CRÓNICA | Vitillo Ábalos | Ataque legüero en Constitución

Publicada el 22 de agosto de 2014 en Tiempo Argentino

La señora no se lo iba a perder. Todos los días canta folklore en el subte y anteayer, cuando hacía su recorrido por la estación Constitución hacia su punto de trabajo se enteró que el Ministerio de Cultura de la Nación había organizado una acción artística (o sea, una recital inesperado en pleno hall de la terminal del Roca) con el fin de homenajear al gran Adolfo Ábalos a cien años de su nacimiento y nada menos que con su hermano Vitillo como figura principal de la tarde. “Yo a Vitillo lo escuchaba de niña. Con él aprendí a cantar, imaginate”, le cuenta a Tiempo Elena Sara Rosales (la señora en cuestión), ya dispuesta con su banquito a ver el show y luego de haber intercambiado algunos recitados a capella con el propio Vitillo en la previa. “Me ofreció ir a cantar con él a Polonia”, cuenta orgullosa y feliz del espectáculo que no sólo tiene al único sobreviviente de Los Hermanos Ávalos (y a su conjunto de teclado, guitarra y flauta traversa) sino también a los Metabombo, la agrupación de percusión folclórica que lidera Camilo Carabajal.
 
“Siempre digo que sí a estos ofrecimientos porque me encanta llevar el folclore a la gente”, cuenta el nieto del mítico patriarca de la chacarera, Carlos Carabajal, y creador de las Peñas Eléctricas y fundador del grupo Semilla, entre otros proyectos. “Los Ábalos para los Carabajal son nuestros primos. Crecí escuchando su música tanto como la de mi familia”, agrega sobre el inmenso impacto que, sin duda, han tenido Los Hermanos Ábalos (tan Alfonso, el homenajeado, como sus otros cuatro hermanos) sobre la música popular argentina (ver recuadro).
 
“Un gran aplauso para el grupo de bombos”, exclama Vitillo (92 años) poco antes de arrancar su propio set de cinco piezas y luego de haber terminado la muy festejada introducción de Camilo Carabajal y compañía. A puro bombo legüero y con tres bailarines que se van desprendiendo de la formación para encarar el ritmo con sus propias boleadoras, los Metabombo arrancaron llamando la atención con sus golpes que retumbaban en la estación y cambiaron de un instante a otro la realidad de la estación. A partir de ese momento, las marañas humanas que salían de la bocas del subte C o ingresaban por Brasil o Lima desde las dársenas de colectivas empezaron a dejar de ser ser grises o rutinarias para de a poco tomar forma colorido, sonriente, alegre.
 
Por ejemplo: el hip-hopero que atraído por la música improvisa un breakdance durante un carnavalito interpretado por Vitillo. O la pareja de mediana edad que no duda en interrumpir su regreso al Conurbano Sur para improvisar algunos pasos de gato y zamba a la vista de todos. Lo mismo un hombre en silla de ruedas que no se pierde detalle, una estudiante del CBC que sonríe atentísima, un hincha de Racing algo entonado que busca pareja, varios nenes que corretean entre los asistentes e infinidad de brazos en alto — incluidos los de varios policías — que no se pierden de registrar con sus celulares el momento.
 
“Tocar frente a este tipo de público implica un desafío porque es muy heterogéneo: el mayor aplauso que podés recibir es el silencio para escuchar lo que estás haciendo”, dice Vitillo, pese que durante la acción lo aplauden (y mucho), lo mismo que a los Metabombo. “Cuando ves lo del hiphopero o cómo la gente no puede evitar seguir el ritmo con las palmas, entendés que el folklore despierta algo latente que todos llevamos dentro y que se viene pasando de generación en generación”, completa Camilo. Y así fue ayer en Constitución.


Adolfo Ábalos: genio musical

Adolfo Ábalos, integrante fundamental de Los Hermanos Ábalos, es reconocido entre otras cosas por haber introducido el piano en el folklore norteño. Pese a ser bonaerense de nacimiento, su vida artística lo llevó a convertirse en un personaje emblemático de Santiago del Estero y en ser considerado uno de los referentes máximos de la chacarera. Adolfo fue autor de clásicos infaltables en cualquier peña como “Agitando pañuelos”, “Nostalgias santiagueñas”, “Casas más, casas menos”, “Zamba de los yuyos”, “Chacarera de los ranchos” y “El gatito de Tchaicovsky”, entre otras piezas. Y junto a sus hermanos Machingo (Napoleón Benjamín), Roberto Wilson, el único sobreviviente Vitillo (Víctor Manuel) y Machaco (Marcelo Raúl), supo animar sesenta años de música popular argentina. En este 2014 se cumplen 100 años de su nacimiento.