Si te paras, que sea para pensar
Sergio Pantiga
201

Hola Oli,

En primer lugar, agradecerte mucho tus aportes.

Entrando en materia sobre tus comentarios, te diré que al momento de escribir esta entrada realmente no tenía en mente un momento concreto de nuestras vidas en el que enfatizar, un instante concreto en el que invitar al lector a pararse a pensar.

Se trata de una invitación conceptual, indefinida en el tiempo pero no por ello inconcreta en el mensaje que pretende transmitir. Hoy corremos demasiado por exigencias del guión de la obra que nos ha tocado vivir, y nuestro ansia por avanzar en nuestros frentes abiertos nos lleva al “hacer” de forma sistemática y apremiante. Nos lleva a dejarnos conducir por el entorno, y no por nuestros propósitos definidos (eso, en el buen caso de una persona que se haya tomado la molestia de intentar definirlos).

Definir esos propósitos, y tratar de navegar inmersos en ese entorno pero siempre con rumbo fijado hacia ellos es (o debiera ser) el fin último de nuestra existencia; esto es, ser lo que deseamos llegar a ser.

Para eso necesitamos pensar regularmente. Hacer altos en el camino para examinar dónde estamos, recordar y revisar a dónde queremos llegar, y comprobar si ese rumbo que llevamos precisa de correcciones.

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