Un almacén hace 45 años en Florida

Ubicada en Aristóbulo del Valle y Ayacucho desde sus comienzos es un punto de encuentro y donde se pueden conocer las noticias del barrio.

Son las 7 y en Aristóbulo del valle 2312 el almacén abre sus puertas. Ya son muchos los clientes que están esperando para comprar. Es el único local que abre tan temprano y esa es parte de su esencia.

Roberto y Celia abren las puertas de lunes a sábado a las 7 y las cierran a las 21, pero su trabajo no empieza ni termina ahí. Todas las mañanas llegan los proveedores bien temprano. A las 13 intenta cerrar sus puertas para descansar un poco e ir a los mayoristas pero la gente sigue llegando, cuando logra cerrar puede hacer todo. A las 17 abre y ya están los chicos que vuelven del colegio para “comprar algo de lo de Rober”, mas tarde llegan los que vuelven de trabajar y compran las cosas para cocinar (y siempre algo más). Las 19 es el “horario pico” y cuando están todas las noticias del barrio. A las 21 nuevamente intenta cerrar para poder descansar, tarea difícil ya que a los vecinos siempre les queda algo por comprar, pero hasta las 23 se quedan ordenando para poder abrir otra vez al día siguiente.

“A Roberto lo conozco desde que es muy chiquito, siempre fue muy trabajador”, asegura Choli, una vecina. “Yo ya me tengo que jubilar nena, pero tenemos que soportar todavía”, agrega Roberto entre risas sobre el futuro del almacén. No se puede comparar con los supermercados de cadena ni con los “chinos”, “acá tiene el mejor fiambre”, la gente le pide mas finito o mas grueso y el te lo corta como queres.

Muchos productos, poco espacio

La historia del barrio de Florida comienza oficialmente el 7 de mayo de 1891 con el trazado de calles solicitado por la Empresa Ferrocarriles Pobladores para proyectar las manzanas y luego proceder al loteo de tierras en las inmediaciones de la estación del ferrocarril. El 26 de abril de 1907 se declara “pueblo” al paraje Florida ya que se fue poblando y desarrollando rápidamente. El foco de atracción y de encuentro del barrio no solo era la estación, sino también el almacén y despacho de bebidas de don Luís Poggi quien tenia instalado su negocio en San Martín y Fray Justo Sarmiento.

En la actualidad no quedan muchos barrios con los típicos almacenes ya que hay más cadenas de supermercados y “chinos”. Una de las desventajas que probablemente tienen los almacenes es que no trabajan con tarjetas. Sin embargo, mucha gente prefiere ir por la confianza que genera el dueño que está todo el día al mando del negocio y tiene un “servicio personalizado” para cada cliente. En el almacén de Roberto y Celia aun existe el “cuadernito para fiar”. “Ya no se usa mas fiar pero yo lo sigo haciendo porque confío, es la misma gente de siempre”, asegura Roberto mientras anota en su cuaderno Rivadavia azul, con las hojas amarillentas de los años, cuanto gastó Marta y ella también lo anota en su propio cuadernito.

Los fiambres, grandes protagonistas

Entre tangos y boleros el almacén se va llenando de señoras a las 17 cuando abre sus puertas. Muchas van a comprar solo una cosa pero se quedan un rato largo cantando y bailando mientras se van sumando otras mujeres y piden otra canción. Pueden estar horas ahí adentro ya que siempre hay alguna noticia para contar. En época de elecciones se arman interesantes debates sobre las opiniones del intendente o del candidato a presidente.

Roberto y su almacén son parte del barrio hace 45 años y se ha ganado el cariño de todos los vecinos. “Yo vivo mas cerca de Walmart que de acá pero no cambio el almacén por nada”, asegura una vecina con su carrito lleno de compras. Muchos vecinos ya mayores que no pueden caminar mucho ni cargar peso llaman al almacén y Fernando, el único empleado que tiene, les toma y arma el pedido para que Roberto lo lleve hasta su casa. Hasta no llevar el último pedido a su lugar Roberto no descansa, pueden ser las 14.30 y si no termino ese día no se tomará el descanso pero cumple con todos.

Sofia Zanikian