Las luces de La Facha

El cuadro del barrio ganó esta vez.

Los gritos de hace un rato le dejan lugar al silencio, el espectáculo a su vez a las luces, al neón.

El devenir a las vías; durmientes.

Y es increíble poder vivirlo allí. Ahí o aquí. En mi caso es acá.

El barrio se expresa de esta manera. Conversa así con los demás: peleando cuatro cuartos con otros barrios, a través de cinco tipos que en rotación lo representan, aunque hayan nacido, vivido y en sus ojos hayan reflejado las luces de otras fachas, allá muy lejos al norte, allí donde se habla demasiado bien este idioma.

Después del día, o los días, las historias que por estos quedan giran alrededor de una pelota. No hace tantos lo hacían alrededor de un coro que enorgullecía, hace bastantes más, de una estación que hoy simplemente es testigo.

Silentes como estas luces, que hoy nos ven pasar, contentos, porque el cuadro ganó.

El barrio. Otra vez.

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