El desideologizado discurso populista

Les presento a Giorgia Meloni. Sub-40, una de las líderes de la derecha italiana que sí sabe hacer uso de las redes sociales (hasta sube sus fotos con gatitos, esta mujer sí que conoce las tendencias online).

Ayer hizo un gran posteo en Facebook, un posteo que expresa claramente la postura de los líderes europeos frente a la integración y los problemas que surgen de ella: la nada misma, el vacío conceptual. Décadas y décadas de impulso al proceso de integración para llegar a la Meloni y otros tantos que quieren volver a la época de los pasaportes.

Pero ese no es el punto de esta reflexión. Se lee en dicho posteo:

“Hoy, Matteo Renzi está con Angela Merkel, nosotros con Marine Le Pen. Cada uno elige su modelo de Europa. Y ustedes, ¿de qué parte están? ¿Con la Europa de la austeridad, de las lobbys y de los poderes fuertes, o con la Europa de las Naciones y de los pueblos libres y soberanos? Nosotros ya elegimos y no tenemos dudas de qué parte estar.”

¿Les suena? Evidentemente, el Manual del Populista no hace distinciones entre derecha e izquierda. Como que sacaron una sola edición y nunca la renovaron, o no añadieron subcategorías. Ni siquiera la versión 2.0 cuando el término tenía mucho auge.

La definición de “pueblo libre y soberano” es tan concreta como un italiano dándote indicaciones de como llegar a la Fontana di Trevi. Camina derecho por 3 minutos, después dobla a la derecha pero no tanto, seguí por esa calle que sube en un ángulo de 30 grados y cuando veas el kiosco hace una vuelta en U para retomar el callejón a la izquierda que te saca derechito.

¿Libres de quién? ¿Libres del capitalismo, del estatismo derrochador, del político que dice estas barbaridades solo para vivir de nuestro trabajo? ¿Soberanos respecto a qué cosa? ¿Pueblo conformado por quién? ¿Hay un límite de ingreso mensual para pertenecer al pueblo? Who knows. Igual queda siempre lindo agregar “pueblo libre y soberano” a cualquier discurso político.

Vacíen sus bolsillos frente al erario público, formen sus mentes en nuestro sistema educativo, adhieran sin opción a las condiciones laborales y empresariales que dictamos los burócratas y conviértanse en súbditos del súper Estado. “Elijan” ser un “pueblo libre y soberano”.

Volviendo a la profunda reflexión de la Meloni, el uso de un enemigo externo que quiere la destrucción del pueblo (en este caso, el Europeo, amenazado por la austeridad de las lobbys ¿?) es tan antiguo que me llama la atención que todavía pegue en la gente. ¿No pasa nunca de moda?

Parate frente a tu líder y hacete estas preguntas: ¿te dice que hay alguien afuera del “pueblo”, acechando para destruirlos? ¿te dice que tu libertad depende de someterte a él y su programa político? ¿te dice que la otra parte de la sociedad responde a los intereses de estos externos? ¿usa frases lindas y poco definidas, como “pueblo”, “soberanía”, “trabajadores”, “amenazas”, “Patria”?

Pero, sobre todo, ¿te dice que tus problemas son culpa de alguien más, y no tuya? ¿Y que tus éxitos son debidos a él, y no a vos?

Eureka, te encontrás en presencia de un populista. No importa que ideas defiendas, si usas mal la palabra fascista o si pensas que Evita sobraba dentro del peronismo. El populista está ahí, esperando esa masa que lo siga y le dé la legitimación democrática necesaria para salvarnos de su recientemente creada (o no) amenaza. Porque siempre hay alguien dispuesto a darle la culpa a los otros para salvarse, solo a costa de dejar de pensar como un individuo.

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