Caballos en la mira: Drogas, excesos y muerte

POR Nazarena Cintioni

“Uno los ve divinos por fuera, bañados, cepillados, pero por dentro están destruidos. El gran problema del hipódromo son las drogas, las utilizan para que los caballos puedan resistir más de lo que podrían hacerlo naturalmente. Las patologías que presentan son problemas en el corazón, el hígado y los riñones”, dijo Verónica, una estudiante de Veterinaria de La Plata.

Muchos de los caballos son expuestos a entrenar, correr o competir más allá de sus límites. Sus piernas son forzadas a mantener el peso de su cuerpo más del tiempo que pueden soportar, sus pulmones sangran incapaces de tomar suficiente aire como necesitan y además son obligados a seguir corriendo hasta que sus entrenadores lo decidan.

La vida para los caballos de carrera no es fácil, tiene una rutina exigente, muchas veces mayor de lo que ellos pueden soportar. Llega un momento que los caballos por si solos no pueden seguir en movimiento y es ahí cuando se recurre a las drogas que son nocivas para su salud. Diariamente son sometidos a medicamentos y tratamientos por sus entrenadores, para poder lograr esconder los dolores musculares, respiratorios, mejorar su rendimiento y lograr más de lo que son capaces sin ellas.

Algunos de los medicamentos que no se utilizan con fines terapéuticos son:

-Tiroxina (se usa para tratar las tiroides) pero en estos casos se la utiliza para acelerar el metabolismo.

-Lasix (es diurético) se usa para prevenir el sangrado en los pulmones durante el ejercicio extremo, como agente para enmascarar a otros medicamentos y también para deshidratar a los caballos y que pierdan peso y así corran más rápido.

-Nitrógeno líquido u otros químicos “abrasadores” irritantes para estimular el flujo de sangre a sus piernas adoloridas.

-Relajantes musculares y sedantes en animales sin síntomas.

A los caballos de carrera también se los suele llamar “caballos químicos” por el exceso y mal uso de drogas en ellos. Que a futuro les generan problemas en las patas, los huesos y sus órganos se destruyen progresivamente hasta llegar a la muerte.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.