COBERTURA | Pearl Jam en el Pepsi Music 2013 | Un antídoto contra el cinismo

Publicada el 5 de abril de 2013 en Tiempo Argentino

Olvidemos el barro hasta las rodillas, la plaga de carteristas, el campo vip innecesario y la comida chatarra agotada o a precios exorbitantes. Olvidemos la propuesta de un festival distinto, “ecológico” (cuando los desperdicios abundaban en todas partes), las promesa de yoga y kermese (suspendidos o inaccesibles), y la consigna cómica de concretar el “festival más grande de la historia”. Olvidemos un instante todo eso y concentrémonos en Pearl Jam. Esos cinco tipos “comunes”, en apariencia no tan distintos a los decenas de miles que anteayer y pese a todos los contratiempos poblaron la Costanera Sur, que desde hace dos décadas y monedas vienen consiguiendo lo que a varios de sus pares les cuesta un perú conseguir: que se les crea.

“Empezamos en esto de muy chicos y nunca pensamos que una cosa así podía pasar. Venir hasta acá y tener este recibimiento… Significa mucho para nosotros”, decía Eddie Vedder, frontman de PJ, a mediados del show. Algo no muy distinto de lo que ya había dicho las dos veces anteriores (Ferro, 2005; y Estadio Único de La Plata, 2011) y no muy distinto tampoco de lo que habrán expresado infinidad de bandas al pisar por primera vez el país. Sin embargo, a Vedder (y a los guitarristas Stone Gossard y Mike McCready, el baterista Matt Cameron, y el bajista Jeff Ament, con remera de Oberto de la Selección de Básquet) por alguna razón, como se dijo más arriba, se les cree. Tienen que ver, claro, esos veintipico de años traduciendo su vocación rockera en discos más o menos inspirados, pero siempre certeros, personales, nerviosos. Pero también, seguramente, el estado de gracia que consiguen cada vez que juntan las manos, se juramentan a algún dios rockero y salen a tocar. Ese “vivo” que siempre hace olvidar lo que aprisiona y que durante dos o tres horas (nunca se sabe cuánto puede durar un show de Pearl Jam) ilusiona con una vida mejor.

Antenoche era un buen desafío: acostumbrados a presentarse a sus anchas en giras propias o a lo sumo en festivales con una mística al menos existente, los PJ multiplicaron los panes y se abrieron paso entre el desánimo generalizado y la duda de si, esta vez, iban a poder conmovernos otra vez. Con una lista de temas más acotada, pero igual de rendidora (no faltaron de temas de prácticamente ninguno de sus discos), arrancaron con la balada intrincada de “Release” para enseguida subir con “Even Flow”, clásico de Ten y una de las primeras emociones colectivas de la noche. Con camisa leñadora suelta que dejaba ver una remera de Rocky debajo, Vedder fue entrando en calor de a poco. Como esos boxeadores que saben que tienen la pelea ganada de entrada, pero igual no la sobran, el frontman brincaba alrededor del ring principal del Pepsi Music, interactuando constantemente con sus compañeros y largando de a poco sus mejores golpes: “Jeremy”, coreado por toda Costanera Sur; “Corduroy”, con final extendido; e “In hiding”, favorita de los fans. Pero lo mejor estaba por venir.

“En esta me tienen que ayudar”, pidió Vedder para sin duda uno de los puntos más altos de la noche: la versión en castellano de “It’s okey” (“Está bien”), original de los garageros de culto Dead Moon y reconvertida en contraseña afectiva por parte de los Pearl Jam para su público latino. Un cover que habían tocado varias veces en México, por ejemplo, pero nunca en la Argentina. “Está bien/ sabés que te quiero como ayer”, cantaba Eddie en un increscendo extasiado con el público. “Éste soy yo/ ésta es mi vida/ ésta es mi oportunidad”. Otra vez: una escena que cualquier podría calificar de “demagoga”, pero que estando ahí, recibiendo punto por punto la emotividad de la garganta caliente de Vedder, lució amorosa, noble, esperanzadora. Un antídoto contra el cinismo.

“Sabemos que en estos días perdieron a muchos de sus amigos y compatriotas. Nosotros tuvimos nuestras propias tragedias”, deslizó en medio de “Just Breath”, en referencia a las víctimas de las masivas inundaciones y sus propios momento difíciles como banda. Para ese momento, hacía rato que cualquier contratiempo había quedado atrás y la conexión con el público ya era plena y total. “I believe in miracles” (de los Ramones) y “Free rocking in the free world” (de Neil Young), dos covers infaltables en los recitales de Pearl Jam, encaminaron el show hacia su final. “Ojalá nos veamos pronto”, soltó Vedder tras la despedida con las luces prendidas de “Yellow Ledbetter”. Y no hubo quien no lo deseara.


FICHA

Lugar: Costanera Sur en el marco del Pepsi Music
Fecha: 3 de abril de 2013
Calificación: Excelente (*****)

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