#6. Valles de tristeza. Montañas de felicidad.

Enoc Mojica
Jul 23, 2017 · 4 min read

Resumen: La vida plena no es una constante de felicidad, sino más bien una armonía de múltiples tonalidades que nos permiten una experiencia amplia y satisfactoria.

Hace un par de entradas, terminamos el blog hablando de la fe y la esperanza. Pero ¿Qué nos tocaría creer de esta vida? ¿Qué podemos esperar?

Dicen las palabras del gran poeta libanés:

“En ningún caso cambiaría las risas de mi corazón por las riquezas de las multitudes; ni me contentaría con convertir en quietud a las lágrimas de mi agonía interior. Es mi ferviente deseo que toda mi vida en esta tierra sea por siempre de lágrimas y sonrisas.

Las lágrimas que purifican mi corazón y me revelan el secreto de la vida y sus misterios, la risa que me acerca a mis prójimos; las lágrimas que me unen a los desdichados, la risa que simboliza la dicha de mi propio ser…

Se evaporan las aguas y ascienden hasta convertirse en nubes que se arraciman en los picos y los valles; y al enfrentar la brisa, cae sobre los campos y se confunde con los arroyos que corren dichosos hacia el mar.

La vida de las nubes es una vida de reuniones y despedidas; de lágrimas y sonrisas.

Así el alma se separa del cuerpo y se dirige hacia el mundo material, transitando como una nube por los valles de tristeza y las montañas de felicidad, hasta que enfrenta a la brisa de la muerte y retorna a su lugar de origen, ese océano infinito de amor y belleza que es Dios”

Khalil Gibran, 1914

No. Creer en la vida, esperar de ella satisfacción, no implica una constante de felicidad. La vida es una aventura de valles y montañas, de múltiples texturas y paisajes dinámicos que danzan a nuestro derredor.

Existe un riesgo en la dicotomía con la que solemos caracterizar la vida. Esta es buena o es mala. Es de felicidad o es de tristeza. Es de triunfo o es de derrota. Afortunadamente, la vida es más compleja que estas simplificaciones que tienden a generar categorías fijas que nos traen cierta sensación de control sobre la misma.

Cuidado.

Entre más cerradas son las categorías con las que interpretamos nuestra vida, más limitadas serán nuestras posibilidades de experimentarla. La vida no es blanca o negra, es más, ni siquiera es la infinita escala de grises que hay entre estas dos extremidades.

Creo que la vida es mucho más.

Espero de ella no solo la escala completa de colores, sino una infinidad de texturas, sabores, emociones y otras tantas categorías que incluso desconocidas, esperan dentro y fuera de mi las pueda experimentar.

No solo lo suave sino lo áspero.

No solo lo dulce sino lo amargo.

No solo el gozo sino el dolor.

Y en medio de cada espectro, una incertidumbre, un disfrute de lo desconocido, una apertura a que la vida nos sorprenda, una entrega de nosotros a ella dejando de lado nuestras pretensiones de control.

Cuidado.

Cada que alguien tienda a cerrar los parámetros con los que lees y entiendes la vida, no sucumbas, disponte a remar contra corriente.

Abrirse a la vida es abrirse tanto a las cosas que deseamos como a aquellas que suponemos un riesgo. Es entregarse en conciencia de que habrá lágrimas y sonrisas, valles de tristeza, montañas de felicidad, y veredas que conectan unas con otras, veredas llenas de flora y de fauna, acompañadas de tonalidades de luz, de oscuridad, de climas cálidos y vientos fríos.

Una verdadera aventura no se puede pronosticar. Así que no trates de evitar el camino por suponerlo displacentero. Mas bien camina bien equipado, y así, el terreno difícil y las lluvias inesperadas, solo sumarán sabor a las historias.

Una última cosa: camina bien acompañado. La vida a veces duele, y no pretendo con este texto minimizar las amarguras, o suponer ingenuamente que estas palabras eliminan las dificultades o suprimen en dolor. Lo que si pretendo es abrir la concepción a un entendimiento del dolor como parte de la vida, como una parte valiosa de la experiencia.

Permite que el dolor te transforme, no huyas de él, respíralo y permite que haga su trabajo en ti. Permite que te transforme, que abra tus ojos a nuevas dimensiones, en donde eres capaz de salir de ti mismo para ser participe en empatía de todo lo demás. Conéctate con lo otro y descubre que no estás solo, que estás aquí para el otro, y el otro está aquí para ti. Da una mano cuando alguien la necesite, acéptala cuando tú la necesites también.

Ama, déjate amar y vive consiente de que también somos a través del otro, y que unidos, podemos siempre continuar.

Cuando creo avanzo, y cuando avanzo espero. Esperar es apertura, no dejes de buscar los horizontes amplios.

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¡Mira al horizonte! Hay futuro por delante.

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