A woman left lonely… con cariño para Amy

I cheated myself like I knew I would. I told you I was trouble. You know that I’m not good

A tres años de su muerte. Amy Winehouse, con todo su talento, sus escándalos y su estilo único, se nos fue.

Sin embargo, esa perdida revolvió en mí una sensación perenne de arrepentimiento. Su vida y muerte me recordaron mi lado obscuro y mis errores pasados, obsesiones, vicios adqueridos en la soledad.

Y esas reflexiones me hicieron recordar una canción de quien podría ser el ejemplo a seguir de Amy Winehouse: Janis Joplin.

Ella cantaba “A woman left lonely will soon grow tired of waiting. She’ll do crazy things, yeah, on lonely occasions”.

Me pregunto, ¿será? y me surge una pregunta más, ¿será una condición femenina únicamente?

Resulta una obviedad, pero me gustaría hablar de ello de todas maneras: Sí, puede ser, pero no es exclusivo de las mujeres. La soledad, el abandono o las aflicciones amorosas (y emocionales en general) se tornan en sentimientos extraños y muchas veces se manifiestan en reacciones irracionales y actos violentos auto infligidos.

De ello me gustaría hablar y expresar las reflexiones a las que llegué, en homenaje a una voz excepcional.

  1. En un pasado muy lejano pero en ocasiones tan cercano en pensamiento, una decepción amorosa me llevó a una lucha interna y mi primer enfrentamiento con la autovaloración. El entendimiento del papel dentro de una relación interpersonal depende de ello, de cuánto estás dispuesto a brindar y por qué, qué te detiene a estar con una y no otra persona, qué buscas en las demás personas, qué tanto te quieres… y eso marca todas las emociones que podrías llegar a tener.
  2. Aunado al punto anterior, la concepción y todo lo que conlleva la expresión “infancia es destino”, me ha hecho pensar en la manera en la que fuiste valorado, que tan “chuequito” te hicieron y que tan consciente estás de ello. Dicen que aquellas mujeres con ímpetu, independientes e inclusive aquellas hombreríegas tuvieron o tienen conflictos con su padre. ¿Será? Unas al buscar la atención de los hombres, otras al fingir que no necesitan de ellos y aquellas que han sobrevivido sin ellos, todo a partir de patrones de conducta aprendidos en su relación paterna. Y según tengo entendido, se aplica de igual manera a los hombres. Si es nuestro caso, el primer paso es aceptarlo ¿no?
  3. En los últimos meses ha sigo redundante la creencia de que los sentimientos pueden ser resumidos en dos contrarios: amor y miedo, bueno hasta Harry Potter y la historia de Anakin Skywalker (y su terrible final) se explican de esa manera. Como es obvio, el amor te lleva a la paz, al bien y por su parte, el miedo te lleva al sufrimiento y al mal. ¿Qué tan apegad@ eres al amor al prójimo y qué tanto al miedo de ser abandonad@, de estar sol@, de ser rechazad@, de ser olvidad@ o de morir? Me gustaría encontrar la pócima mágica que te hiciera ver con amor a todo ser que te rodea, poder decirle (sin miedo) a las personas que es lo que sientes de verdad y aventarte a hablarle “al chico del departamento 512”, a quien es tu mus@ y sobre todo, perdonar a quien te ha impedido amarles (o verles con amor para que no se escuche tan fuerte). ¿Alguien la conoce? Rólela por favor…
  4. ¿Difícil? Por supuesto que sí, jamás aceptaremos que estamos “chuequitos”, que no nos queremos o que tenemos miedo y para ello siempre existen máscaras. Pero la mente es tan sabia que no te deja mentir por mucho tiempo y entonces, requieres salidas fáciles, momentos, placebos para poder salir de esa mentira: alcohol, drogas, el cigarro, relaciones tormentosas o mañas enquistadas como querer estar solos todooo el tiempo.

Podrá ser el sereno, J.K. Rowling o mi querida Janis Joplin, pero estas reflexiones no se limitan a la nostalgia de un amor, a los corazones rotos o demás cursilería. Mi intención de escribir sobre estos pensamientos se remiten a la cara que le pones a la vida, a las soluciones que les das a tus luchas internas y los tormentos de tu alma, reconocer que antes eras ignorante, perdonarte de aquellas equivocaciones. No queremos más muertes como la que hoy conmemoramos. 
¡No es cuestión del género ni de la soledad! Si no del cuento que nos hacen creer o nos hacemos sobre nosotros: débiles o fuertes ante la vida, enamoradizos, solitarios, impacientes, decidiosos…