Una mirada a la desigualdad de género en Haití y México
Resumen: Este texto tiene como objetivo proporcionar una breve descripción del problema de la desigualdad de género (desde diferentes niveles) en Haití y México, y mostrar la situación que evidencia algunas causas y consecuencias en torno al tema.
En términos generales, la desigualdad de género se expresa por medio de diferencias en cuanto a las posibilidades y medios de desarrollo laboral, económico y social entre hombres y mujeres en una sociedad. Hoy en día, este fenómeno continúa latente a pesar de los muchos esfuerzos realizados para detenerlo; las empresas haitianas y mexicanas no están exentas.
Palabras clave: Mujeres; Desigualdad de género, Haití, México, Política, Economía, sociedad.
El tema de la desigualdad de género no es reciente; sin embargo, actualmente se continúa debatiendo en muchas de las sociedades occidentales sobre sus consecuencias.
En términos generales, la desigualdad de género se expresa por medio de diferencias en cuanto a las posibilidades y medios de desarrollo laboral, económico y social entre hombres y mujeres en una sociedad. Hoy en día, este fenómeno continúa latente a pesar de los muchos esfuerzos realizados para detenerlo; las empresas haitianas y mexicanas no están exentas.
¿Cómo podemos abordar el tema de la desigualdad de género en Haití y México en el contexto socioeconómico actual sin entrar en generalidades? ¿Cómo resaltar la peculiaridad de la lucha por la emancipación de la mujer en la dinámica de los compromisos adquiridos a nivel internacional?
Este texto tiene como objetivo proporcionar una breve descripción del problema de la desigualdad de género (desde diferentes niveles) en Haití y México, y mostrar la situación que evidencia algunas causas y consecuencias en torno al tema.
Breve presentación de la desigualdad de género en Haití
Desde el punto de vista socioeconómico:
De acuerdo con las estadísticas de la Encuesta de Mortalidad, Morbilidad y Utilización de los Servicios en Haití (EMMUS-VI: 2017), el número de niños y niñas que terminan la escuela primaria ha alcanzado un cierto equilibrio, el 6 % en ambos casos.
Pero en este contexto ha surgido automáticamente otro problema: la disminución gradual de las niñas en relación con la nomenclatura académica, especialmente en las zonas rurales.
La educación es un vector de movilidad social; es decir, es el camino por excelencia de igualdad de oportunidades laborales entre hombres y mujeres. Como lo constata la Política de la Igualdad Hombre-Mujer (2014–2034) del Estado haitiano, las mujeres (de todas las edades) cuentan, a diferencia de los hombres, con menor acceso al mercado laboral. En consecuencia, muchas mujeres sufren la falta de oportunidades de empleo; esto conduce a una alta concentración de mujeres en actividades de bajo estatus.
A pesar de los esfuerzos para revertir la situación, incluidos los del Ministerio de Asuntos de la Mujer y Derechos de la Mujer y de las Organizaciones de Derechos Humanos y Organizaciones de Mujeres, no se ha conseguido disminuir la desigualdad de género. El acoso sexual, los estereotipos, la discriminación y la violencia han demostrado ser los principales obstáculos para el desarrollo de las mujeres. El 29 % de las mujeres entre 15 y 49 años han sufrido violencia física desde la edad de 15 años; el 45 % de estos casos de violencia lo sufren mujeres casadas, quienes son agredidas por sus propios maridos o parejas (EMMUS-VI: ibid.).
Por otra parte, el liderazgo femenino es deficiente en Haití, una deficiencia en la que las mujeres se encuentran poco representadas en cuanto a liderazgo (de organizaciones sociales, empresas, partidos políticos, sindicatos…). En el mercado laboral no existe equilibrio. Los hombres tienen un mayor acceso (70 %) a empleos “buenos” en el sector formal donde los ingresos son más altos; mientras que sólo 30 % de mujeres trabajan en este mismo sector.[1] Es importante mencionar que muchas mujeres llevan a cabo trabajo doméstico, el cual está infravalorado por padres de familia. Estos trabajos han resultado insignificantes para calcular el crecimiento económico del país. Como resultado, esta situación conduce a una menor cobertura de seguro médico para las mujeres: muchas de ellas trabajan por cuenta propia, principalmente en actividades informales con menor remuneración.
