Para quienes buscan la paz

Los conflictos armados del mundo son numerosos. En todos los continentes de nuestro planeta hay guerras y conflictos armados que no ayudan a la tan esperada y ansiada paz mundial.


Desde el inicio de la prehistoria, el ser humano, trata de imponerse en algún lugar para gobernar, conquistar o destruir alguna aldea, pueblo, ciudad o país. Nadie se imaginó hace 200 años que una gran parte de la población mundial estén buscando la paz. En teoría, suena bien, pero en la práctica es imposible que esto ocurra. Quizás puedan haber algunos indicios pero no existe solución alguna para evitar muertos o expansionismo territorial en casi ningún lugar. Hasta los países más pacíficos como Costa Rica, Panamá, Singapur o Suiza tienen sus propios problemas internos y esto ocurre por un problema social en el que las diferencias hace que sea prácticamente inevitable.

Muchos le atribuyen la responsabilidad de las guerras a las fronteras a veces confusas, otros se lo atribuyen a las religiones, algunos dicen que los problemas son causa de los políticos, muchos dicen que aparecen las guerras por culpa de los sistemas económicos y varios dicen que el problema principal son los grupos de poder conspirativos. En realidad, las guerras son una mezcla de todas ellas en diferentes medidas según sea el origen del conflicto, pero esto no se puede evitar desapareciendo a la fuerza cualquiera de ellas, pero se podría hablar de una solución en base al respeto mutuo.

¿Cómo se puede plantear el respeto como solución a las guerras? Pues bien. No es una solución absoluta, más bien podría plantearse como una medida sociológica para poder establecer bases como una de las primeras medidas para bajar la intensidad de las agresiones. Se debe instruir y construir en conjunto para que esto ocurra, sin embargo va a tardar varias generaciones de trabajo en conjunto entre gobiernos, organizaciones y líderes para que esto pueda avanzar. Si bien cada persona puede tener sus ideas personales; en muchas ocasiones, las ideas son impuestas por algún libro o algún líder de opinión. De forma muy destructiva, la sociedad usa las herramientas de destrucción y odio para ganar adeptos. Ningún mecanismo socio político es perfecto, ni tampoco ninguna religión, pero el respeto podría hacer que la sociedad encuentre un equilibrio.

Desde muy chicos, vemos los distintos medios de comunicación y nos vamos formando con las ideas que nos dictan o a veces nuestras propias familias podrían tener ideas extremas que también adoptamos por carácter transitivo. Pero lo que los adultos siempre podemos hacer, es analizar los distintos contextos que hacen que nos separemos en vez de que nos unamos. Ese análisis debería ser casi obligatorio para poder entender al otro y conseguir el respeto que el otro se merece. Esto incluye la aceptación de distintas religiones, ideologías, razas o formas de vivir. No está mal ser diferente, lo que sí está mal es juzgar sin previamente haber analizado al otro para poder entenderlo, comprenderlo y aceptarlo. No se trata de crear un abrazo comunal mundial en el que todos los seres vivos de forma hipócrita se miren unos a otros con una sonrisa falsa. Se trata de poder buscar soluciones a los problemas aceptando la simple existencia de los demás.

Si bien todo esto en la teoría funciona, en la práctica se vería comprometida por distintos grupos o personas que no les interesa ese avance social. Gente que lo único que desea es el aniquilamiento del otro y de la obtención por la fuerza de las vidas, casas y tierras con el simple y llano hecho de sentirse poderosos. Esto básicamente viene como consecuencias heredadas o vividas a muy temprana edad. Entonces, algo que quizás se debería estudiar, es ver la forma de refundar la sociedad a muy temprana edad. Nuestras generaciones están básicamente perdidas, pero está en nosotros poder dar el ejemplo a la futura generación para poder generar el cambio.

Fuera de toda la teoría de la paz, es importante poder encontrar soluciones a los problemas actuales. ¿Cómo podemos hacer para poder entender a un grupo de personas que desean exterminar a otros? ¿Es posible dialogar con un neo-nazi o con un terrorista para que éste pueda cambiar? ¿Es probable que alguna persona tenga la voluntad y fortaleza de poder entablar una comunicación con alguien que está dispuesto a matarlo por el simple hecho de ser diferente? Creería que son preguntas muy difíciles de responder y es bastante complejo poder encontrar un equilibrio para poder encontrar la solución al odio. La mayoría de veces que personalmente intenté generar un cambio en el otro me fue personalmente casi imposible, pero logré poner mi grano de arena para que un neo-nazi con el que estudié, no me odiara por ser judío. En éste caso en particular, ésta persona (con la que tuve muchas charlas intensas)entendió que ser distinto no es malo y que la aceptación del otro es la base para que todos podamos llevarnos mejor. Recapacitó y aprobó mi existencia y mi derecho a vivir. Pero no solamente la mía, sino también de las personas que comparten mi religión. Claro está, que los prejuicios eran muchos y que en un principio no estaba dispuesto a escuchar, pero con el tiempo se dio cuenta que no todos somos iguales, que cada uno es un mundo por dentro. Personalmente el resultado me generó satisfacción absoluta. Entendí que si se puede. Ahora, es importante entender que un neo-nazi es un caso muy aislado, ya que normalmente es una persona muy cerrada y su visión absoluta limita la amplitud mental para poder aceptar la realidad.

Por otro lado, los conflictos armados que más propaganda tienen, por lo general hace que la sociedad tome posturas similares a las de éste amigo ex­-neonazi. Por ejemplo, en el actual conflicto Israelí-Palestino, la gran mayoría de las personas tienen reacciones contrarias a la búsqueda de un punto medio para poder analizar la situación. Dicho sea de paso, los medios de comunicación y los relacionistas públicos pro-terroristas, hacen que las personas justamente encuentren su punto de vista como absoluto y limitan su visión a la realidad. Una situación muy similar a la anterior, ¿no? Ahora, ¿qué cosa se puede hacer para revertir ésta situación? Es demasiado complejo. No es tan fácil dialogar con una sociedad bombardeada por propaganda barata. Imágenes que no pertenecen en su gran mayoría al conflicto Israelí-Palestino (sino más bien a otros como el de Siria, Iraq u otros) y que calzan perfectamente para victimizar a las bajas colaterales. Todo este aparato propagandístico es muy similar a lo que se usó a través de la historia para meter en un mismo saco a todo un pueblo bajo la excusa de los males del mundo. Judío avaro, judío usurero, judío asesino de Jesús, judío diabólico, judío banquero, judío conspirador, judío asesino de niños, judía bruja, y ahora tenemos al judío sionista. No hay ninguna diferencia entre las viejas formas y la nueva. Siempre se va a buscar algún método para enjuiciar con las culpas de los propios males de la sociedad de alguna u otra forma al judío. Es impresionante que la sociedad no haya aprendido nada. Más impresionante aún es que los intelectuales, profesores, profesionales, personas cultas y medios de información, usen un relato similar al que se usó en la inquisición, los progromos o la Alemania Nazi. Es una tristeza absoluta.

¿Se pueden encontrar soluciones a éstos problemas? ¿Tan difícil es? Desde chico me enseñaron que lo único imposible es volver de la muerte, entonces aplicando lo aprendido podría creer que la paz es posible… algún día.

Email me when Steve Levi publishes or recommends stories