¿POR QUÉ NOS DESINTEGRAMOS EN LUGAR DE INTEGRARNOS?

Nada en el mundo existe para servirse solo a sí mismo, excepto el cáncer. Existimos para servir a algo o a alguien más, interrelacionándonos Funcionalmente con ese algo o alguien”. Dr. Ichak Adizes

Contrario al orden natural, los humanos tendemos a vivir en sentido inverso; No en balde decía Mafalda: “el hombre es el animal menos racional de los animales”; Para muchos es más fácil: hacer el mal, que hacer el bien; buscar el dinero fácil, que hacer sacrificios; adoptar vicios, que buenas prácticas de vida; destruir, que construir; hacer la guerra, que hacer la paz…y esto lleva directamente a la desintegración.

Todo Sistema u organismo, llámese persona, familia, empresa, país o el universo; es un conjunto de elementos Interdependientes que logran algo, que servirá a alguien. Por lo tanto, la habilidad de cualquier organización o sistema para funcionar, debe ser evaluada por como sirve a sus clientes o a los usuarios de sus resultados finales y no por la eficiencia- efectividad de algunos de sus componentes. Es la INTEGRACIÓN de sus elementos, lo que permite el éxito de cualquier sistema.

Es fácil entonces deducir, que detrás de cada disfuncionalidad (problema) en un sistema, hay una relación que no funciona entre algunos componentes y la solución es, hacer que la relación funcione de nuevo entre los componentes afectados. Eso es Integración, expresada por sí misma en diferentes términos, tal como: ir a tomar cerveza con las personas que aprecio; caminar juntos; ir al estadio junto… las cuales son actividades que nos permiten experimentar la satisfacción de interrelacionarnos de nuevo. Los políticos deben entender, que no harán funcionar un país, si el 49% del bando que pierde las elecciones, trabaja por hacerlo colapsar y al final, ambos bandos pierden. ¿Por qué la gente rechaza a la izquierda, igual que a la derecha? Ambas le han fallado en igual forma y mataron la esperanza.

Por otro lado, nuestras sociedades son sistemas que crecen exponencialmente en población y en necesidades a satisfacer; al contrario, los recursos necesarios escasean; se distribuyen mal o se contaminan aceleradamente. Además, el crecimiento de las ciudades provoca que la gente gaste su tiempo lidiando con sus obligaciones; pierde conciencia del propósito y el beneficio de su interrelación e interdependencia con los demás. El individualismo, egoísmo, machismo y todos los “ismos” crecen exponencialmente, aumentando la desintegración en forma natural. El sistema social cae en desbalance y se refleja en el tipo de problemas individuales y colectivos que se enfrentan. Gestionar sociedades es mucho más complicado hoy en día y quienes no cambien sus formas de hacer política, están condenados al fracaso y nosotros, a desintegrarnos más.

Nuestros políticos tradicionales, en busca del poder arriesgan recursos; se comprometen con quienes les ayuden financieramente y se ilusionan con el poder del cargo, no con la gente; aunque siempre hablan de solucionar los problemas de la gente, después se olvidan. Ese compromiso les lleva a que cuando toman el cargo, olvidan las necesidades de la gente; se dedican a disfrutar las mieles del poder y a retribuir con dadivas, a quienes les financiaron para llegar al cargo. Buscan la polarización, no la integración; “Divide y vencerás” es la consigna; provocar desconfianza e irrespeto al adversario, pues la gente quiere sangre… Corrupción, sexo, licor, drogas, tráfico de influencias entre políticos, son signos típicos de desintegración personal, que contaminan el sistema total. No existe un sistema sano, si sus componentes están enfermos.

Esa es la respuesta a: ¿POR QUÉ NOS DESINTEGRAMOS EN LUGAR DE INTEGRARNOS?

La gente tiene memoria corta, es otro paradigma entre políticos que deben modificar. Hoy la gente está mejor informada y se relacionan entre ellos aun sin conocerse; les unen sus necesidades y problemas comunes. No tolera la corrupción y dispone de espacios para la denuncia.

“Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejo de ser importante”. Ryszard Kapuscinski

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