INNOVACIÓN EN LAS EMPRESAS PARA UNA MEJOR COMPETITIVIDAD

Targett, Grimshaw y Powell (1999) opinan que una estrategia correcta aplicada a las tecnologías de la información es capaz de generar distancias abrumadoras con respecto a la competencia. Sin embargo, no hay que olvidar que son muchas las empresas que fracasan en alguna de sus fases, por lo que la experiencia dicta que no es nada sencillo gestionar adecuadamente el componente tecnológico disponible por las organizaciones. Esta gestión implica la toma de decisiones en aspectos tan comprometedores como cuando actuar, como hacerlo, cuanto se debe arriesgar y cuantas pérdidas son tolerables antes de abandonar la iniciativa.

El Marco de Gestión de la Innovación (IM) se ofrece para ayudar a los nuevos responsables de desarrollo de productos a identificar aquellas actividades necesarias para ser un innovador exitoso. Paul Mugge y Stephen K. Markham (2013), Basado en el metanálisis de la investigación en gestión de la innovación, el IM Framework identifica cinco competencias organizacionales que tienen éxito. Las empresas de innovación poseen: Gestión de ideas, gestión del mercado, Gestión de carteras, Gestión de plataformas y Gestión de proyectos. Una empresa debe ser profetiza en todas las cinco competencias para productos y servicios diferenciados.

Para muchos de los gerentes, simplemente mantenerse al día con las demandas cotidianas de los clientes, proveedores, socios de canal y acreedores pueden ser trabajo. Sin embargo, los eventos ocurren fuera de los límites de la empresa que también determina el curso de la innovación, como los actos de los organismos normalizados. Las políticas de los gobiernos y las acciones de los nuevos participantes en la industria. Desde el punto de vista económico, la repercusión clave de este proceso es la mayor importancia adquirida por la tecnología como factor de producción, esto gracias a los cambios que ésta ha hecho posible en aspectos tales como la naturaleza de los bienes producidos, los mercados y la competencia internacional.

Todo esto se ha visto acompañado (y en gran parte ha sido consecuencia) del incremento del contenido tecnológico de los bienes y servicios, derivado del conocimiento científico, conceptos avanzados de diseño, materiales inteligentes, automatización, software, conceptos avanzados de servicio y descubrimientos médicos y biológicos entre otros. En este capítulo se presentan una serie de elementos enfocados a lograr un mayor entendimiento de la naturaleza de la innovación y el desarrollo tecnológico como fuentes de crecimiento de la productividad y competitividad, a nivel empresarial y nacional.

De acuerdo con Mokyr [1990;6], en términos generales, el progreso tecnológico se refiere a la introducción de cualquier cambio en la aplicación de información al proceso de producción que permite la obtención de un incremento en la eficiencia: todo esto resultante o bien en la fabricación de un producto dado con menores recursos (esto es, menores costos), o la elaboración de nuevos o mejores productos.

Peter Drucker define la innovación como “el cambio que crea una nueva dimensión de desempeño” y en su obra Innovation and Entrepreneurship [1985], este autor pone de relieve el hecho de que innovación y actividad empresarial van de la mano. El Libro Verde de la Innovación [Comisión Europea, CE;1995], considera la innovación como la fuerza motriz que impulsa a las empresas hacia objetivos ambiciosos a largo plazo y la que conduce a la renovación de las estructuras industriales y a la aparición de nuevos sectores de la actividad económica. En este sentido, la empresa innovadora presenta un cierto número de características particulares que pueden reunirse en dos grandes categorías de competencias:

Las competencias estratégicas: visión a largo plazo, aptitud para determinar o incluso anticipar las tendencias del mercado; voluntad y capacidad de recopilar, tratar e integrar la información económica y tecnológica. Las competencias organizativas: gusto y control del riesgo, cooperación interna entre los diferentes departamentos funcionales y externa con la investigación pública, consultoría, los clientes y los proveedores; implicación de la empresa en el proceso de cambio e inversiones en recursos humanos.

La evidencia empírica sugiere que la innovación se encuentra estrechamente vinculada con el desempeño empresarial. Sobre la forma en que la innovación se asocia con un desempeño superior, Geroski [1994; 130]..Sugiere que existen dos visiones alternativas. La primera sostiene que la introducción de nuevos productos o procesos fortalece la posición competitiva en relación con sus rivales. Con todo, la rentabilidad y el crecimiento serán transitorios, y solo duran hasta el punto en que la firma pueda defender su posición sobre sus rivales. La segunda argumenta que el proceso de innovación transforma la firma fundamentalmente mediante el fortalecimiento de sus capacidades internas, haciéndola más flexible y adaptable a las presiones del mercado en relación con las firmas no innovadoras.