Manual para dejar de compartir basura en Internet

O “Cómo saber si esa selfie es de Abraham Lincoln o no”

Sergio Nouvel
Apr 11, 2014 · 4 min read

¿Qué tienen en común la noticia de que WhatsApp empezará a publicar automáticamente las fotos de sus usuarios en Facebook, el aclamado discurso de Evo Morales sobre la deuda externa y la profética entrevista a un capo de la mafia brasileña? Todos son falsos, tal como otras miles de noticias e historias apócrifas, exageradas, mal atribuidas o deliberadamente inventadas para confundir.

¿Y qué tienen en común los 25 tips para bajar de peso, las 15 señales de que esa chica está interesada en ti y las 32 razones por las que el ketchup es dañino? Que son contenido sin gran profundidad, pero que está especialmente hecho como anzuelo para ser compartido (click-bait). En el mejor de los casos, nos harán perder un par de minutos de nuestro tiempo y le hacen ganar a alguien un par de centavos en publicidad. En el peor, pasa todo lo anterior y además nos desinforman.

Todos hemos sido alguna vez culpables de retransmitir basura en Internet. Es fácil, es tentador y pareciera calmar nuestra ansiedad. Tal vez sea una batalla perdida, pero creo que ya estamos procesando demasiada información diariamente como para que tengamos que sumarle contenido chatarra. Y tal como uno trata de botar los papeles en el basurero (aunque sea más fácil tirarlos al suelo) para mantener limpios los lugares por los que transitamos, tratar de no compartir basura en Internet ayuda a mantener más limpias las timelines de amigos y followers. Llamémosle “cultura cívica digital”.

También te estarás haciendo un auto-favor: en la medida que compartas menos basura, más tomadas en cuenta serán las cosas que realmente te importa compartir con tu audiencia.

Así que acá van un par de sencillos tips para romper el círculo:

  1. Lee/mira antes de compartir. Esto va totalmente contra la corriente. Tenemos el instinto compulsivo de compartir cualquier título que nos parezca interesante o que sentimos que valida nuestro punto de vista. Leer el link antes de retuitearlo (o incluso darle like) es la verificación mínima de que lo que vas a compartir vale la pena ser leído.
  2. Añade un comentario personal. El comentario personal (aunque esté expresado en dos palabras) es la prueba de que leíste el artículo en primer lugar, y además le da un contexto: ¿estás compartiéndolo porque te gustó, no estás de acuerdo, o porque quieres desmentirlo? Esa visión personal te convierte de mero retransmisor a un comentarista activo, y vuelve al link mucho más efectivo.
  3. Si se trata de una noticia, vé al link original. Una mezcla de periodistas flojos y el intento de capturar clicks a toda costa hace que un montón de medios se peloteen la misma noticia, cuyo origen usualmente son uno o dos sitios: los que realmente hacen el trabajo de reportear. Siempre trata de ir al link original, en primer lugar. Aparte de encontrar una noticia mejor redactada y actualizada, estarás premiando con tu share a quien realmente se esforzó.
  4. Un poquito de Google no hace daño. Cuando la noticia es cierta, siempre la encontrarás retransmitida por una buena cantidad de sitios respetables.
  5. Si no es relevante, al menos que sea gracioso. Todos necesitamos nuestra dosis diaria de contenido trivial y liviano, pero también nos merecemos que sea divertido. Es otra manera de premiar a quienes realmente se preocupan de hacer entretención de calidad.

Adicionalmente, yo al menos desconfío siempre del siguiente contenido:

  1. Foto-noticias originadas en redes sociales. Verificar la autenticidad de cada cosa que uno publica es tedioso: es más fácil cortar por lo sano y asumir que la inmensa mayoría de las noticias, concursos, animalitos perdidos y denuncias conspiratorias que se comparten por ahí son falsas, exageradas o desactualizadas, tanto intencional como accidentalmente. Desde luego, la excepción a la regla es contenido creado originalmente por gente a la que conoces directamente (cuando se trata del “amigo del amigo” ya empiezan las distorsiones).
  2. Sitios con nombres genéricos, como “Noticias al día”, “Red de noticias”, “El informativo de hoy”, etc. Usualmente son blogs dedicados a compartir lo primero que encuentran (sea cierto o no) para ganar un par de clicks.
  3. Mala redacción. Pareciera obvio… pero claro, no tenemos cómo saber si la noticia está bien redactada cuando la compartimos sin leerla ☺
  4. Títulos hechos para intrigarte. Frasear las noticias con títulos tales como “ESTE VÍDEO DE 3 MINUTOS ME HIZO LLORAR Y ESO QUE NUNCA LLORO, DEBERÍA VERLO TODO EL MUNDO” (ejemplo real) usualmente son señal de una noticia decepcionantemente menos interesante de lo que parece. Los buenos sitios saben que el título no necesita manipular tu curiosidad cuando el artículo es realmente valioso.

Tal vez en el futuro la “contaminación cognitiva” sea algo tan presente en las prioridades de las personas como la contaminación acústica o ambiental. Mientras llega ese momento, y aunque sea quijotesco, trataré de hacer mi metro cuadrado de Internet un poquito más relevante.

Shao.

    Sergio Nouvel

    Written by

    Opinionated CEO of @getonbrd, partner at @continuumhq. Articles featured in Mashable, The Next Web, UX Magazine.

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