Parar para movernos más que nunca

Texto: Vero Bisdorff / Bomberas de Socorro Rosa
Fotografías: Santiago Romero / Colectivo Chakana

Las mujeres paramos. Paramos las abogadas, las lesbianas, las cocineras, las aborteras. Paramos las artistas, las maestras, las oficinistas, las estudiantes. Paramos las bailarinas, las travas, las amas de casa, las putas, las periodistas. Y en nuestro código parar significa movernos más que nunca.

Zumbido que crece e invade el aire de todos los rincones. Nos vestimos de negro y nos fuimos a bucear en las oscuridades que nos habitan porque ahí mismo crece la luz de nuestra fuerza.

Salimos a la calle entonces, a llenarla de nuestra presencia, de nuestro impulso creativo, de los gritos ahogados de las que ya no pueden gritar, de los gritos atragantados de todas, de cada día. De la música de nuestras voces en rebeldía. Nos mezclamos, nos enredamos para volver encontrarnos ahí donde todo sobra y no hay más que vernos UNAS con las OTRAS.

No queremos. Nos resistimos a que nos falte una más. Apretados los dientes, los ojos rojos y los puños cerrados, listas para defendernos si se atreven a tocar a una, a seguirnos manoseando el cuerpo, la voluntad, la vida. Reunidas en manada, hermanadas, celebrando que estamos vivas, honrando a nuestras muertas.

¡No pasarán! Organizamos nuestra rabia y en carne viva y con el corazón abierto les decimos: si tocan a una, respondemos todas. Somos un montón.

Ya no tenemos miedo.