¿QUIERES QUE TU HIJO SEA UNA PERSONA FELIZ Y EXITOSA?

ESTIMADO PADRE DE FAMILIA:

Si tu respuesta ha sido afirmativa, continuarás leyendo, sin embargo espero no desilusionarte al decirte que no existe una fórmula o una receta mágica para alcanzar el éxito y la felicidad, éstos se construye día a día, poniendo el corazón y entusiasmo en todo lo que se hace, viviendo con plena conciencia el momento, asumiendo la responsabilidad en las consecuencias de las decisiones que se toman.

La educación es tarea de todos, padres de familia, maestros y la sociedad en general, pero es una actividad que se inicia en “casa”, es en el interior de la familia donde la persona aprende a vestirse, convivir en forma pacífica y armoniosa, compartir, trabajar en equipo, respetar, cuidar de sí mismo, proteger y ayudar a quien lo necesita, distinguir entre lo que está bien y lo que está mal, entre otros conocimientos importantes para su incorporación exitosa en la sociedad.

La escuela se encarga de fortalecer la educación y los valores que se traen de casa e introducirlos en socialización secundaria y en la adquisición de conocimientos más especializados que les ayudarán a resolver situaciones de su vida diaria y a aspirar a un mejor nivel de vida.

Sin darte cuenta, todos los días contribuyes en forma directa o indirecta para que tus hijos sean exitosos y felices; asume con responsabilidad el compromiso que tienes al orientarlos; platica con ellos, preocúpate por lo que a ellos les interesa, motívalos, fomenta en ellos los valores que los ayuden a ser mejor cada día y entonces podrás sentirte orgulloso del éxito y la felicidad alcanzado por tus hijos.

Lo que te estoy pidiendo no es tarea fácil, como padres nos enfrentamos cada día con grandes retos, es necesario educar con amor, paciencia y respeto para que en un futuro nuestros hijos sean el reflejo de la educación que les hemos inculcado y podamos decir con satisfacción que hemos hecho un buen trabajo como padres.

Nunca es tarde para empezar, aún es momento de abrazar a tu hijo, decirle cuánto lo quieres y demostrarle lo importante que es para ti, no castigarlo por lo que hizo mal, sino orientarlo para que lo haga bien.

Con cariño: Diana Rubio Zarazúa

Docente y Tutor

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