Charlie Hebdo: las víctimas del terrorismo no son más importantes que otras víctimas

El atentado a Charlie Hebdo hoy en Francia abrió — nuevamente — el debate sobre qué hacer con el terrorismo musulmán. No faltan las lecturas de “los musulmanes son todos terroristas porque el Corán así lo dice”, “que se joda Europa por haberlos dejado entrar”, “cuando van a entender que no podemos convivir con una religión intolerante”.

Estoy de acuerdo en que la tolerancia va aplicada solamente a los tolerantes, pero no estoy de acuerdo con que los musulmanes sean todos terroristas y fundamentalistas, por el simple hecho de que conocí a muchos que ni apoyaron al terrorismo ni intentaron matarme por considerarme una occidental promiscua.

Entonces, tenemos terrorismo. Hace ya bastante. ¿Y qué hacemos? ¿Construimos un muro dividiendo Oriente de Occidente? ¿Una bomba atómica en las zonas tomadas por el Estado Islámico? ¿Expulsamos a todos los musulmanes de Europa? (En serio, ¿hay alguien que piensa que son soluciones viables?).

Estas soluciones no sólo ignoran los principios fundamentales de toda sociedad occidental, sino que además asumen que defender la vida, la libertad y la propiedad no funcionan en algún contexto — en este caso, en la guerra contra el terrorismo. Y no es así: los valores que elegimos para regir nuestra vida en sociedad son la solución para que superar los males del mundo, y si no lo defendemos nosotros nadie más lo hará.

No leí el Corán, no termino de entender las raíces del conflicto en Medio Oriente y no tengo una opinión tajante sobre las intervenciones militares. Pero quizás estos desconocimientos me permitan un poco abstraerme y ver el problema desde afuera, sin tomar parte por ningún bando en particular más que por la defensa de la vida de las personas y de estos valores occidentales.

Porque además, eso hacemos los liberales. Los problemas no son grupos particulares, ni religiones, ni creencias; al contrario, discriminar al momento de determinar políticas y acciones a seguir, otorga al gobierno poderes discrecionales y la capacidad de extorsionar a través del clientelismo y las persecuciones.

Seamos realistas: la muerte es un riesgo constante en nuestras sociedades. Nadie está exento de ser una víctima del terrorismo, del crimen cotidiano, de sufrir una repentina condición de salud que le arrebate la vida. Hemos reducido estas posibilidades, pero jamás las eliminaremos. ¿Acaso olvidamos que hace setenta años nos aniquilamos en la Segunda Guerra Mundial? La libertad se defiende.

Primer punto, ¿respetaremos los pedidos de los musulmanes de no caricaturizar su religión? No, así como no se respeta el pedido del resto de las religiones (y debería aplicar también a los judíos, pero a menudo son protegidos con la excusa del antisemitismo) ni de cualquier grupo social. Todos podemos ser “víctimas” de la libertad de expresión extrema que las sociedades occidentales deben proteger para garantizar el orden republicano, y ningún grupo será la excepción.

Culpar a Charlie Hebdo por lo sucedido es como culpar a la víctima de violación por haber sido violada.

Luego, ¿por qué esa costumbre de condenar el terrorismo como si fueran peores que los criminales “ordinarios”? Es la misma lógica que sigue el feminismo para asegurar que el crimen por odio sexual es un agravante. Un crimen es un crimen, y la víctima de un asalto a mano armada necesita tanta justicia como la víctima del terrorismo o de la llamada violencia de género.

Precisamente hoy, PanAm Post publicaba que durante el año 2014, 24.980 personas fueron asesinadas en Venezuela. ¿Son estas víctimas menos importantes que las del terrorismo? ¿Hay alguna diferencia entre la falta de condena a estos asesinos y la falta de condena de los terroristas?

La verdad es que muchas veces, el terrorismo es también una excusa. Y no solo para buscar petróleo: es una excusa para expulsar lo desconocido, lo que nos genera miedo.

¿Qué impide a la Policía francesa capturar a los asesinos y a la Justicia condenarlos a cadena perpetua? Búsquenlos, tráiganlos y vengan a conocer el sistema occidental de Derechos Humanos. Van a tener toda la vida para apreciar cómo sus derechos son también respetados dentro de nuestro sistema y, para ver como aún bajo amenazas, la Libertad marca el ritmo del progreso de la Humanidad.


Originally published at sofiaramirezfionda.wordpress.com on January 7, 2015.

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