Sobre la Verdad

Análisis crítico de los conceptos de post-verdad, pre-verdad y verdad objetiva

La Bocca della Verità, Roma.

Sobre la post-verdad

El Diccionario Oxford (1) ha añadido a su imperial repertorio el término post-verdad. No solo eso, la ha galardonado como palabra del año 2016(2,3). Podría alguien pensar que esto presupone la existencia por tanto de una ‘pre-verdad’, un instante de verdad actual y un estadio posterior de verdad. Qué por algún casual la verdad tuviera unas características cronológicas, dependientes de la variable tiempo; como si mutara y fuera evolucionando mediante pasa el tiempo; como si la verdad funcionara como una tendencia. Ya que los prefijos ‘post’ y ‘pre’ hacen referencia a la temporalidad ¿Es una concepción temporal de la verdad? Podría parecer, pero no. En realidad no es esa la cuestión, sino que en realidad, simplemente, se trata de una diferencia substantiva entre unos supuestos hechos objetivos y una percepción que depende de las hoy en día desprestigiadas cualidades de la emoción o puntos de vista subjetivos.

Este término se ha utilizado por la prensa de mayor difusión a nivel mundial (4) para intentar dar su explicación particular a los hechos políticos que han sucedido este 2016. A colación: Brexit, Trump, Referendum de la Paz de Colombia. Más allá de estos insignificantes tejemanejes políticos, la preocupación de los grandes medios es la pérdida de credibilidad que estos sufren y la consecuente perdida de ventas de ejemplares. El poder de influir sobre la opinión pública se ve mermado y esto es en definitiva lo que más inquieta en las altas esferas.

Estas precisan herramientas de selección y censura, algoritmos (5,6) que controlen como se difunde la información, que minimicen el impacto de las elecciones mayoritarias y las conmute por aquellas que tengan algún tipo de distintivo de calidad. Se están desarrollando las agencias de calificación de información, que serán las encargadas de valorar, tasar y clasificar las informaciones. Pero antes que nada, el primer paso es poner la piedra de la justificación filosófica, en este caso semántica, de tan quirúrgica forma de censura. Por lo tanto es necesario hacer una evaluación crítica de este concepto, el de la verdad, por si fuera este en un futuro perjudicial para los intereses de la libertad de expresión y difusión de ideas fuera de los canales controlados por los poderes establecidos.

Post-truth (postverdad): Relativo o referido a circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la opinión pública que las emociones y las creencias personales.

En la definición del británico diccionario se presentan unos hechos como puramente objetivos. Para ello, primero, debemos reflexionar profundamente si existen hechos plenamente objetivos, o si estos son simplemente subjetivos y se hacen pasar por objetivos. ¿Hay certeza absoluta de que lo que sabemos sea completamente verdadero? No hace falta caer en el solipsismo para reconocer que la matemática más avanzada que utiliza el hombre es tan frágil como la dialéctica que emplea para expresarla. Para muestra el archiconocido teorema de Kurt Gödel, donde se demuestra con la lógica del lenguaje matemático la incompletitud de las propias matemáticas.

Kurt Gödel. Fuente: The New Yorker

La matemática es útil como lenguaje de cuantificación pero no es el lenguaje adecuado para determinar lo que es verdadero y lo que no. Todo experimento se topa con un margen de error, todo estudio tiene unas excepciones, y las muestras estadísticas una desviación. La mecánica cuántica se basa en la probabilidad, donde la subjetividad puede llegar a ser determinante. El único hecho objetivo que podemos conocer es que no podemos estar plenamente seguros de la objetividad de un hecho, ya que en el preciso instante de que este es captado por una mente este se convierte en subjetivo. La subjetividad influye en el cosmos haciendo que sea una variable fundamental en la concepción del todo, por lo tanto al ser la subjetividad parte del hecho objetivo este deviene subjetivo.