En cuanto al acceso a servicios bancarios, a universidades y a empleos en el sector de la prensa y en empresas privadas, no existen realmente datos específicos en los que se visualice la presencia de las mujeres. No obstante, los resultados muestran que la participación femenina es mínima en casi todas partes, excepto en los mercados y en las iglesias.
Aunque la representación femenina es mayor en los mercados, la cuestión del poder adquisitivo se expresa en la disposición de las mercancías en los espacios públicos: las mujeres exponen sus productos en el suelo, mientras que los hombres lo hacen en estantes (con mercancías de mayor valor monetario).
Desde el punto de vista del nivel público:
En términos de participación política, las mujeres tienen, una vez más, menos representación. En la 50ª legislatura de Haití en 2016 el reparto de los escaños entre hombres y mujeres fue el siguiente: 115 hombres contra 3 mujeres en la Cámara de Diputados; 28 hombres contra 1 mujer en el Senado. Hubo solamente un 3 % de representación femenina en el parlamento.
Entre más alta la jerarquía decisiva, hay una mayor masculinización. Actualmente, en el nivel de administración pública el 68 % de quienes trabajan en ese sector son hombres, y el 32 %, mujeres.[2]
Aunado a lo anterior, existe una importante brecha de género en los puestos ejecutivos en Haití. La magistratura permanente cuenta con 230 jueces varones frente a 38 magistradas. Con respecto a los magistrados en ejercicio, del total de fiscales de la República para los 18 tribunales [jurisdicción] del país, hay 176 hombres y sólo 26 mujeres[3] . Una tasa de participación femenina del 13 %. Por último, en términos del sector policial[4], la proporción de mujeres es sólo del 10 %.
¿Cuáles son las causas relacionadas con este problema en Haití?
Las causas que nutren el tema de la desigualdad de género en Haití tienen diversos orígenes religiosos, socio-culturales, políticos y económicos. Sin embargo, es importante señalar que a nivel legal, pese a la firma y la ratificación por el Estado haitiano de convenios internacionales como CEDEF y BELEM DO PARA, existen muy pocas leyes sobre el tema de la discriminación y la violencia contra las mujeres que se adapten a convenciones internacionales. Por ejemplo, aún no hay leyes que penalicen el acoso sexual ni la violación marital; el decreto del 6 de julio de 2005 sólo penalizó la violación. La pregunta sería la siguiente: ¿esta situación impide un cambio en la mentalidad de los individuos en la sociedad en relación con el tema de la igualdad de género?
Breve presentación de la desigualdad de género en México
Desde el punto de vista socioeconómico:
De acuerdo con un artículo publicado por el periódico El economista,[5] a inicios de 2018 hubo un incremento considerable en el número de mujeres dentro del mundo laboral. A pesar de que este año ha sido favorable para la participación de las mujeres en la Población Económicamente Activa (PEA), la población masculina sigue ocupando el mayor porcentaje de los empleos (60 %).
En México existen algunas instituciones como la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS), el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) y el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) que han trabajado juntos a favor de la igualdad laboral y social entre hombres y mujeres en varios sectores sociales.
En cuanto a la búsqueda de mejores oportunidades laborales en México, desde hace algunos años se puso en marcha el Plan Nacional de Desarrollo 2013–2018, que integra un Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no Discriminación contra las Mujeres (PROIGUALDAD) 2013–2018. Este tipo de iniciativas ha tenido un gran impacto en cuanto a la participación de las mujeres en el sector laboral. Sin embargo, el porcentaje de mujeres que ocupan puestos directivos o son empleadoras sigue siendo muy reducido. La mayoría de las mujeres insertas en el mercado laboral tienen empleos subordinados.
La brecha salarial continúa siendo un problema importante que necesita ser atendido; en México los sueldos de las mujeres son menores frente a los de los hombres (aun cuando se trata de los mismos puestos de trabajo). En datos proporcionados por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE)[6] 2018, una mujer profesionista gana 18 % menos que un hombre que lleva a cabo la misma actividad profesional.
En términos de oportunidades a nivel educativo, según datos de 2017 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)[7], en México las mujeres tienen menores oportunidades de ingresar a una carrera universitaria. Del 100 % de hombres que terminan el bachillerato, el 82 % continúa sus estudios universitarios, mientras que en el caso de las mujeres sólo el 72 % ingresa a una licenciatura.
