Pontificia Universidad Católica de Chile

Facultad de Educación

Sofía Baeza Delpiano


Implementación de grupo grande en función de manejo y atención de grupo
Para poder mantener la atención de un grupo de niños y niñas en una experiencia de aprendizaje, es necesario un manejo y control de este por parte del adulto. El manejo del grupo se basa en la conducción una situación según diversas reglas, aplicando algo y haciéndolo funcionar, mientras que el control es la delimitación de la libertad o la espontaneidad de una acción o fenómeno. (Ruiz, 2010)
Tanto manejar como controlar implica el contener diversas situaciones que se puedan presentar con un grupo de niños y niñas, delimitando normas. Según Ruiz (2010) no es necesario coartar, manipular o dominar a un grupo para poder manejarlo, sino que se deben usar ciertas técnicas en momentos adecuados que permitan conducir y dirigir a un conjunto, con el propósito de que todos los niños y niñas puedan alcanzar el objetivo propuesto.
Para poder mantener la atención de los niños y niñas es necesario que el adulto utilice técnicas y herramientas que le ayuden a mantener el manejo del grupo, cada una de estas técnicas deberán influir en el grupo de alguna manera en particular y así favorecer la concentración para lograr algún objetivo en particular.
En primer lugar para favorecer la concentración de los niños y niñas el adulto puede utilizar estrategias de respiración consiente antes de implementar alguna experiencia de aprendizaje. Hanh (2015) expone en su libro que las las actividades de respiración pueden ayudar a niños y niñas a liberarse del estrés, confiar en sí mismos y aumentar su concentración en diversas experiencias. Además Paymal (2010) también plantea esta técnica como una opción para ayudar a los niños y niñas a potenciar su concentración en múltiples experiencias de aprendizaje y afirma que esta debe usarse según el tiempo disponible, las circunstancias y las necesidades que presente el grupo.
Otra de las técnicas y herramientas que puede utilizar el adulto es el uso de la música, ya sean canciones o instrumento musicales, “en muchas aulas de educación infantil se utiliza la música de manera indiscriminada y frecuente, como sonido de fondo para absorber ruidos extraños o acompañamiento de otras tareas” (Pascual, 2006, p.164). Sin embargo en ella podemos encontrar más beneficios, como lo es la concentración y focalización en una actividad específica.
Habermeyer (2002) afirman que la música tiene un extenso valor educativo a nivel de desarrollo del cerebro, esta ayuda en la memoria y la concentración. Además expone que la música en todas sus formas, cantar, tocar un instrumento musical, escuchar música clásica, entre otras, crea un ambiente positivo y de calidad dentro del aula.
Por un lado Casas (2001) afirma que utilizar la música con niños y niñas, beneficia la capacidad de escucha, la concentración, la disciplina y el respeto, mientras que Guía infantil (2013) plantea que la música potencia múltiples áreas cognitivas, como lo es la seguridad, el aprendizaje, la concentración y la expresión corporal.
A lo largo de dos semanas se aplicaron las tres estrategias propuestas para poder tener un mejor manejo del grupo de niños y niñas del segundo nivel de transición, durante la primera semana fueron aplicadas de manera independiente una de otra, y a lo largo de la segunda semana se fueron impementadas en conjunto.
La estrategia con la cual se comenzó fue hacer con el grupo respiraciones de relajación antes de comenzar las experiencias de aprendizaje, se le pedía a los niños que se pararán al lado de sus sillas e inspiraran e inhalaran en conjunto con la educadora, luego de repetir varias veces dicha acción, se comenzaba la actividad.
La estrategia utilizada ayudo para poder bajar la energía de los niños, manteniéndose el silencio por un tiempo más prolongado, logrando que el adulto pudiera dar las instrucciones sin gritar y los niños y niñas alcanzaran a comprender el objetivo de la actividad. Esta estrategia también se utilizó en algunas ocasiones en medio de las implementaciones del adulto, cuando el volumen de voz de los niños era muy alto, o la atención estaba en alguna otra cosa, se utilizó la estrategia de la respiración para poder canalizar la energía de los niños en la experiencia propuesta.
Luego se comenzó a implementar canciones dentro de la jornada que llamaban al silencio, como la “lechuza”, “hay mucho ruido” y “silencio”, cada una de estas canciones era conocida por los niños y niñas, lo que permitió que cuando el adulto comenzaba a cantarlas, el grupo lo acompañaba cantando de inmediato.
Cada una de las canciones favoreció a que el adulto pudiera tomar el control del grupo nuevamente, estas se cantaban cuando los niños y niñas estaban hablando muy fuerte y no era posible dar alguna instrucción, hacer preguntas o escuchar respuestas. Estas canciones fueron necesarias para poder seguir con la implementación de las experiencias de aprendizaje y no dejar que el ruido distrajera a los niños y niñas.
Por último se implementó el uso de un instrumento musical, específicamente un pandero, el cual se les presento a los niños y niñas como una herramienta para que el adulto no tuviera que subir la voz al momento de encontrarse el clima del aula con un volumen muy elevado. Se les dijo que cada vez que el adulto quisiera hablar y no pudiera por algún motivo, este iba a tocar el pandero y los niños y niñas al escucharlo deberían guardar silencio.
El instrumento musical se utilizó tanto en las experiencias de aprendizaje como a lo largo de la jornada, cada vez que el adulto quería comunicarle algo a los niños y niñas se utilizó el pandero para poder dirigirse al grupo, lo que permitió que los niños lo reconocieran como un elemento que indicaba que el adulto quería decir algo, por lo que deberían guardar silencio.
Luego de aplicar cada una de las estrategias por separado, se comenzaron a combinar a lo largo de las jornada e implementaciones, el adulto antes de dirigirse al grupo tocaba el pandero para poder dar alguna instrucción o hacer preguntas, luego antes de comenzar se utilizaban las técnicas de respiración y cuando los niños y niñas perdían la concentración y/o subían mucho el volumen de la voz se comenzaba a cantar las canciones anteriormente señaladas.
Cada una de las estrategias utilizadas ayudaron al adulto a tener un mayor control y manejo del grupo, capturar la atención de los niños y mantener un ambiente de trabajo apropiado para la concentración de los niños, esto quiere decir silencioso, en donde los niños puedan hacer y responder preguntas y pueda existir un dialogo entre los niños y niñas y con el adulto.
Estas estrategias favorecieron el ambiente del aula, sin embargo según Ruiz (2010) para poder mantener el control de un conjunto, es necesario que el adulto además conozcan al grupo y a cada uno de sus integrantes, disfrute de las experiencias de aprendizaje, de la convivencia con los niños y niñas, tenga la capacidad de tomar decisiones rápidas pero certeras y asertivas, logre tener una capacidad de análisis de las relaciones interpersonales, logre dejar su vida privada fuera del ambiente escolar, observar el lenguaje no verbal, se someta a capacitaciones constantes y sea capaz de tener una postura firme pero cálida.
Por lo tanto como educadoras nos enfrentamos diariamente a un gran desafío, el cual es conocer al grupo de niños y niñas al cual nos enfrentamos, para así poder reconocer sus intereses, necesidades y cuales son las herramientas y técnicas que debemos utilizar para poder trabajar e implementar experiencias de aprendizaje que sean significativas.