¿Y como se podría concebir la verdad objetiva? Contrastando las diferentes versiones subjetivas de los hechos. Estas contrastaciones constituyen los fudnamentos de la ciencia actual, es decir mediante aproximaciones imperfectas a la verdad ya sean experimentos o estudios, estas en contraste nos dan una imagen limitada de algo que se podría acercar a lo que llamar verdad absoluta. Podemos decir pues que la verdad absoluta es inalcanzable para la mente humana. Depende de la suma de las subjetividades. Cuantas más subjetividades participen y sean contrastadas más nítida, más cercana a la verdad absoluta será esa percepción. ¿Y cuantas subjetividades pueden participar? Ahí tenemos el primer límite, hoy en día hay al rededor 7.000 millones de subjetividades, pero las subjetividades que ya no viven también participaron y por lo tanto participan de esta verdad absoluta, incluso quien sabe cuantas conciencias de otras partes del universo participen de este juego de medias verdades, no podemos saber si quiera con cuantas conciencias podemos contar que existan en el universo, la imposibilidad para aunar todas las experiencias de acercamiento a la verdad hace que no sea factible poder llegar a conocer la verdad absoluta.

Podemos no obstante conocer las verdades relativas. Siempre teniendo en cuenta que estas son siempre una suma de las subjetividades que estén involucradas en ella. Por ejemplo: ¿cual es la verdad relativa a lo que ha pasado durante un partido de baloncesto? Para saberlo deberíamos entrevistar a todos los jugadores, entrenadores, árbitros, masajistas, personal de campo, incluso a la gente que fue a presenciar el partido. Si obtenemos una versión de todas las subjetividades que participaron en el partido podemos llegar a conocer plenamente una verdad relativa, pero esta verdad finita no puede ser en ningún caso extrapolable al todo. Imagínense una guerra o un acontecimiento político como unas elecciones, ¿puede alguna institución reunir todas las experiencias de todas las subjetividades para establecer una verdad ni que sea relativa? definitivamente no. Nos es imposible, en la mayoría de casos, incluso llegar a una escueta verdad relativa.

Esta incapacidad para concebir ni siquiera las verdades relativas hace que tengamos que depender de únicamente versiones parcialmente verdaderas. Por lo tanto todas las versiones de la verdad tienen una parte de certeza y otra de incerteza. En la riqueza y acceso a diferentes versiones de un mismo hecho el sujeto puede contrastar y llegar a su subjetiva percepción de la verdad, es por lo tanto un ejercicio personal. El intento de censura de unas versiones de los hechos privaría al sujeto de esta necesaria variedad de versiones convirtiéndose en una manipulación unidireccional dirigida por aquellos que tuvieran los medios de poder controlar cuales son las medias verdades que son aptas para la difusión y cuales no.

El caso es que si todo es manipulación, todo son mentiras o medias verdades, la suma de estas ofrecen aproximaciones a la verdad ligeramente más certeras. Por lo tanto la censura y filtro de estas versiones es un atentado contra la propia verdad. Es una privación de información del sujeto y su libertad para crear una opinión propia. Es una infantilización del individuo. Al manipular y ofrecer versiones sesgadas como hechos objetivos se intenta enmascarar versiones parciales por la verdad absoluta. Esto es consecuentemente un atentado contra el mismo concepto de verdad y una voluntad de sumir en la ignorancia a aquellos que no tienen las herramientas para acceder a todo tipo de versiones.

‘El tiempo desvelando la verdad’ Jean-François Detroy, 1733. The National Gallery, Londres.

En la era de la mercadotecnia, de la industria del engaño, de la publicidad sugestiva, subliminal, del emplazamiento comercial, de la mentira a sueldo en todo tipo de formato, en la generalización y uso lucrativo de la mentira para manipular los más bajos impulsos del ser humano, nos alarmamos porque un blog se hace eco de unas informaciones no contrastadas, de unas declaraciones difamatorias sin consistencia, o de una publicación en una red social de un individuo particular. Es la hipocresía máxima, la mentira solo puede ser ejercida en una dirección y con unos determinados fines.

