Palabras en contexto

Dentro de la técnica del análisis cualitativo del discurso, existen tres “apartados” importantes que son: la lingüística crítica, el análisis crítico del discurso y la psicología discursiva. Centrémonos en esta última.

D’ Adamo indica que la psicología discursiva, según Potter, parte del uso del lenguaje en un contexto determinado. A esta práctica le interesa saber cómo, quien habla, introduce un mensaje en una conversación con otros pero con una versión propia, y cómo este mensaje va construyendo la realidad.

La doctora en psicología, Vivien Burr (2002), discute muchos tópicos del tema e interrelaciona a los teóricos -como Saussure, John Austin, Garfinkel y Chomsky- que han hecho alguna aportación importante en lo que respecta a la psicología discursiva, pero me quedo con su idea de que las palabras muchas veces no conllevan un acto directo o describen en absoluto a la realidad, sino que representan conceptos que en la vida social se van entendiendo por convivencia.

Tal como D’ Adamo mencionó, Burr confirma que esta técnica va de la mano con la etnometodología, y además, con la semiología. Aquí entra el tema del contexto de manera más clara. La psicóloga explica cómo el significado de las cosas no sólo depende de lo que se dice, sino de lo que no se dice y que por esa razón, las interacciones, para ser estudiadas, se deben contextualizar.

Por otra parte, también describe cómo este análisis no aplica únicamente a las palabras, sino a comportamientos.

Así, la relevancia de la psicología discursiva para la opinión pública entra en el sentido de que la respuesta de una sociedad ante un hecho está íntimamente relacionado con el contexto situacional.

Karla Souza traduciendo frases mexicanas de manera literal. Estas, en su contexto, se entienden, pero fuera de México, la construcción de las palabras tal como están, no tendrían sentido.

Si bien estoy de acuerdo en que la siguiente es una frase discriminatoria, creo que sirve de buen ejemplo para lo anterior: quizá hace 50 años decir que un niño “llora como niña” hubiera sido muy común y nadie habría creado polémica ante la crítica. Sin embargo, hoy, con un feminismo en crecimiento y una lucha para la educación “equitativa”, nos hemos vuelto -espero- cada día más cuidadosos en elegir nuestras palabras para describir si alguien llora -como niño o como niña-, pues el contexto ha cambiado y con él, nuestras expresiones.

Me parece interesante esta técnica por razones sencillas: uno, que nos hace pensar sobre cómo pensamos al hablar; y dos, que en un nivel histórico y evolutivo, nos hemos permitido cambiar los significados de las palabras y sobrevivir al contexto gracias a la construcción de una comunicación que, con base en una definición propia, se convierte en un constructo social.

Más información sobre la Psicología Discursiva de Vivien Burr:

http://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/sitios_catedras/obligatorias/035_psicologia_social1/material/descargas/burr_psicologia_discursiva_u7.pdf

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