierra el deterioro junto con nosotros. La humanidad se convierte en una raza de ranas ultra complejas en medio de una olla gigante de agua hirviendo.

En la Antártida, un iceberg suda. Su nombre es B-15; pero como el Sol y la Tierra, ha existido muchísimo tiempo antes de ese nombre. Como cualquiera de las otras estructuras primitivas y espontáneas del mundo, B-15 tiene vida. Pingüinos descansan arriba de él después de una tanda de caza. B-15 se derrite y crece con las temporadas. Pero ahora, aún en las temporadas en que B-15 debe de estar creciendo, está sudando. Ahora, pingüinos se resbalan en su sudor y caen de alturas de más de veinte metros sobre los ángulos de la estructura gigante. Sus golpes dejan manchas rojas y oscuras en la cara de B-15, como heridas en la piel de un leproso. Fisuras se abren. Durante la noche, la agua que entra se congela y se expande y B-15 se pone más débil. Con cada día que pasa B-15 suda más.

…en la profundidad del núcleo de B-15 algo más está con vida. Otra criatura más antigua que su nombre: Bacteria.

En el agua tibia que se filtra por las hendiduras que aparecen en el hielo antiguo de B-15 y que alcanza su núcleo, la Bacteria empieza a bailar de nuevo. Luego, ésta comienza a dispararse hacia todos lados usando sus extremidades primitivas, extremidades que nos han llegado a donde estamos como civilización hoy en día. Las extremidades que crearon el mundo en cual vivimos tú y yo. Nosotros, las armas más destructivas que la Tierra ha visto. Esta Bacteria se ha mantenido viva y escondida en el hielo de B-15 por tantos años que nuestra evolución no la ha contabilizado.

Si los humanos hubiesen existido al mismo tiempo que el T-rex, seguramente solo seríamos un fósil encontrado de manera imprevista por algún animal que por curiosidad nos desenterró. Tal vez no seríamos más que una flauta, si todavía se les llamara así.

Desde las grietas de B-15, la Bacteria comienza a filtrarse al mar. En nuestro mar, la Bacteria se duplica. En un mar suficientemente lejos para que no nos demos cuenta. Suficientemente lejos para no ver los pingüinos enfermos y ahogándose en su propio vómito después de comer peces con ojos hinchados y rojos. Peces con agallas goteando un líquido rosa y viscoso. Ahora bancos enteros de peces flotan sobre la superficie del mar.

Un barco atraviesa este cementerio. Un pescador solitario atrapa una de estas pobres criaturas. Por pura curiosidad, toma con su dedo un poco del líquido viscoso saliendo de una de las agallas del pez. Ya que coloca el dedo frente a su nariz, el pescador nota que el líquido tiene un olor dulce. El pescador solitario limpia la mano en su chamarra.

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