Si la verdad fuera el interés de aquellos que se rasgan las vestiduras hoy por las medias verdades que no comulgan con su credo, mucho más deberían haber protestado cada vez que se les intenta vender algún artículo jugando con sus sentimientos y emociones, o cuando les intentan persuadir para votar a tal o cual partido. Esas mentiras, unidireccionales, que afectan al control de la población son las realmente perjudiciales para el individuo, el cual se ve privado de libertad al no poder discernir, y no aquellas que siendo igual o más falsas que las oficiales pueden, en un último instante, hacer reflexionar al individuo sobre lo que es verdad y tenga una percepción auto-creada de lo real, no dada por unos estamentos sino auto-formada.

Las versiones multilaterales son por tanto un portal a la reflexión autónoma, una manera de liberar al individuo del yugo de las versiones unilaterales de los hechos, una puerta a la liberación espiritual del individuo desde un escepticismo credibilista, escepticismo positivista, que en vez de no creer nada escépticamente pase a creérselo todo escépticamente. Y como todo puede ser igual de real el individuo se ejercita en la compresión de lo real, desarrolla herramientas de diferenciación crítica, pudiendo expandir las capacidades de obtener una versión personal más cercana a lo que él en su conciencia considera real o falso. Al mismo tiempo al generarse un escepticismo en las versiones ajenas al sujeto, al aceptar todo como imperfectamente verdadero el individuo deja de depender de la necesidad de recibir informaciones y comienza a interpretar la realidad en base a sus experiencias personales, a su percepción particular de los acontecimientos. Cosa que mejora al individuo y consecuentemente a la sociedad, la cual es más que nada una formación compleja de personas.


Sobre la pre-verdad

Según Benegas (7) en el artículo de Voz Populi, la historia del término post-verdad se remonta a 1992 en un artículo del novelista Steve Tesich en la revista The Nation. El libro de Ralph Keyes (8) “The Post Truth Era” el cual destripa la naturaleza de la mentira en nuestra vida cotidiana, rescató el concepto de post-verdad. No obstante lo que ha dado un prestigio científico al neologismo ha sido el artículo de 2016 publicado en Nature Of Neuroscience ‘El cerebro se adapta a la deshonestidad’ (9) el cual se puede adquirir por la elevada cantidad de 39 dólares en la página web de la publicación científica.

Podemos leer en el resumen que el estudio analiza el comportamiento de la amígdala cuando se enfrenta a impulsos o informaciones deshonestas, que esta glándula pierde la sensibilidad cuando se enfrenta reiteradamente a informaciones deshonestas hasta llegar el punto de perder la sensibilidad a la deshonestidad que a partir de ese momento pasa por honestidad. En este estudio, de clara impronta monista, se simplifica al ser humano a una simple máquina desprovista de conciencia y que piensa por estímulos neuronales cuyo estudio puede ser dirigido mediante mediciones cuantificables. Esa es la clave de la idea que sustenta el argumento del artículo. A partir de ahí sugieren que como el ser humano, mediante la repetición de mentiras, puede perder el significado de verdad y mentira, es necesaria la intervención institucional para la clasificación de aquellas informaciones que son verdaderas y aquellas que son falsas, las cuales serían un peligro para el propio individuo.

Es ridículo que se puedan establecer ese tipo de relaciones, las amígdalas de los seres humanos ya están totalmente insensibilizadas por las repetitivas mentiras unidireccionales de los aparatos de adoctrinamiento oficiales, y la aparición de mentiras desde otras direcciones podría en un supuesto revitalizar la actividad de esa glándula, haciendo al individuo quizás un poco más crítico con las informaciones que recibe. Que hagan un estudio en esa dirección. Es tan dañina para esa glándula la repetición de información deshonesta oficial que información deshonesta alternativa. O versiones parciales oficiales de las versiones parciales alternativas. Lo que está claro es que la censura en ningún caso se establece con fines humanistas, lo que subyace de estas iniciativas es la justificación intelectual, sirviéndose del prestigio de los estamentos científicos, de las acciones que en el futuro serán tomadas para censurar y si es necesario reprimir a aquellos que no sigan los protocolos de filtro de información que complazcan al poder.

