escribir es esperar con todo el cuerpo

algo se libera en el movimiento de las manos sobre el teclado, en el golpetear. imitamos la lluvia: ruido blanco. imitamos. pero nunca se nos quita el cuerpo, no podemos colgar en el ropero la voz. todo el tiempo es una espera, todo el tiempo el cuerpo está al acecho de las disposiciones. escribir es el cuerpo en evidencia, pero la mente estorba si de textualizar se trata. la mente, la expectativa, los ojos de los demás. necesitamos que nos acompañen, que nos escuchen. pienso en mis palabras como en agua servida en un vaso. pienso en mis historias como en palabras que digo para que alguien las escuche. pero si pienso que me miran ya no puedo. me miro y ya no puedo. los ojos detienen el movimiento -el alma, el ánima, el movimiento-. pero curiosamente no leo en voz alta lo que escribo. ni para mí ni para otros. no. la voz es la vergüenza. la voz. la sangre en las mejillas. la voz. aire que pasa por el cuerpo. escribir es revolotearse por dentro, agitarse, revolverse, destrozarse, saborearse uno a dentelladas. qué es lo que quiere uno cuando escribe? conocer la locura y volver con los ojos lavados en ella.

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