Mi vida como gorda

Un trabajo aún más demandante que el anterior, un tratamiento hormonal, una relación, la edad… los pretextos para justificar el aumento más grande de peso que he tenido en mi historia, son muchos.

La realidad: Dejé de ser responsable y cuidadosa con mi salud y hábitos alimenticios.

El recuento de los daños: hasta 9 kilos más de mi peso ideal y 6, de mi peso promedio.

Llevo casi un año subiendo de peso sin control, y a pesar de que me considero una persona que ve más allá del físico en los demás, tengo que aceptar que he tenido episodios depresivos y afectaciones a mi autoestima por estos cambios.

Nadie lo sabe, parece que nadie lo entiende, y eso hace que caigas en un abismo de aislamiento aún más profundo.

“Pero te ves bien”, me dicen mis seres queridos, amigos o conocidos cuando les cuento mi historia, y no es suficiente. Hay algo en mi cabeza que me ha hecho creer que he fallado. ¡Me he fallado!

“¿De dónde vienes, pensamiento diabólico?”, me he preguntado mil veces. “¿No se cansan de crecer, lonjas?”, grito en mis adentros cada vez que me miro al espejo.

Sin embargo, esta semana, harta de vivir un loop infinito de reclamaciones y lloriqueos internos de ese tipo, decidí cuidar mi alimentación, regresar a ejercitarme y alcanzar mi peso ideal antes de mi cumpleaños.

Un plan más que hecho y viable, no sin dejar de compartir lo que, para quienes hemos vivido una experiencia similar, nos gustaría escuchar una y otra vez en el proceso de aceptación de estos u otros cambios físicos que tengamos.

De la moda, lo que te acomoda

Si me pagaran por cada prenda que he dejado de usar, ya hubiera podido renovar mi guardarropa.

Es increíble cómo asociamos lo atractivo con ceñido o escotado, pero estamos más que equivocados.

Si estás en esta parte del proceso, no seas necia, de verdad que una blusa un poco más larga, un vestido no acinturado también se te van a ver perfectos.

Eres únic@ y eso te hace perfect@. Es momento que lo creas, busca estar comod@ y vas a ver que lo demás viene solo.

Todo es cuestión de percepción

Sí, definitivamente podría parecer que exageramos, pero aquí no se trata de cómo nos veamos, sino cómo nos sentimos.

Pero sobre todo, deja de tener presente lo anterior. Olvídalo, ya no eres esa persona. Esa persona 5, 10, 15 kilos menos ya no existe.

Enfócate en lo que tienes, haces y eres ahora, y a partir de ahí crea un ideal de ti mismo. ¡Todo se puede!

Cómo me veía, cómo me veo, cómo me siento

¡No te engañes!

Deja de guardar puñales en tu guardarropa. Ese vestido que usaste en tu examen profesional (y que desde entonces se te veía apretado), no lo vas a usar nunca. ¡Dona tu ropa, reinvéntate! Total, seguro cuando logres usarlo ya ni te va a gustar.

Peso ≠ 💓

Todo ese discurso social contradictorio al respecto de que el físico no es lo importante, pero sí, sacalo de tu mente.

Tu valor está en tus intereses, tus sueños, logros, en la forma en la que enfrentas el mundo y cómo amas a las demás personas. ¡No dejes que algo tan básico como tu peso cambien eso!

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