La concepción humana de verdad no tiene nada que ver con unos impulsos neuronales sino con la reflexión que hace el sujeto de las diferentes informaciones que llega a asimilar. No es tanto un fenómeno externo sino algo que se concibe dentro del sujeto. De cada sujeto, y como tantos sujetos hay tantas formaciones de verdades. Eso enriquece la esencia de la verdad, ya que cada sujeto tiene unas experiencias y unas capacidades distintas, así de distinta es su percepción de la realidad. Un pastor que pueda reconocer los pastos con el olfato tiene una percepción diferente sobre la desertificación del planeta que una persona que sepa interpretar los análisis de meteorología más avanzados. Son diferentes percepciones de un mismo hecho, percepciones subjetivas, que al complementarse nos dan una imagen más rica y acertada de lo que podemos considerar un acercamiento a una verdad relativa.

Es por ello que cada percepción de la verdad, cada imaginario individual es igual de valioso, que sea necesario que se den tantas percepciones de la verdad como sean posibles. En esta diversidad de versiones reside la mejor forma de acercarse a la verdad absoluta al alcance de la limitada experiencia humana, aunando diferentes versiones autocreadas sabiendo que todas son limitadamente verdaderas y no autoengañando con teorías sesudas bien decoradas que en el fondo son, más que nada, bonitas mentiras.

No obstante en este discurso impera el clasismo intelectual, aquellos que ostentan los pedigríes académicos son los que abanderan ahora lo que es verdad y lo que deja de serlo. Como por ejemplo el artículo de Jose Antonio Marina (10) para el Confidencial. El señor Marina abre el artículo recordando a Ortega y Gasset y su obra ‘La Rebelión De las Masas’ en el cual nos recuerda la pedante diferenciación que hace el autor de aquellos que no tienen voluntad de superación, que son vulgares y que hacen de la vulgaridad su vida, o sea el pueblo; de los que tienen un espíritu de autosuperación, que son por su puesto él, sus amigos y los mandatarios contemporáneos. Aquellos que querían superar el antiguo régimen de los vulgares campesinos iletrados que no poseían los refinados conocimientos de sus congéneres.

Ortega no percibía que el pastor que sabía diferenciar la calidad de los pastos con el olor, tenía una capacidad y un acceso al conocimento más visionario que todos los agrónomos del momento fruto de su experiencia directa con el territorio. No se dio cuenta que aquel simple pastor de nombre anónimo analfabeto ya sabía que los planes de monocultivo agrícola, desamortizaciones de monte público y tala de grandes masas forestales en toda la península iban a provocar a largo plazo una desertificación del territorio y escasez en recursos para sus descendientes. En ‘La Rebelión de las Masas’ Ortega nos argumenta porque la gente llana no puede gobernar, ni tiene tan solo voluntad de automejora y que la vara de mando debe recaer en una élite representativa.

Ortega y Gasset, padre espiritual de la II República que acabó apoyando el levantamiento militar.

Es ese modelo que se ve desprestigiado hoy en día y para defenderlo califican de vulgares a aquellos que no dan credibilidad absoluta a lo que los medios oficiales dicen, a lo que la academia dice, a todo aquello que difunden los estamentos oficiales, ya sean estatales, religiosos (11) o culturales sugiriendo que todo lo que no proceda de esos focos debe ser tildado de falso, a lo sumo post-verdadero. ¿Es la batalla sobre lo que es verdad y lo que no lo es una puerta a la máxima represión del conocimiento? o por el contrario ¿puede suponer una democratización de lo que se puede expresar y una puesta en conciencia de que la verdad no es algo dado, sino a lo que se ha de aspirar mediante la experiencia subjetiva y la integración social de sujetos autoformados?.

