¿Por qué la ciencia no me convence de que Dios no existe?

Incontables avances se han realizado en la ciencia y la tecnología para llegar hasta donde la humanidad se encuentra en este momento, pero este gigantesco desarrollo ha llevado a muchos científicos y pensadores a deducir que después de tanto progreso la necesidad de Dios es algo del pasado, arcaico y que podemos encontrar la respuesta para el universo en nosotros mismos. Teorías van y vienen, experimentos se hacen y se corrigen; aunque los agnósticos dicen que nadie puede probar la existencia de Dios los teístas podemos sostener que nadie puede probar que Dios no existe, y que más bien la evidencia apunta más hacia un Creador que hacia el azar.

Mencionaremos un par de intentos humanos por negar a Dios que resultaron en fracaso.

¿Cómo se formó la vida? El experimento del origen de la vida por Stanley Miller, 1953.

Stanley Miller

El experimento de Miller consistió en tratar de demostrar como inició la vida en la tierra. Primeramente se trató de reproducir la atmósfera primitiva de la tierra, él inyectó hidrógeno, metano, amoniaco y un poco de vapor de agua en un laberinto de vidrio. Luego, disparó cargas eléctricas a los gases para simular rayos.

Después de cinco días descubrió lo que anhelaba: unos simples aminoácidos, los bloques de construcción básicos de los organismos vivos acumulados en el fondo del envase. Muchos aclamaron el experimento de Miller como la prueba de que los componentes esenciales de la vida pudieron formarse en los océanos billones de años atrás.

El problema con este experimento es similar al de mucho otros, era inexacto y por lo tanto insuficiente para ser considerado como evidencia. Como explica el biólogo Jonathan Wells ya para los años 60 los geoquímicos consideraban que la atmósfera primitiva de la tierra no podía ser compuesta por esos gases, pues el hidrógeno, por ejemplo, al ser tan liviano habría escapado al espacio exterior, por lo que la atmósfera posiblemente consistía en lo que actualmente vemos salir de los volcanes dióxido de carbono, nitrógeno y vapor de agua, elementos con los cuales se ha intentado el experimento sin la producción de un solo aminoácido.

¿Cómo hemos llegado del origen hasta este punto? El árbol de la Vida. Según El Origen de las Especies de Charles Darwin

Primer bosquejo dibujado por Darwin de un árbol evolutivo (1837)

Sin saber aún cómo se formó la vida, Charles Darwin inició sus trabajos en ¿cómo llegamos desde el inició de la vida hasta este punto? Para responder esta interrogante Darwin usó esta ilustración del “Árbol de la Vida” y así explicar cómo cada especie de plantas y animales que ha existido sobre la tierra habían evolucionado de un ancestro común a través de pequeños y graduales pasos en enormes periodos de tiempo.

A pesar de ser una referencia, aún esta teoría no tiene resultados convincentes. La ciencia misma a través del registro fósil es precisamente su principal debilidad, pues si cada especie en la tierra viniera de un único ancestro entonces en los estratos de la tierra debería haber una serie de especies que una vez fueron parte de la gran cadena evolutiva.

Periodo cámbrico

Sin embargo, tras dos siglos de investigación los eslabones que unen el ancestro original y el resto de diversidad biológica siguen ausentes. El ejemplo más gráfico y refutable de este vacío fósil es una era geológica conocida como la “Explosión Cámbrica”. Este periodo fue un episodio dramático en la historia de la geología pues los fósiles nos dicen que todos los filos del plan corporal para todos los animales mayores no apareció paulatinamente como suponía Darwin sino con una rapidez sorprendente.

“Si puedes imaginar los 3,8 mil millones de años que los científicos dicen que la vida ha estado entre nosotros en un día de 24 horas. Durante prácticamente todo el día nada ocurre más que organismos unicelulares hasta que ¡Boom! en el espacio de 90 segundos la mayoría de grupos de animales de repente aparecieron en las formas que actualmente tienen, no como Darwin dijo, sino en términos de evolución casi instantáneamente” Lee Strobel — El Caso del Creador

Parece ser que además de no tener una respuesta concreta para el origen de la vida, los ateos tampoco pueden explicar ¿dónde están los eslabones de Darwin? y ¿cómo surgió tanta información biológica en un espacio tan corto de tiempo? Y ¿qué pasó entonces con todo el proceso evolutivo?

Pero la Biblia sí tiene una respuesta y calza perfectamente con la ciencia.

Escrito originalmente por William Ferllini para la Semana Juvenil 2015