Un año más
Realmente, estas líneas estaban reservadas para una despedida. El adiós, adiós de un proyecto que lleva encima de mi desde 2007. El cierre de sanjuaneando.com.
Era una decisión tomada, meditada, medida, hablada y que no tenía marcha atrás. De hecho, San Juan 2016 han sido unas fiestas de nudo en la garganta, lagrimilla fácil y vértigo al pensar en la ausencia en 2017. Hasta mi Nikon ha decidido pasar a mejor vida y, después de 7 años a mi lado, me dejó tirado el Viernes de Toros.
Los motivos para ese final que al final no ha sido, eran variados y pesaban más o menos en función del día. Pérdida de motivación, cierto desapasionamiento, desencanto, momentos de soledad, falta de recursos y sentir que sanjuaneando.com era un proyecto estancado y abocado a tener un final poco digno. Todo esto y (en menor medida) la falta de cariño de algunos medios de comunicación, instituciones y empresas locales, hicieron que tomara esta decisión fallida unos días antes del Catapán. Hoy día hay webs que en fiestas hacen prácticamente lo mismo que Sanjuaneando y (puede que) mejor, así que, quién iba a echarle de menos.
Después de muchos días de fiesta y muchas conversaciones de chiringuito y verbena, han pesado más las cañas y las palabras de ánimo de mi chica, familia, amigos y gente buena que he ido conociendo en estos años. Me han empujado a repensar la decisión y han terminado por espantar las ideas chungas. Algo difícil y más teniendo en cuenta que ya tenía todo listo para pasar página y me había hecho a la idea de que San Juan 2017 sería otra cosa. En Benidorm, Cádiz o por ahí, pero lejos de Soria.
Y es que, esta maraña de web, fotos, redes sociales, apps, colaboraciones,… no hubiera sido posible sin la gente. Al fin y al cabo ciertos medios, las instituciones y las empresas no te invitan a cañas ni te dan un abrazo sudoroso en el Lavalenguas, ni te regalan una bota de vino y tampoco te ponen ojitos cuando les vas a hacer una foto.
Es la gente el mejor capital de todo este esfuerzo. Es con lo que me quedo. Su cariño, sus cañas, las conversaciones, su paciencia, su incondicionalidad y, sobretodo, su fe en un proyecto hecho, casi artesanalmente, por un perfecto desconocido.
Por eso, gracias a los que os habéis enfadado conmigo cuando os comuniqué la decisión que no he tomado. Gracias a los que lo recibisteis con incredulidad o humor. Gracias a los que habéis usado palabras de ánimo y una mano de cañas. Gracias por los tuits de apoyo. Y, sobretodo, gracias a Olga por su paciencia infinita, su fe y su empuje en este tiempo en el que la he dejado por una cámara, unos tragos de vino y unas fiestas increíbles.
Por vosotros, sanjuaneando.com seguirá, por lo menos, un año más. Espero poder veros a todos en 2017, en el barro.
No os ibais a librar tan fácilmente del tío de la barba.
Casi 10 años en solitario
Para los que no conozcan la historia de sanjuaneando.com, les diré que la decisión de crear esta web surgió en Zaragoza un Martes a Escuela de 2006. A partir de ahí, meses y años de trabajo en solitario. Porque otra cosa que mucha gente desconoce es que todo este proyecto lo lleva una sola persona. Yo. Un trabajo enorme para un tío que hace lo que buenamente puede. Soy consciente de que quizá mis fotos no son buenas, de mis limitaciones, falta de recursos, que las redes sociales es posible que se pueden gestionar de otra manera y que se podrían hacer muchas otras cosas. Ese es mi objetivo para 2017, ser mejor.
Imagino que si Sanjuaneando no ha dado sus frutos es porque no he sabido sacarle todo su jugo. No he salido fenicio en eso de vender y negociar. Tampoco es fácil compaginar un proyecto así con la vida y el trabajo al otro lado del Moncayo. Así que, por ahora es solo una afición que me tomo como un trabajo.
Sé que a algunos Sanjuaneando no les termina de gustar. Es difícil contentar a todo el mundo y no es lo que busco. Aunque si cambian de opinión, bienvenidos. Otros echan de más tanto barro y de menos más costumbrismo. Es difícil llegar a todo siendo solo uno y este proyecto nació para meterse en la fiesta con la gente. Y sé que muchas de mis opiniones personales en redes sociales han influido en cómo se mira a Sanjuaneando desde ciertos sectores. Es lo que tiene no saber diferenciar a la persona del proyecto.
Con todo, estos nueve años y diez Sanjuanes han sido toda una experiencia. Increíbles. A ver qué nos traen los diez añitos que nos esperan.