Si los fines son la perpetuación del Status Quo tenemos que pensar que los esfuerzos intelectuales para justificar la censura van a ir in crescendo en un futuro cercano. Lo que revela el debate más que nunca es en la fragilidad de la propaganda que la búsqueda de la verdad en sí. Los envites para descalificar las versiones que no provienen de las autoridades intelectuales dejan en evidencia que la falta de verdad es la constante de hecho. Si hay verdades que no pueden ser públicas, que son secretos de estado, si hay informaciones clasificadas ¿cómo se puede informar correctamente y decir que una u otra información tienen el rango de verdad?. Si se esfuerzan en esconder la verdad ¿cómo puede haber acceso a una verdad pública? es una incoherencia, la versión pública es inherentemente falsa aunque se presente como verdadera.

Los documentos clasificados son una prueba de la magnitud de la mentira, no hacen por preocuparse de definir la verdad, sino atacar a las mentiras que le son desfavorables. Si los jefes de Estado y los europarlamentarios (12) legislan para regular las informaciones no será para hallar la verdad, ya que ellos mismos son sabedores de las cantidades ingentes de informes clasificados y secretos de estado que ocultan en sus oficinas, de la cantidad de ellos que han sido destruidos y que nunca nadie más tendrá acceso, así que no es la verdad lo que les mueve, sino la pérdida de poder.

Las agencias de inteligencia de cada estado son el mejor ejemplo de la cantidad de capital y recursos humanos que los estados gastan en asegurarse versiones más certeras entre la mentira generalizada. Son estas agencias las que en muchas ocasiones están detrás de grandes mentiras orquestadas, son ellas las que en su posesión secretista de la información no dejan de promocionar mentiras. Si la verdad fuera el objetivo de las agencias de información tendríamos después de tantos años de trabajo una estabilidad en torno a lo que concebimos como verdad, por el contrario lo que tenemos es un mar de confusión y ruido donde lo que importa es la propaganda, el marketing, las técnicas de hipnotización social, los engaños a gran escala, las estafas generalizadas y la omnipresencia de la mentira unidireccional. La gran paradoja que las agencias de información internacionales sean los grandes desinformadores.

Jose Antonio Marina, escritor de libros de texto para docencia infantil y persona preocupada por la verdad.

Volviendo a Marina y su artículo, donde tacha a la red de ser fácilmente de manipulable con herramientas de mercadotecnia, con compra de seguidores, con automatizaciones robóticas de software, con represión estatal desde las agencias de información como en China, etcétera. El filósofo funcionario culpa a internet de ser, curiosamente, como es el mundo estatal capitalista de hoy en día. El señor Marina nos debería explicar porque ve mal la mercadotecnia en internet y no la mercadotecnia en el capitalismo. Si ambas son atentados a la dignidad humana deberían ser igualmente contestadas, no únicamente en un campo donde le es desfavorable a los medios unidireccionales debido a su incapacidad de control.

En internet abundan elementos que podríamos calificar de picaresca, estafa, actividades ilícitas, es cierto, pero no es más que un reflejo de la sociedad capitalista mundial. ¿A caso la gran empresa no utiliza todo tipo de malas artes para asegurarse el control de los mercados, la explotación de los recursos? Es una simple y llana extrapolación de lo que es la realidad antrópica, ya que internet es una creación humana utilizada por seres humanos, y desgraciadamente la sociedad está infectada de una visión depredadora y competitiva que algunos califican de capitalismo. El problema no es internet, en todo caso es el sistema capitalista. En todo caso es el poder.

