Contra la etiqueta #sinfiltro

¿Con filtro o sin filtro? ¿Importa realmente?

Tengo más de mil fotografías en mi cuenta de Instagram y con toda probabilidad menos del 1% de ellas aparecen sin un filtro aplicado. Al principio usaba los que traía la propia aplicación, pero a medida que iba aprendiendo el potencial de Instagram como red social fui prescindiendo de ellos, prefiriendo en su lugar los de VSCOcam, otra aplicación que me parece esencial si pretendes internarte en la fotografía móvil.

Hace varios días realicé la fotografía que ilustra esta parrafada que voy a soltar ahora mismo: salí de mi casa, vi que habían repintado y reacondicionado el asfalto en mi calle e hice click. Inmediatamente pasé a la sección filtros pero antes de aplicar alguno de mis favoritos decidí que no iba a ser necesario. Esto es algo que me pasa muy pocas veces y durante unos segundos dudé de si añadir el famoso #sinfiltro a la hora de subirla a Instagram. Y recordé los problemas que tengo con esa etiqueta.

Podría ponerme un poco ñiñiñiñiñi y empezar por negar la mayor, que es que ninguna fotografía que hagas con tu móvil carece de filtro: el sensor de la cámara obtiene la foto, interpreta la información recibida y devuelve un JPG revelado, esto es, con un postproceso ya realizado. Un filtro, vaya. Pero me interesa más tirar por otros asuntos menos técnicos. Me interesa hablar del complejo.

La fotografía de móvil tiene un complejo enorme consigo misma, y lo tiene porque no ha sabido explicarse con rotundidad. Hoy en día seguimos teniendo el concepto de que este nuevo sector se ha cargado la fotografía porque basta con la fórmula hacer click + aplicar filtro = Buena Fotografía. Y si entramos en el terreno de los selfies, apaga y vámonos.

La etiqueta #sinfiltro se ve menos ahora, pero en su momento no podía entrar en Instagram sin encontrar media docena de fotos etiquetadas con esa certificación: “Esta foto es buena, fíjate que no he necesitado ponerle filtro”. Esa relación de causalidad, esa necesidad de hacer meritorio que no ha hecho falta tocar nada para hacer una buena foto, me parece alucinante. Una foto es buena porque el fotógrafo ha tenido una buena visión de lo fotografiado, y todo lo que fluya alrededor de ella es accesorio. Podemos hablar de tecnicismos, de sectores de la fotografía en los que la técnica importa tanto o más que la estética, podemos hablar del sexo de los ángeles, pero hay una cosa que debería quedarnos clara de una vez: ninguna “foto mala” se hace “buena” por la aplicación de filtros. Y digo filtros como puedo llamarlos presets de Lightroom, ajustes de Photoshop, horas de revelado o sortilegios arcanos. ¿Tiene mérito realizar una fotografía que no necesita un postproceso? El mismo que tendría escribir una novela de pe a pa sin hacerle una sola corrección: un mérito efímero, anecdótico.

Crear la ilusión de que la carencia o exceso de procesado en la fotografía tiene relevancia con lo buena que es una foto es un error de bulto y una de las razones por las que se ha visto y se sigue viendo como algo surgido de un proceso técnico y no artístico. Igual que hace unos años se discutía que no tenía el mismo mérito una fotografía procesada en el ordenador que otra elaborada con las técnicas clásicas del laboratorio y el cuarto oscuro por el mero hecho de que el Photoshop era, como el Lado Oscuro, más rápido y seductor, ahora parece que el enemigo es la propia aplicación de un filtro. Ignorando, por supuesto, que el filtro tal y como lo conocemos no es más que la aplicación de un número de ajustes determinados. Un preset de Lightroom. Unas capas de Photoshop. Una tarde delante de la cubeta.

Esto es de Richard Avedon. No me voy a cansar en la vida de poner esta foto.

¿Que parece demasiado fácil? Gracias a Dios. No podría estar más contento de que por fin se haya conseguido una manera de editar fotografías que no consuma más tiempo del necesario y nos deje más espacio para hacer fotos. O para estudiar las que ya hemos hecho y seleccionar las que merecen la pena. Nuestras fotos serán buenas en función de lo bien que miremos. La aplicación de un filtro Valencia no va a cambiar nada de eso. Encumbrar la calidad del sensor de nuestra cámara de fotos cuando ponemos el dichoso #sinfiltro tampoco.

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