Rodeados de historia.

El viento me pega en la cara y me despeina todos los sentimientos que llevo conmigo ahora. El olor a lluvia se me mete por la nariz y me obliga a cerrar los ojos y a respirar aún más fuerte, para guardar ese olor en la memoria. 
Sentada en la ventana de mi cuarto, que da hacia al balcón, miro las calles oscuras. Se escuchan llantos de bebés, autos pasando, muebles danzando en los pisos de arriba y las simples teclas de mi computadora. 
Las luces de la calle se apagan y sólo estoy yo y el vecino mirando por la ventana. Me doy vuelta y veo una casa, la única de la cuadra iluminada. No sé por qué mirarla me causa tanta nostalgia. No sé por qué esas luces amarillas que iluminan sus paredes blancas me dan una sensación de felicidad. No sé por qué me llama tanto la atención esa casa. Hago una pausa, miro el cielo y pienso lo increíble que es todo.
Las luces de los departamentos de en frente se van apagando, pero la casa sigue estando iluminada. 
¿Qué historia tendrá esa casa? ¿Acaso adentro de ella vive una familia tipo que comparte sus secretos más profundos uno con el otro? ¿O sólo vive una pareja de ancianos que decidieron dedicar su vida pura y exclusivamente al trabajo? ¿Qué vivió la casa? ¿La reconstruyeron, o siempre fue así y nunca la cambiaron? ¿Es feliz la casa, o le gustaría cambiar todo lo que hay adentro de ella? ¿Le gusta a la casa donde vive? 
Es tan loco como cada cosa/persona de este planeta tiene una historia. Vivimos rodeados de historia.Entre estornudos escribo esto y me digo a mí misma: -No puedo ser más feliz. Me gustaría que el tiempo se pare ahora y me deje revivir este momento mil veces. 
Miro el cielo una vez más y me quedo tildada, un rato largo, y me dejo llevar.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Sofía’s story.