Envidio tu lugar de siempre...
Envidio tu lugar de siempre, no es esa envidia que muestra lo peor del ser humano, no es ese tipo de envidia que destruye amistades o causa dolor en la región media baja del estomago, tampoco es el tipo de envidia por la “disque” Caín mato a Abel, ni esa envidia que le tiene la raza de Shelbyville a los de Springfield.
Es ese tipo de envidia que podría tener un niño sin padre al ver a uno que si los tiene, que además pasean con helado en mano y sonrisa de lado a lado frente a su ausencia.
En realidad es más un anhelo, pero para el encabezado decidí que la palabra “envidio” es más fuerte, llama a la atención de mejor manera vaya, haber si así me ponen atención más de tres tristes lectores.
Envidio lo monástico que hay en tu salida del fin de semana, lo bien que te pierdes en tu música, en esos ritmos populares, envidio lo mucho que bailan con los mal logrados y nada creativos “DJ Sets” del residente de su club, ¡madre mía! envidio que tengan un club, esa seguridad que tiene al saber que su música tiene un lugar, un espacio y una posición de seguridad en la escena local.
Lo mismo aplica para los que gustan de decir fierro y ser parientes entre todos, la seguridad de contar con un lugar, con un espacio, tienen un hogar, un lugar, una escena, bien marcada, bien definida.
Con lo anterior no desacredito ni critico lo que te gusta, (cabe mencionar que quién escribe a visitado esos lugares) y más de alguno que me lee de igual forma, si te has ofendido con mis palabras (porque de todo se ofenden en este siglo) no era la intención, mi intención era hacerte sentir especial y de paso hacerme sentir sin hogar muchos no tenemos lo que tu disfrutas (en la parte pasada me siento como la tía paranoica que te recuerda que los niños de África no tiene que comer y tu no quieres acabarte el fideo) pero bueno en lo personal muchos ya no tenemos un hogar, nunca lo hemos tenido o pensamos en construir uno, y siendo minoría nos es difícil.
Seamos honestos nuestra ciudad no tiene una casa para el Acid House, otra para el Techno, otra para la escena del Rock Independiente, ni que hablar de una casa para el Jazz y el Blues, alguna fusión de todo lo anterior y todo lo demás que me falto por mencionar, un lugar para las minorías musicales de esta ciudad, no la tiene, no se engañen, lo digo porque el dejar de engañarnos es el primer paso para construir.
Esfuerzos por crear escena hay muchos, en ocasiones nosotros mismos somos nuestro principal enemigo, más allá de confrontarnos deberíamos buscar un espacio común, uno nuestro, donde encontrarnos, donde poder decir que tenemos un lugar para lo nuestro.
Por lo mientras quién escribe y sus gustos musicales buscamos hogar, tenemos uno en la nube, pero queremos “un lugar de siempre” y estoy seguro que más de alguno que me lee piensa lo mismo.
