One little heartbeat at a time.

En el mundo la gente se preocupa por muchas cosas, sus metas en la vida giran alrededor del éxito, la felicidad, ser buenos en algo y muy poco se preocupan por ser… solo buenos.

No me refiero a una historia con héroes y villanos, hablo de la bondad en el ser humano, la empatía, la solidaridad, el carisma.

Posiblemente es porque vivimos en un mundo interesado, egoísta, superficial. Posiblemente porque en nuestra cultura no sabemos del karma, que todo se regresa, que si hacemos el bien cosas buenas vienen y si hacemos el mal… en cambio con lo que hemos crecido, que si hacemos el mal habrá alguien que nos absolverá de nuestros pecados, que nos perdonarán los errores y que no somos del todo responsables. Porque es nuestra cultura, un peso que cargamos desde hace miles de años.

Hay demasiadas personas en el mundo que necesitan ayuda, de algún modo u otro, todos necesitamos ayuda, y de todas esas millones de personas, hay muy pocas dispuestas a ayudar. Y es que la palabra ayudar nos hace pensar en el desvalido, en incomodidad, en inferioridades y complejos ridiculous y romanrizados por la caridad. Es por eso que la palabra que deberíamos usar es servicio, el servicio es de dos personas a la misma altura, ni alguien más ni alguien menos, tan solo gente que acompaña.

El que no vive para servir, no sirve para vivir.

Dijo alguien que no recuerdo, pero esas palabras tienen tanta sabiduría en cada letra, que no caben en el vocabulario de la mayoría.