Get home

Por Angus and Julia

Hace unos años, en un periodo de lucidez y poca violencia, mi hermano me dijo que uno sabía que el dolor se había apagado porque finalmente podías salir con una expareja y su nuevo futuro. Sentados en una mesa y tomando birra. ¿Será ese el último dragón que enfrentar? Quisiera alguna vez estar en un escenario donde yo no me sienta desinflada por dentro, donde no resuenen los Cadillacs con un “Y tu mirada, la llevo encima. La llevo atada a mi corazón”.

En esta semana de los muertos vivientes y las falsas reflexiones, había estado recibiendo señales un tanto extrañas. El martes había despertado de un sueño donde había estado hablando y abrazando a la razón por la que recibí la epifanía de mi hermano. Me pareció raro porque llevaba meses sin hablarle o acordarme si quiera, al menos no conscientemente. No le di importancia al sueño porque al día siguiente tuve uno más violento donde le hacía una boleta a una de mis estudiantes favoritas. When you gonna learn to stop it going on?

En medio de desilusiones por las vacaciones, había estado recordando personas que frecuentaba en estas fechas, así como sus pares significativos. Paseos, decepciones y la sensación de tristeza que me embargó durante el tiempo que salí con esa persona. Tal vez, solo tal vez, había estado invirtiendo más de mi energía tratando de bloquear experiencias. Tal vez, solo tal vez, había estado llamando mentalmente más de la cuenta. Oh stay here with me, don’t go.

Desde el jueves santo, tenía antojo de una hamburguesa y en mi cabeza, tenía ecos de sus palabras diciéndome dónde ir, mi lugar, donde llevo a todos. Mas eran sus palabras las que me daban vueltas, no las mías. Hoy, había pasado todo el día pensando que quería comer algo que me hiciera explotar por dentro. Todas las opciones lo envolvían de forma indirecta y por esa misma razón, eran rechazadas en mi cabeza. Pero ahí seguían flotando como una armónica en una canción de góspel. Couldn’t hear nobody pray.

Misteriosos son los caminos del corazón que terminé cumpliendo un deseo que tal vez ya no era mío. Peor aún de misteriosas son las coincidencias que justo estaba donde fui a comer. Como siempre, mi reacción está lejos de coincidir con la escena idílica de mi hermano. Entre nerviosismos, todavía mi ser se agita con muestras de odio. Just as long as you gon’ get home, you get home.

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