Humor, visitas y popularidad a costa del machismo

Cuando el personaje no sabe explicarse y la periodista descontextualiza el resultado es una entrevista que da lugar a malas interpretaciones

S e trata de una entrevista de personaje pero que a su vez incurre en un tema candente desde los últimos años: el machismo. La elijo por la polémica que desata este asunto y porque sorprende la forma de tratarlo, las preguntas sin relación, las respuestas triviales y las conclusiones que se pueden extraer debido a la falta de contexto.

Titulación

La cita textual del titular es sensacionalista, inoportuna y busca generar polémica. Engancha al lector, lo cual es un punto positivo, pero está fuera de contexto y da lugar a confusiones sobre la posición que adopta el entrevistado ante el movimiento feminista. Por si fuera poco, el subtitular añade más citas descontextualizadas que complementan al titular. En ningún momento se explica cuál es la razón de hacerle la entrevista ni por qué es interesante leerla, simplemente reproduce las frases que dan más juego con el fin de atrapar al lector.

Subtitular:

Subtitular de la entrevista analizada

Entradilla

Demasiado larga, con poca información relevante y cargada de opinión de la periodista:

un rosario de topicazos y de pequeñas reyertas sexistas, un tipo grandote y bonachón

Ya está introduciendo en el lector la idea de que el humorista es sexista aunque bonachón, como si lo conociera de toda la vida y recalca los dos extremos de opiniones que hay acerca de él. De manera positiva destaca la aportación de datos objetivos sobre el número de seguidores que ha conseguido en redes sociales y algunos de sus trabajos, en los que posteriormente no profundizará.

Preguntas

La primera pregunta no tiene nada que ver ni con el titular, ni con la entradilla, empieza tratando un tema que, superficialmente, conecta con el subtitular. La siguiente carece totalmente de interés, de hecho si se eliminase no se perdería ninguna parte importante del texto y pasa algo similar con otras.

Es cierto que la periodista repregunta bastante pero lo hace en cuestiones sin importancia, en cambio, cuando debería incidir más en un tema para poner al entrevistado en un aprieto y conseguir una buena declaración no lo hace lo suficiente.

Orden y estructura interna

A pesar de que la entrevistadora sabe quién es el cómico y aporta algunos datos concretos se nota que falta un trabajo previo de documentación. Por ejemplo:

¿Cuál era?
No, no. Lo borré. Luego ya te ponías a pensar desde el punto de vista más extremo y podías entender lo que te decían. Lo borré después de varios emails en los que intenté hacer comprender al chico que me escribía… una asociación contra el maltrato, feminista y todas estas cosas…
¿Uno de un empujón?
No, no. Eso es otra cosa: en ese vídeo voy a montar una tienda de campaña y no se monta, y entonces pasa una chica y le digo “aparta”, y le pego a la tienda, me enzarzo con la tienda de broma. Y eso surgió porque ella me dijo “por qué no paso yo así, como provocándote, y cuando pase me quitas”. Entonces es como, tío: mi realidad es una idea que se le ha ocurrido a ella, que me parecía guay porque estoy solamente pensando en la tienda, y la otra gente, en otro extremo, es que estoy agrediendo a una mujer. Y eso no lo termino de ver como algo así.
¿El que borraste cuál fue?
No, uno que… deja, no te lo voy a contar.
Cuéntamelo.
No, que leído suena raro.

Quizás si hubiera investigado más sabría cuál fue ese vídeo y podría abordar la pregunta desde otro punto de vista o con otro objetivo. La conversación parece fluida, cosa que resulta positiva, pero en la edición se dejan muchas partes del texto que carecen completamente de interés:

¿Navidad?
Sí, ahora, pero el primer año. Quiero decir: que ya no existe una gracia respecto a ese tema por hablar de algo prohibido o algo que está mal, puede surgir algo que haga gracia con ese tema y ya está, no impacta. Todos tenemos amigos gays. Tú tienes, ¿no?
Claro.
Pues eso, y da igual. Y se lo toman bien. España no necesita más chistes de mariquitas.

Los temas abordados son, por orden cronológico, vida privada (1 pregunta), relaciones entre hombres y mujeres (10 preguntas), los límites del humor (6 preguntas), qué hace gracia a los españoles (6 preguntas), vídeos polémicos (6 preguntas), censura (4 preguntas), igualdad de sexos (2 preguntas), vídeos polémicos (3 preguntas), vida personal (8 preguntas).

El cierre de la entrevista no aporta nada al lector, es meramente un opinión sobre el trascurso de las preguntas y la conversación.

Aspectos mejorables

La entrevista no tiene una dirección concreta, como si no supiera qué quiere conseguir y extraer del personaje. Sobran preguntas y respuestas en la fase de edición porque no tienen interés para el lector, además a momentos parece que se pierde el hilo conductor. Un enfoque centrado en conocer más a fondo a Cremades, en lugar de generar polémica, hubiera sido más acertado.

Ecos de la entrevista

En la misma página de la noticia hay unos cuantos comentarios que se han hecho eco tanto de la actitud de la periodista como de la del entrevistado.

Por último, basta con escribir el titular de la entrevista en Google para descubrir la (mala) repercusión que tuvieron las declaraciones.

Noticia de La Vanguardia después de que se publicara la entrevista en El Español
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