La estatua

Siento como si todo el mundo se moviera, y yo estuviera petrificada, quieta, con lo pies enterrados en la tierra. Estoy atada a un pasado del que pensé que me había olvidado. Tengo mil palabras, llenas de resentimiento y bronca, que quieren salir de mi boca a toda velocidad, pero siempre hay un semáforo en rojo que no las deja pasar, las deja ahí, quietas. Me aplastan los estereotipos de las personas, me ahogan, dejan a mi “yo verdadero” tirado y escondido en lo más oscuro de mi alma. 
Me tiran piedras y me quedo quieta, me tiran flores y sigo quieta. Estoy quieta, esperando. Que alguien me tire un salvavidas porque me estoy ahogando. O mejor un abrazo, así abro el baúl de la tristeza y dejo que se ventile un rato.

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