¿Y si el Horóscopo tiene razón?

En nuestra cultura occidental es ampliamente aceptada la creencia del horóscopo. Todos tenemos una tía/vecina/amigo que al conocer una persona inmediatamente le pregunta cuál es su “signo” para comenzar a sacar conclusiones respecto de su personalidad, sin mencionar que la mayoría de nosotros pasamos una parte importante de nuestra infancia identificándonos con el caballero dorado que nos correspondía.

El horóscopo plantea la teoría de que la posición relativa de las estrellas respecto del cielo nocturno en distintas regiones de la tierra establece las bases para la personalidad y destino de las personas cuyo alumbramiento se produjo en cierto período común. A priori esto puede sonar absurdo, pero ¿qué tal si los creyentes del horóscopo tuvieran razón?

No, no creo que la posición relativa de las estrellas respecto del cielo nocturno en distintas regiones de la tierra establezca las bases para la personalidad y destino de las personas cuyo alumbramiento se produjo en cierto período común. Eso no tiene sentido lógico, pero ¿y si fueran otros factores los que determinen estas características comunes entre personas “del mismo signo”? Quiero decir que, haciendo un análisis muy superficial, he podido observar que sí hay algunas características comunes de personalidad entre las personas nacidas en períodos cercanos de tiempo. Esto perfectamente podría no ser casualidad y estar determinado por otros factores internos o externos que se repitan cíclicamente a lo largo de cada año.

Los signos del zodiaco se crean a partir de la agrupación imaginaria de las estrellas formando algo parecido a una figura específica, y las definiciones de los signos del zodiaco se basan mucho en esta representación imaginaria: Los taurinos son defensivos y territoriales, los leo son egocéntricos y con gran desplante, etc. Este es uno de los principales aspectos que resta credibilidad a la teoría zodiacal, sin embargo, es ciertamente posible que algunos taurinos nacidos en el Cono Sur compartan una personalidad defensiva y territorial porque vivieron sus primeras semanas de vida ante el frío de los primeros días del otoño (sólo por plantear una posibilidad). Incluso podríamos proponer que en los meses de abril y mayo de 1986 la Tierra pasaba por una región espacial expuesta en mayor o menor medida a un tipo específico de radiación externa.

El punto es que, por muy absurda que parezca la creencia en los signos del zodiaco, no se deben descartar los fenómenos observables sino buscar nuevas explicaciones basadas en datos comprobables.

Ahora, con el horóscopo periódico que da consejos acerca de qué esperar del futuro no hay nada que hacer. That’s plain bullshit.