Pero como en el mundo real no todo puede ser tratado bajo ese mismo canon florecen otras alternativas, en este caso de opinión y a diferencia de antaño ahora con internet son potencialmente más visibles. La toma de decisiones, las puestas en común de conceptos acercan, a aquellos que tengan la voluntad, a percepciones más ricas y más complejas de lo concreto, de lo real. Esta dinámica es muy peligrosa para las estructuras establecidas que anhelan poseer la exclusividad de la verdad. Es por eso que la guerra sucia de información se lleva desde los departamentos militares de los estados. Difundiendo informaciones interesadas, confundiendo, desarrollando bulos absurdos, departamentos de debunkers, regimientos de hackers, de comentaristas a sueldo que intentan moldear la opinión pública e influir del mismo modo que influían cuando internet no existía.

La labor de la intelectualidad en este acontecimiento debería posicionarse en un principio con la postura del sujeto indefenso, pero por el contrario lo que vemos bajo contadas excepciones es un discurso reconfortante con los estamentos de poder y una ridiculización del problema. Artículos como el de Xavi Sancho en El País (13) de solo dos párrafos son la escenificación de la gandulería, el desprecio por el contenido y el lenguaje, sumado a la genuflexión hacia la cultura de cartón piedra mundialista, la tónica habitual. Decían Monty Python en los 70 que toda broma tiene un contenido político, el lenguaje del humor se ha establecido en la comunicación del poder con un público ávido del goce y la diversión que recibe mensajes doctrinales enmascarados de guasa para que estos sean digeridos de manera subliminal. Los grandes medios han subestimado al público y ahora ven como toda la estrategia de manipulación comunicativa no tienen resultados reales en los resultados políticos, una grieta en el sistema, ya que el mero hecho de que vayan a votar es síntoma de su evidente sumisión.

Monty Python

Pero son luces rojas, alarmas que se encienden en las oficinas estamentales de que algo falla, algo va mal si la gente comienza a no responder como según sus estudios de fauna humana les habían predicho. Por lo tanto están desarrollando ya los utensilios de contención para un futurible descrédito generalizado. La lectura de la victoria de Trump (14) como una respuesta social contestataria es totalmente errónea. Trump representa la nostalgia a un pasado de progreso capitalista que por razones materiales no se pueden volver a dar. Trump es una mirada al pasado más que una apuesta de futuro.

Lo que demuestra la victoria de Trump no es que haya cambiado la percepción de verdad, sino que hay gran parte de la población que es muy fácilmente manipulable, es una constatación de que el siglo XX sigue vigente . Que no tienen ningún tipo de reparo en aceptar que la destrucción del planeta les es indiferente y que quieren volver a vivir en el período que más se destrozó y contaminó el planeta. Por lo tanto no es una toma de realidad generalizada, sino un deseo generalizado de autoengaño. Las tendencias mundiales a la vuelta a las políticas proteccionistas no se extraen una crítica al capitalismo como forma inhumana de convivencia humana, sino en una añoranza de tiempos mejores donde el capitalismo colonialista todavía tenía margen y poder para depredar a su antojo y ofrecer a los ciudadanos niveles de vida innecesariamente altos fruto de la explotación de terceros en países donde la esclavitud no solo está legalizada sino que es promocionada por los estados.

Donald Trump, el icono de la post-verdad.

Lo que se encontrarán los defensores de las post-verdades de Trump es una reindustrialización y una relegalización del esclavismo en aquellos países donde hace apenas unas décadas se prohibió. Se encontrarán que el capitalismo llama a sus puertas con una fuerza como nunca habían visto. Planes por el estilo se están poniendo en marcha en el continente europeo. Según el ministerio de industria se planea que en España para el año 2020 el 20% del PIB sea de origen industrial. La bajada de salarios, el empleo de mano de obra barata en mega empresas como Amazon son la triste realidad que tenemos en nuestra casa, y los movimientos de extrema derecha o de extrema izquierda solo harán que acelerar ese camino. La única salida a este maquiavélico plan es la resistencia al capitalismo y a su promotor el Estado.