Referencias

Habermeyer, S. (2002). Cómo estimular con música la inteligencia de los niños. Selector. Rescatado el 30 de Mayo del 2017 de: https://books.google.cl/books?hl=es&lr=&id=7Mv7Pv8b-zMC&oi=fnd&pg=PA7&dq=la+musica+ayuda+a+la+concentracion+de+los+ni%C3%B1os&ots=2GXrqYLWAl&sig=os4W1vgunEWaQwrQan6iyQONMCE#v=onepage&q=la%20musica%20ayuda%20a%20la%20concentracion%20de%20los%20ni%C3%B1os&f=false

Paymal, N. (2010) Pedagooogía 3000. Guía práctica para docentes, padres y uno mismo. Niño, niña, joven del Tercer Milenio ¡Esta pedagooogía es para ti! Cuarta Edición. Editorialciudad País

Hanh, T. N. (2015). Plantando semillas: La práctica del mindfulness con niños. Editorial Kairós.

Ruiz, M. (2010). Manejo de grupos en ambientes preescolar. Admin. Rescatado el 31 de Mayo del 2017 de http://www.sieteolmedo.com.mx/2010/09/03/manejo-de-grupo-en-ambiente-preescolar/#sthash.JXRvuMIG.dpuf

Casas, Mª V. (2001) ¿Por qué los niños deben aprender música? Facultad de artes integradas. Universidad del Valle, Colombia.

Guiainfantil (2013). Los beneficios de la música para los niños. Recuperado el 17 de junio de 2016, disponible en http://www.guiainfantil.com/servicios/musica/beneficios.htm

Pascual, P. (2006) La importancia de la educación musical en la educación general e incidencia de la música en el aprendizaje infantil. Didáctica de la música en educación preescolar. Madrid: Pearson Prentice Hall.

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