Estoicismo, aquí y ahora

¿Qué tiene de especial una escuela filosófica greco-romana de más de 200 años de antigüedad para nuestra vida en el siglo XXI?

¿En qué puede ayudarnos para llevar una vida con mayor sentido y más plena?

¿Cómo una serie de hábitos de pensamiento, ejercicios de reflexión y preceptos vitales nos encaminan a encontrarle más sentido a nuestra existencia, a aprender a sobrellevar los reveses de la vida, a fijarnos en lo que de verdad importa, a llegar a ser la mejor versión que podamos ser de nosotros mismos?

En estos textos pretendo emular a los grandes difusores de ideas estoicas de Gran Bretaña y EEUU, acercar lo que aprendo sobre esta filosofía práctica y como la aplico a mi día a día. Hablaré sobre ellos y hablaré sobre mi.

Relatar cómo y por qué el que escribe llegó al estoicismo es la mejor manera de empezar este camino. Hace cuatro años mi familia sufrió un revés que cambió muchas cosas: la muerte de un bebé. El que escribe siempre había sido una persona con tendencia al desasosiego. Y ver la desesperación y la incomprensión en seres queridos es una experiencia horrorosa pero también reveladora. La siguiente pregunta fue planteada en las horas de reflexión informe que un evento de este calibre provocan: ¿Cómo se sobrepone uno a algo así? ¿Cómo encuentras fuerzas para seguir viviendo?

La respuesta, o más bien, la puerta a un lugar en que encontrar la respuesta, en que vivir la respuesta me llegó a través de Twitter. Investigadores de la universidad de Exeter habían realizado un experimento comunal en psicología cognitivo-conductual ofreciendo una guía para vivir durante una semana a través los principios, valores, recetas y ejercicios de los estoicos. La Stoic Week. Durante una semana leer máximas de filósofos, realizar ejercicios y meditaciones tres veces al día, aprender sobre los principales filósofos de esta escuela y reflexionar fueron las tareas. Y de ahí a hoy.

Cuando intento explicar en que consiste el estoicismo me gusta hablar de dos de sus exponentes más importantes. Uno de ellos dijo “No expliques tu filosofía, vívela”. Era un esclavo liberado, tullido y pobre. Admirado y buscado por la élite romana. En su epitafio alguien escribiría: “Aquí yace Epícteto, un esclavo, un mutilado en el cuerpo, un mendigo sumido en la pobreza. Y favorecido por los Dioses.” Es el maestro. El otro fue el hombre más poderoso sobre la faz de la tierra, el emperador de Roma Marco Aurelio Augusto Antonino. El arquetipo de filósofo-rey platónico. El mejor emperador de Roma. El estoicismo es una manera de percibir el mundo, una forma de actuar y una voluntad de aceptar la realidad que guiaron tanto al esclavo como al rey. Saber distinguir lo que está bajo nuestro control de lo que no. Dirigir nuestra vida y actuar conforme a las virtudes que son naturales para el ser humano. Rendirse ante la realidad cuando es el momento.

Aquí y ahora empieza este camino.

Like what you read? Give Desde la Stoa a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.