La cultura japonesa aterriza en Alicante

La octava edición del salón del manga batió el récord de asistencia con más de 30 mil personas

De todos los contactos que tiene cada persona en sus redes sociales es muy probable que cada día pueda ver un post de alguno amigo o conocido comiendo sushi. El manga y el anime se colaron en las parrillas de televisión infantil adoptando la forma de Dragon Ball, Naturo o One pie e. Además en los últimos años han tenido lugar en España nueve conciertos de K-Pop. Indicadores de que la cultura japonesa ha conseguido adentrarse, cada vez más, en el panorama nacional.

Datos generales del reportaje sobre Japón en Alicante.

Durante el primer fin de semana de abril se celebró en la Institución Ferial Alicantina (IFA) el salón del Manga y Cultura Japonesa que aglutinó a muchos otakus, nombre con el que se conoce a los apasionados de este mundo. Cabe destacar que ser otaku implica muchos aspectos de la vida, no únicamente ver series de televisión sino que adoptan costumbres japonesas como la comida o el gusto musical que pasar por el Kpop (pop coreano) o el Jpop (pop japonés).

Cuándo empezó todo

A mediados de la década de 1970 llegaron a España las primeras series de anime. Se estrenaron algunas de ellas, pero no se puede hablar de un auténtico éxito hasta la emisión en televisión, el año 1975, de Heidi.

En 1978 se estrenó Mazinger Z, una serie de animación protagonizada por el robot gigante Mazinger en su lucha contra las fuerzas del mal. El éxito que esta serie cosechó entre el público fue incluido superior al alcanzado por Heidi, pero la violencia explícita de los combates y el contenido de sus diálogos impulsó su cancelación.

En la década de 1980, la aparición de diferentes canales privados de televisión, que se sumaban a la oferta pública existente hasta la fecha, supuso la multiplicación de oferta, es decir, muchas series de anime empezaron a ocupar la parrilla televisiva. Además la mayoría de este contenido iba dirigido al público infantil. En febrero de 1990 empezó a emitirse la serie de anime que acabó convirtiéndose en un referente secundado por toda una generación. Y es que en esa fecha se estrenó en antena Dragon Ball, que consiguió un éxito bastante amplio entre el público infantil.

Ana y Eva, cosplayers, nos cuentan sus inicios en el mundo manga
Evolución de las búsquedas del termino “otaku” en Google

Muchos serán los que se pregunten qué ven los jóvenes en la animación japonesa que les atrae de esta manera. José Andrés Santiago, sociólogo de la Universidad de Vigo, explica que los niños pueden sentirse atraídos por héroes con mayores poderes. «Los japoneses adelantaron por la derecha a los superhéroes americanos ya que con sus modernos samuráis ofrecen más acción, fantasía y violencia. Akira y otros guerreros japoneses que mezclan artes marciales con el más sofisticado hi-tech causaron furor entre los chicos de todo Occidente» afirma Santiago.

Los otakus

Ver series anime, leer manga, realizar un cosplay (disfrazarse de su personaje favorito) o viajar Japón son algunas de las cosas comunes que suele hacer un otaku, por tanto y a grosso modo, se encontraría dentro de esta tribu urbana cualquier persona interesada por el género Manga y en general, por la cultura japonesa. Aún así dentro de dicha tribu se deben distinguir doce tipos distintos de otakus. El anime que se caracteriza por ver series y películas anime, el manga, fan de los cómics y novelas gráficas de este género, el geemu, interesado en los videojuegos, el parokon, centrado en la robótica y la tecnología, el gunji, admirador de las armas y estrategias militares, el gore que disfruta con contenido violento, el cosplayer, amante del disfraz, el wota, conocidos como lo más groupies de la tribu urbana, el omocha, al que le encantan las figuras y muñecos, el yuri y el fujoshi que se interesan por historias lésbicas u homosexuales y por último el hentai, que alude a los admiradores de desnudos de personajes dibujados.

Si te has perdido un poco con tanta terminología, no dudes en mirar nuestras tarjetas explicativas:

Un “wota” realizando un baile Dance&Idol para el concurso.
Concursantes del concurso de cosplay explican porque participan.
Úrsula y Lucía haciendo cosplay de sus personajes favoritos de anime.