La violencia que sufren las mujeres es otro de los problemas sociales más preocupantes en el país. En 2018 el número de mujeres asesinadas ha aumentado considerablemente en relación con años anteriores: en promedio se estiman nueve feminicidios al día. Según datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) de 2016, siete de cada diez mujeres han sido violentadas y el 43 % de ellas sufrió agresión por parte de su pareja o esposo.[8]
Desde el punto de vista del nivel público:
Según datos del Estudio sobre la Igualdad entre Mujeres y Hombres en materia de Puestos y Salarios en la Administración Pública Federal 2017,[9] en México 53.5 % de las personas empleadas son mujeres. No obstante, cada institución pública tiene sus propias particularidades cuando se trata de igualdad de oportunidades laborales.
En puestos de trabajo de estatus medio y superior, en 29 de las 47 instituciones públicas la participación de las mujeres es mayor al 40 %. A pesar de estas cifras, que evidencian cambios sustanciales en torno a la igualdad laboral entre hombres y mujeres, estas últimas aún tienen menos presencia en posiciones de liderazgo y toma de decisiones.
Finalmente, en el Congreso mexicano la participación de mujeres va en aumento. En los últimos años las mujeres han tenido una importante presencia en la política. La conformación del Congreso de 2018 posee el mayor número de mujeres con respecto a otros años: la mitad de los puestos en la cámara de diputados (48 %) y senadores (49 %) es ocupado por mujeres.
Conclusiones
Las desigualdades son multidimensionales (Galland y Lemel: 2018).[10] Y, parafraseando a Didier Fassin, las disparidades de género constituyen uno de los componentes básicos de la desigualdad social.
Las desigualdades de género se han presentado como la base de muchas sociedades occidentales. Se trata de un problema histórico que tiene impacto en lo social, en lo económico y en lo político. Sin embargo, en la actualidad existen análisis principalmente desde el punto de vista académico y de organizaciones sociales en los cuales se evidencia las disparidades de género y en los que se proponen acciones para disminuir o erradicar esta situación.
Resulta necesario que se conozcan datos y cifras sobre la desigualdad de género para tener claridad de la magnitud del problema. En este texto nos hemos dado a la tarea de mostrar cuáles son las condiciones similares y particulares en cada uno de nuestros países (Haití y México), donde la desigualdad de género continúa perpetuándose como en otras partes de la región.
En este contexto, entonces, ¿cuáles serán las acciones que tomaremos desde lo personal, como sociedad civil, como comunidad, como profesores, como jóvenes, como dirigentes de espacios laborales?
[1] Disponible en : https://haiti.unfpa.org/fr/news/faits-et-chiffres-clés-sur-la-situation-des-femmes-en-haïti-novembre-2017
[2] Según el último reporte de la Oficina de Gestión y Recursos Humanos (L’Office de Management et des Ressources Humaines, en Haiti (OMRH : 2014).
[3] Dato proporcionado por el Servicio de Administración Judicial del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública (Le service de l’Administration Judiciaire du Ministère de la Justice et de la sécurité Publique (MJSP)) (octubre de 2017).
[4] Disponible en: https://minujusth.unmissions.org/ecole-nationale-de-police-693-cadets-viennent-renforcer-les-effectifs-de-la-pnh
[5] “Las mujeres van por el mercado laboral en 2018”. Disponible en: https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Mujeres-van-por-el-mercado-laboral-en-2018-20180308-0054.html
[6] Disponible en http://www.beta.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2018/enoe_ie/enoe_ie2018_08.pdf
[7] Disponible en http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/MHM_2017.pdf
[8] “La violencia feminicida incrementó durante 2018 en México, advierte la CNDH”. Disponible en https://www.proceso.com.mx/541377/la-violencia-feminicida-incremento-durante-2018-en-mexico-advierte-la-cndh
[9] Disponible en http://www.cndh.org.mx/sites/all/doc/Informes/Especiales/Estudio-igualdad-20180206.pdf
[10] Galland, O., Lemel, Y. (2018). Sociologie des inégalités. Paris, Armand Colin, coll. Sociologie.
Autores:
Aurora Rebolledo, Doctorante en Estudios Latinoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México.
Michel Stéphanie, Maestría en Población y Desarrollo Universitad Estado de Haití/ Facultad de las Ciencias Humanas
Noviembre 2019
