Martín
Mi niñez la viví en Nicaragua, departamento Carazo, barrio La Trinidad. Un barrio muy sencillo, pero de gente muy carismática, mi pueblo tiene esa característica. Tuve una niñez muy positiva, de ir a la escuela en la mañana y en la tarde jugar fútbol. Me criaron mis abuelos y eso ayudó a mi crecimiento emocional, me criaron con mucho amor y principios.

A los 17 salí de bachiller, pero como venía de zona rural, no se abrían muchas puertas, era muy difícil, entonces opté por venirme acá a Costa Rica. Yo era de campo y allá, para ese entonces, lo que había era zonas francas, con trabajos de 12 horas, y uno escuchaba comentarios de que con ese salario apenas se salía con lo básico. Era solamente para subsistir.
Ya después, me vine a trabajar acá. Yo siento que Costa Rica es como mi segundo país, a mi me duele que hablen de Nicaragua como me duele que hablen de Costa Rica, soy nica-tico. Gracias a Dios, el primer día que vine me sentí conforme, trabajé en construcción, para ese entonces había bastantes. Luego vine acá (Curridabat) a trabajar, he durado mucho tiempo porque la forma de tratarlo a uno (sus clientes) lo hace sentir como en su casa. No me puedo quejar.

Cuando vine, tenía un socio, trabajamos duramente, el puesto se levantó y adquirimos más clientes. Ahora yo tengo el puesto y tengo trabajadores, que yo les digo ayudantes, me siento contento con ellos, siempre hay un respeto mutuo. He ido mejorando la casetilla, la pinto. Yo cuido mucho a mis clientes, yo soy el responsable por cuidar sus casas, por ayudarles.
¿Alguna vez, como guarda, has tenido situaciones que atender?
¡Sin número!
¿Cuál fue la más difícil?
Bueno, la peor no la quiero recordar. Pero sí ha habido otros sucesos, hace como 8 años, a las 5 de la mañana, un cliente salió y me dice: “Martín, agárramelo”. El ladroncillo salió corriendo, lo traté de detener y no me di cuenta que sacó un cuchillo, hasta que dejé de perseguirlo vi que me había cortado un dedo. Uno está para cuidar y a veces tiene que arriesgar uno.
¿Cómo ha cambiado el barrio desde que existe el puente?
Algunas personas decían que el puente era algo que no se tenía que hacer, pero yo siento que es algo positivo, ahora hay menos riesgos de accidentes, incluso falleció gente. Ahora con el puente y la iluminación hay más seguridad. Es muy positivo para la gente que trabaja, que vienen a laborar a este lado. Para mi, un 90% de las personas que pasan son personas que van a trabajar. Yo me siento más seguro desde que el puente está, siento el barrio más seguro. Antes eso era una “oscurana”, pero ahora está bien iluminado. Antes las señoras que pasaban a equis hora de la noche, que salen tarde de su trabajo pasaban con un miedo y me decían: “mira, muchacho, écheme un ojo, me da miedo que me vayan a asaltar”. Ahora pasan más seguras. De 5 años para acá, siento que la comunidad está más segura, todo pude mejorar, siempre que haya sucesos positivos.
Uno, cuando ya tiene cierto tiempo, se siente como en el hogar, uno mira sucesos alegres o tristes y uno los siente, la alegría o tristeza del cliente es la de uno. Yo me siento contento cuando el cliente tiene una buena racha y es feliz, ya uno conoce cómo se sienten ellos. Si anda enojado, solo le digo buenos días y le dejo seguir con su día. No todo el mundo tiene el mismo pensar.

