Porque yo creí que para ti solo era un juego, mientras tú creías que eras un juego para mí.

No sé cómo pasó, todo fue tan rápido que no supe cuando empezó, pero tampoco supe en qué momento termino.

Aún recuerdo el primer día que te vi, me puse tan nerviosa que pude haber salido corriendo, pero al mismo tiempo sentí que te había encontrado, fue como si te conociera de siempre. Mi estómago y mi corazón se detuvieron, por suerte logre exhalar ese -hola, ¿cómo estás?.

Cada que te veía me ponía tan nerviosa, que no sabía qué decir; hasta el momento en el que dijiste que conocías a mi mejor amigo, en ese momento te hice mi amigo, confíe en ti como pocas veces he confiado en alguien y te abrí las puertas a mi, te deje conocerme y no oculte ninguna parte de mi.

Dos semanas después me invitaste a salir, nunca había estado tan nerviosa y tan feliz al mismo tiempo. Eras oficialmente el primero y, obvio, no eras un juego para mi, nunca lo fuiste. La pasé tan bien, cuando te vi los nervios desaparecieron, era como estar con mi mejor amigo, sólo que quería tocarte, besarte, algo… pero no quería que me vieras cómo la niña fácil… a partir de ese pensamiento la cagué, lo acepto. Pero simplemente quería ser la correcta, con la que quisieras estar siempre.

Todo iba bien, dos semanas perfectas, hasta empecé a hablarle a mis amigas de ti, del tipazo con el que salía, acto seguido te empezaste a alejar, te sentía distante y sabía porque, mi amiga me dijo lo que empezaste a pensar de mí y todo por seguir consejos de gente más loca que yo, deje que el mundo se metiera entre nosotros.

Estaba aterrada,no quería que supieras que eras el primero… el primero en todo… mi primer date, el primero que de verdad me daba miedo perder, el primero que me hacía enojar tanto al mismo tiempo que me hacía morir de risa. Quería que fueras el primero en todo, y al mismo tiempo tenía tanto miedo, tanto miedo de perderte, de hacer algo que te alejara de mi y, ¿qué crees que pasó? Te perdí.

Perdí a mi hombre perfecto por jugar a la invencible, a la que no le dolía, a la que no le importabas. La peor parte es que se me rompió el corazón y de paso, rompí el tuyo también.

Después de

Hace menos de un mes que me dijeron que creíste que yo también jugaba contigo, fuimos tan tontos por no hablar con la verdad, por no decirnos lo que en verdad sentíamos. No sabes cuántas veces me he detenido de decirte «perdón», de decirte que la cagué y que me siento fatal. Me he detenido porque sé que tienes novia, porque sé que la amas y que jamás le harías una mala jugada, pero principalmente me he detenido porque algo dentro de mí me dice que aunque te diga la verdad ahora eres feliz y no puedo siquiera intentar romper esa felicidad. Creo que eso fue un te quiero escondido, así que, cuídate.

Te quiero

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