Por eso las lecturas de post-verdad de los fenómenos políticos son tan desacertadas, posiblemente sean interesadamente desacertadas, porque los objetivos como resumen que podemos extraer de esta orquestada estrategia son: censura, privación de libertad de expresión, control poblacional, y perpetuación del status quo. Está en nuestra mano debatir o por lo menos concebir ideas alternativas a esos planes, donde lo humano sea puesto en valor como un todo soberano en su subjetividad y en potencia integrador con otros seres humanos y donde la verdad sea un valor por sí misma y consensuada en igualdad.


Sobre la Verdad Objetiva

La verdad es por tanto un fenómeno que se da en la mente del individuo al analizar la información del entorno o de otros individuos sobre el entorno. Es un proceso mental individual. Si está verdad subjetiva puede ser extrapolada a alguna organización, o un grupo de individuos que pueden imponerla sobre otras verdades subjetivas, esa verdad parcial deviene oficial o pseudo-objetiva, ya que en el fondo solo responde a la creencia de unos pocos con el poder: ya sea intelectual, político, militar o económico, para otorgarle esa oficialidad.

La verdad objetiva real se distingue distorsionada por un ruido de mentiras, como al pasar un lápiz por encima de una moneda debajo de un papel; con una línea no se distingue el dibujo, pero con muchas y en diferentes direcciones al final se muestra la subyacente verdad. Son tiempos de verdades que se aparecen entre brumas, brumas que muestran verdades. Certezas fantasmales que aterrorizan con su lúgubre realidad.

La verdad, por lo tanto, solo puede ser divisada como una consecuencia de la propia mentira que es la versión subjetiva de los hechos. Las verdades subjetivas, imperfectas, y que muy habitualmente tienden al autoengaño. El contraste de la diversidad de mentiras ofrecen una imagen distorsionada del reflejo de la verdad. Cuanto más densa sea esta red de versiones más detallada será la imagen, siempre en otro plano dimensional, inaccesible para el entendimiento humano. Lo que puede interpretar el ser humano es un reflejo, una sombra, de la verdad absoluta.

Las esferas son polígonos con infinitos lados. La verdad es esférica, la experiencia concreta: uno de sus lados. Porque cada ser humano experimenta la verdad en cada acto de su existencia y contribuye al mismo tiempo en lo que es real, por lo tanto verdadero. Así que el sujeto es partícipe de la verdad absoluta a pesar de que solo puede concebir una versión subjetiva del todo, limitada e imperfecta.

La verdad es al mismo tiempo una conducta y una meta. Una conducta porque el sujeto puede optar por vivir en la verdad, lo que él subjetivamente crea como verdad, y practicar la verdad dentro de sus posibilidades, intentando decir siempre la verdad o lo que él considere que es verdad. Es una meta, es un objetivo del sujeto y de la sociedad, es algo a lo que se ha de aspirar, a pesar de ser una quimera, teniéndola como objetivo se mejora como individuo y como colectivo. Es por tanto un valor en sí misma.

La verdad es motivo de perfeccionamiento y es el foco que alumbra a todo aquel que aspire a grandes metas, como la justicia, la libertad y la fraternidad entre iguales.

La verdad merece un respeto solemne, es tan necesaria como los nutrientes que alimentan al organismo. Cada uno tiene de forma innata una concepción de la verdad y en su naturaleza reside que sea autónomamente creada, los mecanismos para que esta sea manipulada, direccionada, o inducida de forma externa a la persona, son un atentado a la propia naturaleza humana y el libre albedrío para formular respuestas propias y libremente consensuadas a las cuestiones sociales, morales, éticas, políticas, económicas, emocionales, sentimentales y culturales, entre otras muchas cuestiones.

Es, en conclusión, un insulto a la verdad objetiva y subjetiva las operaciones de censura llevadas a cabo por los organismos de poder mundial mediante la campaña ideológica en torno al término post-verdad y deberíamos estar preparados intelectualmente para dar una respuesta contestataria a la trama de justificación de la censura y privación de la libertad de expresión en internet.

Albert Zaragoza Gas (Texto escrito el 9 de Diciembre de 2016)

Notas/Links pie de página :

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