Palazzo Freddo: La mediocridad y los efectos económicos de la xenofobia

Ya traté en un post pasado el tema de la inmigración en Italia y cómo los italianos se dedican a desperdiciar un recurso grandioso. Pero recientemente, se conoció que una histórica heladería romana — Palazzo Freddo — fue vendida a una sociedad coreana y la ‘opinión pública‘(*) expresándose sobre el tema me obliga a hablar nuevamente sobre el asunto.

El Palazzo Freddo es una heladería que tiene más de 100 años en Roma. Fue fundada a fines del siglo XIX cerca de Piazza Barberini y era un negocio de la familia Fassi. En verdad, el Palazzo en sí mismo nace en 1928, en via Principe Eugenio, y era el único punto de venta de la empresa, donde también se produce el helado.

Las generaciones pasaron, y la heladería comenzó a expandirse globalmente. Actualmente, cuentan con 82 puntos de venta en Corea y los dirigentes actuales decidieron vender la sociedad al mismo grupo coreano que explota estos puntos. El plan es abrir 200 heladerías más en Corea y otras 300 en todo el mundo.

Los medios han tomado la noticia de la forma más xenófoba posible. Por ejemplo, Il Sole 24 ore comienza su artículo con este párrafo: “Quién sabe qué diría Giacomo Fassi, fundador en Roma en el año 1880 de la más antigua y grande heladería de Italia, si supiese que su helado no sólo es consumido por los coreanos, sino que ahora los coreanos han comprado su marca «il Palazzo del freddo» para vender los helados en todo el mundo usando su nombre.”

En Il Messaggero, el Presidente de la Confesercenti di Roma, Valter Giammaria, declaró: “Lamentablemente, es un momento histórico en el cual grupos extranjeros en Roma son los dueños: desde marcas de ropa hasta comida. Los intereses extranjeros se expanden en las zonas más importantes de la ciudad y conquistan el Made in Italy. Para los empresarios italianos, seguramente no es un buen momento.”

¿Yo soy la única que advierte el nivel de mediocridad de estos comentarios?

¿Qué diría el fundador Fassi si viera el estado de su empresa hoy? Posiblemente, que es increible la expansión que tuvo y las posibilidades que tiene todavía. El helado Fassi ya no es exclusivo de los romanos: estará en todo el mundo.

Seguramente, tampoco es un buen momento para los empresarios italianos que venden sus empresas por millones de euros y que se habrán asegurado regalías… ¿no, Giammaria? ¿O quizás pensás que los empresarios italianos que deciden vender estos negocios no tienen el suficiente olfato para hacerlo porque les reporta terribles ganancias?

Y nunca faltan los comentarios racistas: “Ahora la dirigen los coreanos”, “En Roma ya no se ven romanos, son todos extranjeros”, “¡Ahora compramos helado a los asiáticos, que no pagan impuestos!” (El mito de que los extranjeros no pagan impuestos está muy difundido entre los italianos. Ojalá no pagáramos impuestos… sólo para entrar a Italia nos arrancan la cabeza).

Dos ideas rescato de este caso. Seguramente el lector podrá deducir muchas más:

La mediocridad: dejemos todo como está. La heladería que vende a Roma, los romanos que compran helado, y así por los siglos de los siglos, Amén. Nada de incidencia extranjera, nada de expansión de los negocios. Si los gobernantes de Roma hubieran sido tan mediocres como los ciudadanos actuales, la ciudad hubiera desaparecido hace siglos frente a invasiones extranjeras. Menos mal que, más allá de la mentalidad chata de quien quiere vivir su vida en la pureza de la estirpe romana, los extranjeros siguen pasando por los caminos de esta ciudad, haciéndola grande gracias al comercio y el intercambio cultural (y a pesar de los impuestos, que podrán desalentar pero nunca desaparecer la gran naturaleza humana de comerciar).

Los efectos económicos de la xenofobia. Sabemos ya que nuestros países están llenos de leyes contra la globalización y tienden a medidas proteccionistas. En todo el mundo; lo triste es encontrar las mismas ideas en el seno de la Unión Europea, donde se ha podido demostrar que las fronteras abiertas no sólo sirven, sino que son también posibles. ¿Cómo sería si el vecino de enfrente dejara de quejarse de los inmigrantes y viera con buenos ojos el nuevo Alimentari del pakistaní, que lejos de venir a robar trabajo, trae todos los efectos deseables de la competencia?

Seguramente, estas ideas anti-venta-a-los-coreanos (y similares) no derivan de otra cosa que no sea el miedo al cambio. Pero muchachos, les cuento una cosa: el hombre, desde que es hombre, sólo se ha dedicado a progresar, y sin Cambio no hay Progreso posible.

(*) Sabemos que el concepto de “Opinión Pública” es altamente difuso, casi como el de “Pueblo”. Con lo cual, en este blog se usará para expresar todos los comentarios sin fundamento que leo en las redes sociales, que siento por la calle y que veo en los medios. En general, coinciden.


Originally published at sofiaramirezfionda.wordpress.com on July 9, 2014.

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