Reflejos paranoicos
Tengo tres hijos varones, son pequeños el más grande tiene apenas 7 años, el sándwich tiene 5 y el pequeño tiene 3 años, aún no habla!
Yo pensaba (en aquella era, diría mi hijo) cuando era soltera
1. Que no tendría hijos, debo decirlo.. la verdad no estaban en la agenda.
2. Menos llegar a tener solo hijos, varones, ya que en la familia somos mayoría el sexo “debil” que yo más bien diría “devil”.
3. Mucho menos pense que los tendría con solo 2 años de diferencia
¿A qué loca, aventurera y valiente mujer en este siglo se le podría ocurrir eso?Esto ↑ fue porque iba a empezar el post diciendo lo “complicado” que es salir de casa con tres niños, pero no quiero leerme a modo de queja, me encanta ser mamá de tres niños, la paso genial, siempre hay risas, chistes, pedos, eructos, besos, abrazos, sudor, legos, Star Wars, dinosaurios y superhéroes.
Después de “programar” la salida y salir como siempre con todo y sin nada, los niños mágicamente fuera de casa ya tienen hambre, ni siquiera recuerdo a que salimos, pero ya habíamos hecho los pendientes del día y querían ir a comer, les gusta ir a un lugar donde venden pollos asados, es un restaurante sencillo, pollo asado, guacamole y tortillas recien hechas, a los niños les gusta ir siempre al mismo establecimiento, esta vez íbamos sin su papá, ya había pasado la hora de la comida y nos tocaba llegar solitos, entramos y no es que seamos un desmadre, tampoco somos una familia de gatos, pero siempre una mamá con tres hijos llama la atención, supongo que porque hay personas a las que no les gustan los niños, otros porque creen que daremos mucha lata, otros que dicen “que loca y aventurera mujer” que sale sola y otros porque viven paranoicos… como yo, tomamos siempre una de las mesas que están pegadas a la pared, como medida de seguridad, asilos niños quedan semiatrapados para que no se les ocurra salir a correr al pasillito, la mesera, una mujer joven andará entre los 35 con ojos claros y bien maquillados, ya nos tiene ubicados, no me saluda de nombre pero me ofrece “Señora Una promoción?- Si, le respondo y me dice ¿guacamole sin picante y soda de manzana? Ya solo, sonreí y tome “mi lugar”.
No había notado que norlamente nunca vamos a ese lugar tan tarde por lo que la dirección del sol nunca nos había “pegado”en ese ángulo, entre las idas al baño, servir soda, desmenuzar pollito y estar platicando sobre quien me da más miedo si “Bendy and the Ink Machine” o “Hello Neighbor?” pues ……..
Se me ocurre echar un “vistazo rápido hacia la camioneta” salto de mi silla, le pegue a la mesa con el jamón que me cargo y casi tiro mi vaso de soda, meto la mano a la bolsa del pantalón, toco la llave y presiono el botón de panico, para que suene la alarma ya que había una persona “maniobrado hábilmente” algo sobre el volante de la #Patriot, fueron segundos de panico, quizá solo fue uno, bueno quizá tres segundos… escuche sonar la alarma pero el “hombre” dentro de la Patriot ni se inmutó, mi corazón latía rápidamente y nadie más notaba lo que yo, cuando la “ardilla gorda” que gira dentro de mi cabeza reacciona me doy cuenta de que el “cabezón que veía dentro de la camioneta” era un comensal sentado en su mesa, a un par de pasos de mi mesa y que estaba justo en el ángulo en el que sol lo dejaba maniobrar hábilmente su taco “dentro de la camioneta”.
Me sente avergonzada y feliz, avergonzada porque fui victima de mi propia paranoia y feliz porque me di cuenta de que según pega el sol, las cosas son diferentes.
Ya filosofando sobre ese día me doy cuenta como todo cambia según el ángulo de donde se ve, tolerar decisiones, actitudes, comprender y respetar es algo que se aprende cuando vemos todo a diferentes horas del día, quizá mis días son más largos, mis observaciones son más profundas, mis ángulos siempre son más agudos, mis soles “pegan” más fuerte y quiero que todos coman a la misma hora que yo.
