Laura

Hace dos días fue el cumpleaños de Laura, una prima mía que vivió con nosotros por muchos años. Durante esos años, ella fue parte integral de la familia, aunque deduzco que ella nunca se sintió realmente como tal por multitud de razones, algunas de las cuales entiendo sobremanera.

Laura llegó a nuestras vidas con después de haber terminado la escuela primaria en una ciudad pequeña al norte de Lima, donde vivía con mi tía (la hermana de mi madre, y del padre de Laura) y su familia. Muchas historias se entretejieron durante esos años en aquella ciudad costera, se dice que Laura hizo cosas un tanto sospechosas y malintencionadas, como por ejemplo, romper y esconder bajo su cama algunos de los juguetes de Hilda, la nieta de mi tía, cuyos padres tenían mucho dinero. ¿Habrá sido por envidia quizás?, ¿o por los desaires de la madre de Hilda — un poco arrogante sí que es — hacia ella? No me cabe duda que Laura es una chica muy sensible, demasiado diría mi madre, pero lo particular en ella eran sus reacciones llenas de malicia ante las ofensas que recibía.

Laura y mi hermana son contemporáneas, nacieron con apenas dos semanas de distancia una de la otra, lo cual tuvo ventajas y, sobre todo, muchas desventajas… y desventuras. Al comienzo, mi hermana encontró en ella una gran compañera de juegos y aventuras, se entendían casi a la perfección, y reían y cuchicheaban todo el rato, sabrá Nietzsche acerca de qué. Pero con el pasar de los años, se creó una gran distancia entre las dos, comenzando por el hecho de que mi madre decidiera matricular a Laura en una secundaria diferente a la de mi hermana, además de delegar a Laura la mayoría de tareas domésticas con respecto a mi hermana, en las negativas de mi madre en dejar salir a mi prima con sus amigas de la escuela — hasta el punto que decidió de dejar de intentar pedirle permiso en siguientes ocasiones, a sabiendas de su negativa anticipada — ,mientras que mi hermana disfrutaba de una sana y copiosa vida social.

Nunca olvidaré el día en que el cumpleaños número quince de ambas se acercaba. Mi madre decidió no organizar ningún gran evento para evitar conflictos, celos y ahorrarse mucho dinero, pero se le compró a ambas un pastel el día respectivo, y una suma simbólica como regalo. El día que Lauracumplió quince años, no recibió ninguna llamada de su familia en aquel pueblito apartado de la sierra, de donde son ella y mi madre; estuvo todo el día con la mirada pensativa, y luego de cantarle el “cumpleaños feliz” y soplar las velas, se echó a llorar. “No tengo padre ni madre, están muertos para mí”, me diría en alguna ocasión.

Es verdad que no era una chica fácil de tratar, es verdad también que sus repentinos votos de silencio cuando era ofendida de alguna manera resultaban exasperantes, pero también mi madre fue muy dura con ella en muchos sentidos, excusándose en que Laura tenía suerte de no ser tratada como mi madre lo fue a su edad. Cuando iba a visitar de cuando en cuando a mis padres, después que empezara a vivir sola — a la fuerza — , ella me decía lo afortunada que era al haber salido de aquel lugar, “un día también saldré de aquí, no aguanto vivir más con tu mamá”, me dijo en un tono tranquilo.

Y llegó el día en que sus deseos fueron hechos realidad, no sin drama de por medio, por supuesto. No hubieron despedidas nostálgicas, ni promesas sentimentales; al salir de casa, cortó toda comunicación con la familia, excepto con mi padre. Mi hermana, aunque intentaba ocultarlo, no podía ocultar su alivio, pues no soportaba vivir con alguien que casi no le dirigía la palabra y que sentía envidia por ella, aunque ese sentimiento era mutuo, pues era sabido que Laura era muy agraciada y recibía siempre elogios por ello. Mi madre la tildó de “puta” cuando se enteró que no mucho después que saliera de casa, se fuera a vivir con un chico con el cual estaba saliendo a escondidas. Laura nunca (o casi nunca) tuvo animadversión hacia mí, me veía como una especie de víctima — al igual que ella — del mal carácter y ataques de rabia de mi progenitora, sin embargo, nunca desarrollamos una relación demasiado estrecha.

Creo que al final, fue una huésped mas no parte de la familia. Que le vaya bien y sea feliz, donde quiera que esté.

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