Clousure Sum’18

Sofia Orozco
Sep 2, 2018 · 2 min read

A veces me gusta ver los recuerdos como por una ventana, tratar de no involucrarme con ellos, solo apreciarlos a la distancia.

Tal vez así no sienta nostalgia, o arrepentimiento o unas inmensas ganas de llorar.

Tal vez así no me cuestione, no empiece a darle vueltas a todo o simplemente a desear que pudiera volver el tiempo atrás.

Tengo una prisa inhumana por irme. Siempre me estoy yendo y al mismo tiempo nunca tengo un rumbo.

Odio decir adiós y sin embargo me gusta planear mis despedidas.

En el fondo quiero ser la novia querida de alguien y en el exterior me incomoda el cariño y el deseo.

Amo viajar, amo todo lo que implica cada vez que me voy y por otro lado, odio los aeropuertos, estar sola en otra ciudad, en otro país.

Detesto las videollamadas, concentró toda mi atención en acomodar la pantalla para verme bien y evadir la añoranza que siento al mirar a mi interlocutor.

Extrañaba un balón en mis pies, cuando mi única preocupación es anotar y corro porque puedo, porque quiero. En el sudor me escurren las preocupaciones. Yo siempre seré de la cancha, pero la cancha no siempre será mía.

Mi familia, loca, graciosa, algo comflictuada pero funcional. Mi casa, mi hogar. Es un alivio tener a donde volver al final del día si todo sale mal.

La mitad de mis amigos, desperdigados por el mundo dejando huecos de amor internacional en los corazones de todos. No importa, hemos vivido tanto juntos que con eso alcanza para un año separados. Todos necesitamos curarnos y recuperarnos, lamer las heridas que nos provocó nuestra locura de prepa.

La otra mitad, mi equipo, mis hermanas. A veces lo único que nos une es la pasión y el tiempo. Y otras veces no podemos ni separarnos. Nos llevamos dentro a todas.

Mi compañera de vida, que la amo y que la extraño y seguido la odio porque no se lidiar con su ausencia.

No me gusta abrir esa ventana. Me da el frío de los recuerdos, mi memoria se sacude con cada uno de ellos.

Es por eso que me voy, otra vez. Y cierro la ventana, porque así es más fácil vivir. Porque no podría soportar una lluvia de instantes del pasado entrando por ella.