El iphone perdido

Shannon Moultrie
Jul 22, 2017 · 3 min read

Siempre me ha interesado la idea de poder escribir mis propias historias y experiencias, pero como vivimos en un mundo tan acelerado, sacar el tiempo para hacer algo fuera de la rutina esclavista es un lujo. Quiero aprovechar este viernes un poco diferente para mí, para tomar el primer paso.

En esta historia quiero recalcar varias cosas, como por ejemplo la casualidad, la honestidad y el hecho de poder sentirse agradecido por las cosas más sencillas que nos pasan en la vida.

Se puede decir que me levanté con el pie izquierdo como dicen comúnmente, bueno en mi caso siendo zurdo sería me levante con el pie derecho, ¿no?

Náuseas desde las tres hasta las cinco de la mañana, decidir ir a una clínica a las seis y media y esperar a un médico general que nunca llegó y tener que recuperarte sentado esperando. Luego tomar la decisión de ir al trabajo porque te acuerdas que tienes que entregar un manual de procesos urgente, pero sin antes dejar de comprar unos medicamentos por si el malestar volvía.

Voy camino a mi apartamento en un taxi manejado por un señor mayor, iba analizando a qué hora llegaría a la oficina, al bajar me doy cuenta que no tengo mi teléfono conmigo. Como no me sentía al 100% no tuve esos segundos de desesperación que usualmente nos da a todos al no ver el teléfono, llegué y me cambié de ropa para salir rumbo a la farmacia donde compré los medicamentos a buscar teléfono ya que estaba convencido que estaba en ese lugar. Lamentablemente cuando llegué me confirmaron que nadie lo había visto, ya me había resignado con dolor por las fotos y videos de mis seres queridos que se perderían con el tiempo en mi memoria.

Cuando llegué a la oficina recordé que tenía una última opción, era revisar Find My iPhone desde la computadora. Pude ver como mi teléfono se movía por varios lugares del oeste. Para resumir, mandé más del 50 alarmas y llamadas en menos de tres horas para ver si el señor lo escuchaba y me contestaba. En la oficina me compararon con Liam Neeson en la película Taken por mis dotes de rastreador digital.

Ya no tenía esperanza alguna porque el teléfono tenía 20% de batería, pero traté mandando una última alarma y llamada, y así fue como el señor me contesto muy alegremente ya que estaba tratando de ver como me podía llamar para entregarme el teléfono.

La casualidad de todo esto es ver como ambos estábamos tratando de contactarnos, pero por desconocimiento de la tecnología le costaba un poco más al señor, lo que para mí era tan fácil. Hace tres años también me tocó encontrar un teléfono y hacer lo imposible para devolvérselo a su dueña y bueno hoy me tocó a mí estar del otro lado. Me pregunto si la suerte de hoy sería igual si me hubiese quedado con ese teléfono hace tres años.

Es increíble que en estos tiempos de cólera e individualismo social haya personas que sean integras y honestas todos los días de su vida, o será que los adultos mayores son más honestos que la generación actual, al final quedan muchas preguntas y pocas respuestas.

Me siento tan agradecido por todo lo que pasó hoy, algunas veces necesitamos salir de nuestra burbuja para recordarnos cuan humildes tenemos que ser.

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