Siembra

Estoy aburrida.
Ya! Lo acepté, lo escribí (y lo publiqué).

— ¿De qué estás aburrida?

De sentirme desconectada, o mejor, de sentir constantemente que no estoy satisfecha con lo que hago con mi vida.

— ¿Alguna vez te has sentido diferente? ¿Conectada?

No sé, seguro sí. Pero han pasado años… Busco y busco, construyo y siento que falta. Creería que nos pasa a todos pero me aburre el tema.

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Sintiéndome así comienzo el 2018.

Cada año, por ésta fecha, evalúo mi año, ideo formulas de cambio y me propongo nuevos objetivos. Creía que mi vida mejoraría, o al menos la mala sensación se mitigaría con “conseguir más”: mejorar en mi empleo (o cambiarlo), mayores retos deportivos, más personas a mi alrededor, más objetos materiales, más, más, más. Además, esos pensamientos y objetivos para el año que se aproximaba quedaban escritos en un cuaderno que nadie leería, ni yo, meses después.

Hoy, 31 de Diciembre de 2017 tengo un plan diferente.

¿Si haces lo mismo, por qué piensas 
que vas a obtener un resultado diferente?

Durante los últimos 6 meses he leído cientos de artículos, comprado algunos libros y visto videos en youtube que manejan un tema concreto: el potencial del cerebro. Inicialmente, me interesaban temas de productividad (cómo estoy insatisfecha, me siento improductiva) y algunos aspectos sobre el performance del cerebro en pruebas deportivas de resistencia (practico triatlón y corro maratones) pero con los días aprendí sobre estrategias para mejorar la memoria y manejar mejor el tiempo, entendí algunas funciones neurológicas y químicas y, más importante aún, nació en mi la necesidad de probar conmigo lo que leía y buscar respuestas alternativas para alcanzar lo que me proponía porque evidentemente no estaba llegando a dónde quería, año tras año.

Preguntas cómo ¿qué me hace falta para ser feliz? cambiaron a ¿porqué pienso que necesito más para ser feliz? Afirmaciones para bajar de peso o mejorar cómo developer las cambié por ¿cómo puedo desarrollar una capacidad de aprendizaje más efectiva y rápida? ¿Qué debo cambiar en mi cerebro para no tener una relación con la comida que me haga subir de peso? ¿Porqué no logro efectivamente enamorarme y sentirme apasionada? ¿Estoy aprovechando mis posibilidades físicas, mentales, económicas al máximo o me autosaboteo?

Hay que sembrar para cosechar

Hoy creo que un cuerpo fuerte se hace entrenando y una vida exitosa requiere un cerebro entrenado en dirección al éxito, capaz de multiplicar su potencial. En otras palabras, si mi cerebro no es receptivo, efectivo y empático no podré enamorarme o ser líder de equipo, incluso aprenderé más lento todo lo que quiero. Entonces hay que asentar las bases, crear lo habítos… sembrar. Sembrar es mi proyecto personal para el 2018 y consiste en 6 grandes retos.

¿Que qué?

Cada dos meses tendré un gran reto, todos los días sin excepción debo trabajar conscientemente y hacer los ejercicios. En la medida que pasen los días (y los retos), se acumularán experiencias con el objetivo de construir hábitos (suena genérico pero pronto se verá concreto). El fin último son los hábitos, hábitos que me permitan lograr cosas tan grandes cómo la plenitud profesional o tan específicas cómo dejar de fumar.

Cada reto debe trabajarse en contextos en los que quiero mejorar: vida social, con mi cuerpo o cómo developer y debe complementar mi rutina más que cargar o obstaculizar.

Más adelante iré explicando (y tratando de entender lo que estoy haciendo, porque nunca lo he hecho ni sé si el resultado es posible o medible) pero los retos ya están definidos y seguro dan una idea de lo que busco:

  1. 1. Memoria
  2. 2. Concentración
  3. 3. Tiempo
  4. 4. Positivismo
  5. 5. Desmaterialización
  6. 6. Gratitud