Lo bueno, lo malo y lo feo de San Luis Potosí

Imagen por BestDay

Este era un viaje necesario, ya que necesitaba un poco de aire nuevo en el pulmón de mi vida. Esa necesidad de desahogar el estrés que te produce tu lugar geográfico y la rutina de tu vida, eso es lo que debía depurar y un viaje siempre es buena opción.

El lugar a visitar fue San Luis Potosí, por coincidencias del destino y otras circunstancias fue que emprendimos ese pequeño viaje de fin de semana, aunque no hice lo que hago normalmente antes de viajar (explorar el lugar por Internet primero y planear una estratégia turística) al final me quedó un buen sabor de boca.

Por eso me he propuesto escribir lo bueno, lo malo y lo feo de este viaje a tierras Potosinas.

Lo bueno

Necesitaba este viaje, necesitaba depurar estrés de la rutina y del trabajo, entonces me sirvió para desconectarme de todo que me produce vivir en la ciudad donde vivo y trabajar en la empresa donde trabajo.

El viaje me desconectó del mundo pero me conectó con los amigos, los conocí un poco más y sentí una mejor convivencia con ellos (aunque me reprochaban estar en el celular).

Conocí otro tipo de fiesta, no es mi preferida pero siempre es bueno conocer.

Me hizo valorar mi tierra y la música que nació allá, en Sinaloa (porque la música Sinaloense en otros lugares suena muy mal ).

Conocí una persona que nos abrió las puertas de su casa y nos brindó la mejor atención siempre humilde y sincera, ¡eso es algo muy bueno!.

Lo malo

San Luis Potosí (la capital) no tiene mucho qué ver. Esperaba encontrarme con una ciudad pequeña pero que tuviera cosas lindas qué visitar y conocer, y bueno, no me encontré con eso.

Me encontré con una ciudad muy sucia, con gente no muy amable (sobre todo los automovilistas que no ceden el paso al peatón), con parques solitarios y con un millón de baches en las calles.

El centro histórico no tiene color, los edificios son de un color piedra rojisa pero seco, opaco, pareciera una fotografía de un lugar desierto, pero no, es el centro histórico.

La comida me cayó mal, no es culpa de San Luis (o quizás sí) pero la comida le hizo mucho mal a mi estómago, debo aprender a no comer cualquier cosa.

Cuando escuchas de que hay un parque muy grande y bonito te imaginas algo pues muy grande y muy bonito, pensé que me quedaría boquiabierto, pero no. El parque Tangamanga no fue lo que esperaba tampoco.

El hecho de no haber investigado antes hizo que sólo camináramos por el centro sin detenernos en lugares de interés, no sé si en San Luis hay museos o plazas que debes-conocer pero no los conocí, punto malo para mí.

La vida nocturna en San Luis se acaba súper temprano, a las 3 de la mañana ya te debes ir a dormir (no sin antes ir a comer las famosas Lechuzas).

Lo feo

Como ya hice referencia, lo feo de San Luis no es la ciudad, es la misma gente. No digo que sea gente fea (aunque no había mucha gente guapa jeje), pero si San Luis es sucio es por la gente. Si uno se siente en peligro es por la gente. Si uno no se siente a gusto en la fiesta es por la gente.

El primer día fuimos a un antro, y al lado de mí había un grupo de chavos consumiendo cocaína, a mí no me importa en lo absoluto, cada quién lidia con sus vicios, pero uno de ellos quería pelearse conmigo solo por estar al lado mirando su acto.

En definitiva me llevé una mala impresión de la gente, la ciudad puede ser bonita, porque creo que hay historia ahí, pero la misma gente opaca la grandeza que ese lugar pudiera tener, con sus acciones y su actitud.

Esa es la impresión de este viaje, aprendí cosas, conocí personas, comí Lechuzas (que fue lo único bueno que comí y que no me hizo daño) y descancé del buyicio de Guadalajara.

Fin.

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