[Opinión] Internet: centro de la inteligencia colectiva del siglo XXI

Simon Hernandez V
Feb 23, 2017 · 5 min read

Entre la gran cantidad de poderes que se han democratizado progresivamente dentro de las sociedades humanas contemporáneas (decisión, elección, opinión, comunicación, etc.) hay uno que sobresale notoriamente por el tamaño de su alcance y repercusión en la formación de las comunidades y del individuo de hoy: el acceso a la información.

Pero esta idea es imposible de comprender sin tener en cuenta la tremenda influencia del internet, gran creación de nuestro siglo. Toda persona que pueda poner sus manos en un computador con conexión a la web ingresa en un universo inconmensurable de contenidos de todo tipo y puede comunicarse al instante casi que con cualquier otra persona, no importa el rincón del mundo en el que se encuentre. A través de la inagotable conexión virtual que proporciona el internet y su libre dinámica de recolección de datos, cualquiera tiene la potestad tanto de compartir como de consumir la información que desee.

Sin embargo, el hecho de tener un espacio en el que cualquiera sea fuente de información por la simple validez que le confiere su experiencia propia, en el que todos sus integrantes se vean beneficiados ilimitadamente por una base informativa en constante expansión y actualización, no es una dinámica exclusiva del espacio virtual. El concepto de inteligencia colectiva ha sido acuñado por estudiosos del ámbito social para designar toda congregación humana creada y movida por el único propósito de compartir con libertad información, vivencias y opiniones para poder, así, enriquecer el conocimiento de todos sus integrantes. Bien lo acota el filósofo y escritor tunecino Pierre Lévy en su libro Inteligencia colectiva: por una antropología del ciberespacio: “Nadie lo sabe todo, todo el mundo sabe algo, todo el conocimiento está en la humanidad. No existe ningún reservorio de conocimiento trascendente y el conocimiento no es otro que lo que sabe la gente”.

Es tanta la importancia del internet, no obstante, y más precisamente de las dinámicas denominadas web 2.0, que el término inteligencia colectiva es hoy en día relacionado casi exclusivamente al ciberespacio y su heterogénea cibercultura. A través de las web 2.0, la interacción en el uso del internet dejó de ser unilateral (productor — consumidores) para abrirse al gran universo de posibilidades que brinda el hecho de que los mismos usuarios de la red sean simultáneamente productores y consumidores de contenidos (prosumidores) y que los creadores y dueños de las experiencias web se limiten simplemente a eso, a brindar la plataforma adecuada para que se dé la interacción.

Existe un sinfín de plataformas que brindan este tipo de interactividad, pero resaltan por encima de todas estas las que han logrado la integración de los diversos medios de comunicación y de presentación de contenidos. Sitios web como Facebook, Twitter, Instagram, Blogspot y el mismo Medium que estoy utilizando en este momento son espacios en los que todo usuario puede compartir texto, video, imágenes, gifs animados, enlaces directos a otros sitios y hasta generar transmisiones en vivo con la misma facilidad y con una periodicidad ilimitada. Así mismo, puede “seguir” a las demás personas, grupos o temas de su interés para no perder la pista de sus publicaciones y tiene la oportunidad, en tiempo de real, de responder a estas y hacer pública su opinión.

Los mismos eslóganes de los sitios web 2.0 dan fe del propósito que todos tienen en común: la interactividad y la interconectividad

Con un marco de libertad creativa y expresiva tan amplio, estas experiencias virtuales son verdaderos bancos de información de todo tipo a disposición de cualquier ser humano con una conexión a internet y un dispositivo para acceder a él. Los usuarios de estas plataformas se enteran en tiempo real de todo lo que sucede en el mundo y en sus localidades, siguen con exactitud las últimas tendencias sociales, debaten sobre las problemáticas que apremian sus contextos y encuentran, en el mismo espacio, tanto el entretenimiento como la información académica que más se ajuste a sus necesidades y preferencias.

Esta faceta de bancos de información o bases de datos es uno de los principios fundamentales de la web 2.0. El aporte esencial de estos sitios, además de su incomparable conectividad global, es que nunca paran de almacenar y disponer para sus usuarios todo el contenido que ha circulado por medio de sus plataformas. El sinnúmero de datos que poseen es organizado, etiquetado y filtrado para brindar experiencias personalizadas según el enfoque y los movimientos que cada personas realice en el ciberespacio. “Así, el interés inicial de estos proyectos donde la gestión de la base de datos es la competencia básica es obtener una masa crítica de usuarios que produce un volumen de datos de gran valor. Poseer esta información clave y usuarios co-desarrolladores otorga valor comercial al producto”, concluye el investigador y profesor catalán Hugo Pardo Kuklinski en la publicación Planeta Web 2.0: Inteligencia colectiva y medios fast food.

Las bases de datos y el valor comercial que deriva de estas, como explica Kuklinski, son una de las principales razones por las que estas y muchas otras plataformas web ofrecen sus servicios sin ningún costo monetario. El usuario no se ve obligado en ningún momento a desembolsar de su propio dinero para poder acceder a estos sitios, pues su contribución voluntaria de información personal es mucho más valiosa para su mantenimiento y crecimiento.

Las empresas proveedoras de experiencias en línea han logrado amasar un capital multimillonario y conseguir un estatus altísimo de influencia en la sociedad contemporánea debido a que sus bases datos presentan información valiosa y exclusiva para agencias de publicidad, promotores de campañas políticas, gobiernos, agencias de inteligencia y seguridad, entre otras entidades que basan sus actividades en los perfiles creados alrededor de los movimientos y las tendencias de los millones de usuarios y las diversos nichos sociales a los que pertenecen.

Aunque problemático, este sistema de venta de información a gran escala ha permitido que las experiencias de la web 2.0 crezcan y se expandan a un ritmo acelerado, aumentando así la competencia y, por ende, la calidad de sus servicios, la diversidad de propuestas interactivas y la cantidad de personas que día a día acceden a estas. El mundo que vivimos sería diametralmente distinto si estas empresas se vieran obligadas a cobrarle al usuario particular para poder ofrecer sus servicios. La libre entrega de información es el precio tácito que el ser humano de hoy debe asumir para poder hacer parte del vasto mundo del ciberespacio y hacerse con los beneficios que este conlleva.

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade