La suerte del inmigrante profesional en Chile.

Eve Ramírez
Aug 8, 2017 · 2 min read

Sobre la crisis de migración que atraviesa Chile, se pueden decir muchas cosas. Infinitas desde la ignorancia, bastantes desde el miedo, muchas desde la frustración.

Existe mucho amarillismo de la prensa, inoperancia desde el gobierno, ciudadanos chilenos que los defienden ciegamente y otro sector que ante la sensación de amenaza, quiere levantar fronteras de hierro. Creo que ambas partes tienen puntos de vista acertados, pero no me interesa hacer juicio moral. Solo quiero hablar desde lo que soy, una profesional.

Y desde el punto de vista laboral, creo que como país hemos mostrado una cara egoísta y aprovechadora con nuestros pares profesionales. Muchos que vienen desde Venezuela, practicamente buscando la supervivencia. Oportunidades. Personas con varios años de experiencia en el cuerpo, vienen a buscar trabajo ¿y qué les ofrecen?, pega de practicante. Cien mil pesos.

Y ojo, nosotros también estamos atravesando una crisis económica, y el panorama no es rosa para los chilenos. En el rubro publicitario, varias agencias han quebrado, otras tienen demandas y quejas de no pago de imposiciones. Varias agencias locales trabajan con la viciosa bicicleta financiera y se arruinan. Mismo problema que atraviesan muchos emprendedores chilenos, indiferente al rubro.

Pero algo me duele cuando me entero de historias así, de personas con el mismo titulo, inteligentes y talentosas, siendo pisoteadas de semejante manera. No deja de doler leer sobre una venezolana, dueña de su salón de belleza en Caracas, hoy ejerciendo la prostitución en Medellín porque el Peso Colombiano “tiene algo más de valor”. Porque en su país escasea tanto la comida, como el esmalte de uñas. Ellas, las reinas de belleza por décadas.

No entiendo. Si son personas con formación y educación. Porque no darles la oportunidad de sorprender, dar plazos de prueba, pagar el sueldo mínimo porque es lo mínimo que puedes hacer por un profesional. La publicidad es una industria entretenida, pero muy ingrata.

Que envidia los países que cuidan la calidad de vida de las personas, que valoran el tiempo libre, que no tienen ese clasismo pobre del chileno (porque nunca voy a entender la pregunta de “oye, y tú de qué colegio saliste?”). Una sociedad que valora al individuo y no su origen ni poseciones. Porque todo el sistema funciona para que indiferente a lo que tú seas, a tu oficio o trabajo, puedas acceder a una buena calidad de vida. Porque todos los trabajos se pagan bien, desde el mesero hasta el gerente.

Aquellos que vinen a Chile a la suerte, que quizas no estudiaron, les deseo buena fortuna y creatividad. Ojalá vean soluciones y emprendan, como el haitiano de las fotocopias en el Registro Civil. Porque si bien creo que como país debemos mejorar las políticas migratorias, (nada sacamos con recibir a todas las almas del mundo, si el sistema de salud pública ya está colapsado) también creo que las personas merecen respeto, desde su condición de ser humano. Finalmente, que las empresas chilenas no se aprovechen de la desgracia ajena. No ser buitres.

Eve Ramírez

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Publicista, estratega digital & social media. Comparto ideas sobre comunicaciones, marketing, tendencias y moralejas de la vida #planning