Ramón y Laura, nacidos en Murcia, se adentraron en el universo otaku gracias a una infancia repleta de series animadas en los canales públicos españoles. “Empezamos a interesarnos por la cultura y el arte japones y al final acabamos con un kimono en el salón del Manga de Alicante”, afirma Ramón. Se trata de un hobby caro. Pelucas, kimonos y productos importados puede hacer que un otaku gaste mucho dinero en recrear la cultura oriental en España. «Un kimono tradicional puede costarme entre 80 y 100 euros» asegura Laura, pero si quisiese uno de seda podría alcanzar los 600 euros, «uno de ese material solo lo puedo conseguir por internet o aprovechar los salones nacionales que traen productos importados» añade.

Comentan el precio de las prendas japonesas en Europa.

“Estos son de baratillo, un kimono de seda puede llegar a costar hasta 1.000 euros”, comenta Ramón.

A pesar de tratarse de una afición cara hay gente que busca la manera de ahorrarse algo de dinero. Sofía es una cosplayer, o lo que es lo mismo, una persona que se disfraza de algún personaje del mundo oriental. Para esta ocasión ha elegido a Big Sister del videojuego Bioshok. Asegura que ha tardado tres meses en hacerse el disfraz y cuenta que ha utilizado goma eva, y cartón entre otros productos. «Aunque haya tenido que dedicarle un rato cada tarde solo me he gastado 30 euros» relata orgullosa.

Sofía habla sobre las diferencias entre anime y serie.

El crimen del rol

Este mundo, considerado friki por muchos, lleva unos años levantando cabeza entre los jóvenes porque hubo una época en la que se le otorgó una muy mala imagen. El rechazo hacia esta cultura en España la provocó el crimen del rol. En este caso policíaco dos chicos de 20 años se inventaron un juego de rol en el que debían buscar a una persona que tuviera ciertas características para asesinarla. Al entrar en la casa de Javier Rosado, el líder de la idea, se encontró una biblioteca con manuales de ocultismo, temas paranormales, quince cuchillos y algo que llamó la atención de la prensa: abundantes manuales de rol. Este hecho dotó de connotaciones negativas al mundo otaku durante varios años.

Una ficha y unos dados de rol / Foto Creative Commons.
Los fans de la cultura japonesa se quejan de los prejuicios a los que se enfrentan.

“Ahora uno puede ir de cosplay por la calle y nadie le mira dos veces”, explica Ramón. “Bueno… depende de la ciudad, el barrio y el tipo de cosplay que lleves”, corrige Laura.

Ahora parece que este universo empieza a asentarse otra vez en España. «La situación se está normalizando, puedes ir disfrazado por la calle y no te miran tan raro» argumenta Ramón. Aunque también explica que depende de dónde estés, «no es lo mismo tu pueblo que una igual, ni un barrio que otro» aclara. Hay quien contradice la opinión de Ramón, como Laura, y opina que el problema es la vestimenta que te pongas, «no es lo mismo llevar un cosplay que una túnica» rebate.

Un trocito de Japón en la IFA

Sin duda uno de los indicadores de que los otakus están presentes en la provincia de Alicante fue el Salón del Manga y Cultura Japonesa de Alicante celebrado en la Institución Ferial Alicantina (IFA). El evento tuvo lugar el primer fin de semana de abril y entre juegos, concursos, exposiciones y charlas acogió a más de 30 mil personas.

Ana y Eva cosplayers hablan de la zona japonesa.
Tramo final de la cola para acceder al recinto a primera hora.

Muchos de los asistentes coinciden en que este salón se diferencia de otros porque abraza la cultura japonesa. No se centra únicamente en el manga y el anime, sino que trata de abarcar lo máximo posible de la tradición exponiendo kimonos y danzas tradicionales. Por otra parte este salón contaba con la llamada zona de Matsuri decorada como un festival japonés. En ella los asistentes tenían la oportunidad de comprar productos manuales y probar juegos de mesas tradicionales.

Juego de mesa tradicional japonés.

Con el paso de los años y gracias a Internet y la globalización van creciendo los adeptos al mundo otaku. En este aumento tiene mucho que ver, por ejemplo, la estrategia global del gobierno coreano de apoyo y difusión de la cultura popular. Cuando en 2015 el periódico La Razón entrevistó a Park Heber Kiona, actual embajador de Corea del Sur en España, éste afirmó que «la cultura es un arma para hacer comercio a nivel mundial». Y exportarla es llegar a un mercado mayor.

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