Muñecagate

Lo de la muñeca inflable me tiene un poco pasmada. Es de esas cosas que piensas una y otra vez y que a pesar de ser ciertas te cuesta creer porque suenan, francamente, ridículas. Lo ridículo tiene muchas formas, algunas inofensivas y otras que dejan réplicas, como la bromita del empresario que le regaló una muñeca inflable a un ministro del gobierno con dos candidatos presidenciales presentes.

José Miguel Insulza acaba de renunciar a su puesto como agente en la Haya para preparar su candidatura presidencial por el P.S. Este fue su comentario:

A mi en ese momento no me pareció nada especial, ahora si usted lo dice sí, probablemente la muñeca inflable puede ser asociada con determinadas prácticas más bien negativas, pero no creo que tenga mayor importancia.

Los 73 años le pesan a Insulza.

Guillier, el candidato que mejor ha estado marcando en las encuestas y que se identifica como “independiente”, dijo que fue un error de mal gusto:

No fue mala intención. Más que un crimen fue un error de mal gusto (…) Uno se ríe porque está descolocado, pero todos tenemos conciencia que fue una metida de pata que hemos lamentado pidiendo las excusas del caso y el propio Roberto Fantuzzi lo hizo a primera hora, así que yo creo que hay que colocarlo en su justa dimensión.
Tan descolocado que no podía dejar de aplaudir

De ahora en adelante coloquemos las cosas en la dimensión que no le moleste al señor Guillier, ¿no ve que se descoloca?

El señor Roberto Fantuzzi, presidente de Asexma, pidió disculpas recurriendo al viejo truco de “yo conozco mujeres, ergo, no soy machista”:

Ahora imaginen su avatar gritando lo mismo

Los involucrados ofrecieron disculpas pero no hay ninguna reflexión detrás de lo que dijeron, simplemente pidieron perdón porque la noticia explotó y quieren que dejemos de molestarlos. Y eso es otra bofetada. De hecho, todo lo que rodea esta noticia es un recordatorio de que las mujeres todavía estamos en segundo plano.

Porque alguien que no sea Guillier también tiene que aplaudir a estos genios

Conversando de esto con otras mujeres noto que todas sentimos un grado de humillación con lo que pasó. Da tanta vergüenza ajena y a la vez impotencia, porque no importa cuántos hashtags o fotos de perfil dediquemos a la causa de la igualdad de género, siempre hay un Fantuzzi que piensa que regalar una muñeca inflable a un ministro es “creativo” y “simpático” y siempre hay un publicista que quiere “provocar” cosificando a la mujer.

Si la imagen evoca sexo oral creen que son Don Draper

Considerando el historial sexista de la publicidad de WOM en Chile, este no es un contenido inesperado de ellos. El creativo detrás de las campañas cree que las mujeres deberíamos estar más agradecidas de los anuncios de WOM. Lo cito:

“Una de las cosas que tienen que hacer las feministas, o feminazis, es valorar que pusimos el tema en el tapete (…) Esto no es tener un pie a favor o en contra, sino que simplemente conversar sobre un tema que es importante como el feminismo”.

Aquí tenemos a una persona que cree que feminista y feminazi son términos intercambiables y lo que sale de su boca es una instrucción para nosotras: valorar su trabajo ofensivo. Lo más lamentable es que WOM se había estado desmarcando de la publicidad misógina para acercarse a la sátira política, una estrategia que en su momento me pareció brillante y hasta redentora. Pero la muñeca inflable fue demasiado irresistible para dejarla pasar, así que prefirieron hacer un meme.

Todo indica que estas cosas van a seguir pasando. Todavía existen lugares donde creen que diversidad es tener una mujer en el equipo (eso la convierte en la excepción, que es todo lo contrario de diversidad). Uno de los diarios más populares del país muestra en su portada mujeres haciendo un “Mickey” (a veces se rajan con un calendario). Nuestra televisión protege a hombres promiscuos (Camiroaga Q.E.P.D., Vicuña) y condena a mujeres ídem (Kenita, Vale Roth, Primer Plano Queens). Todavía hay hombres que ni siquiera quieren pensar en feminismo porque los obliga a examinar su propio privilegio y eso es muy incómodo para ellos, entonces te argumentan que las mujeres somos las verdaderas privilegiadas porque nos abren la puerta y nos pagan la cuenta. Jacqueline Van Rysselberghe tiene más poder que nunca y sigue poniendo el despertador para decir tonteras, y seríamos ciegos si creyéramos que las mujeres de derecha son las únicas que perpetúan códigos machistas para su propio beneficio.

Así como vivimos en una sociedad machista, no hay que olvidar que las cosas están cambiando para mejor. Hace 10 años la recepción de esta noticia habría sido muy distinta. Hoy mujeres y hombres condenan lo ocurrido y es reconfortante ver solidaridad entre géneros en medio de un hecho tan humillante. Porque aunque no haya sido con mala intención, aunque haya sido algo de mal gusto más que un crimen, aunque haya sido una broma, las humilladas seguimos siendo nosotras y no los señores que pidieron perdón.

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