EFEMÉRIDE | 90 años de radio argentina | ¡Atento Fiorovanti!

Publicada el 27 de agosto de 2010 en Tiempo Argentino

Todo empezó hace hoy exactamente noventa años, cuando grupo de entusiastas conocidos como “Los Locos de la Azotea” y liderados por un tal Enrique Susini instalaron un transmisor de 5 watts en el techo del teatro Coliseo — con una antena contectada la cúpula de un edificio cercano — y emitieron en vivo y durante tres horas una ópera de Wagner.

“Señoras y señores, la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el Festival Sacro de Ricardo Wagner, Parsifal, con la actuación del tenor Maestri”, anunció Susini, quien concretó así la primera transmisión radiofónica del país (y unas de las primeras del mundo). Y dio el punta pie inicial para una riquísima historia de encuentros y fantasías en el éter que dio nombres como Luis Sandrini, Niní Marshall, Antonio Carrizo y Hugo Guerrero Marthineitz, y programas como Los Pérez García, Mordisquito, La Oral Deportiva y Radio Bangkok, que aún hoy se mantienen en el recuerdo.

“Emprendí el rumbo de mi vida hacia la radio cuando tenía menos de diez años. Lo supe en seguida”, cuenta Héctor Larrea, conductor del histórico Rapidísimo que pasó por El Mundo, Continental y Rivadavia, y hoy recaló en Radio Nacional con Una vuelta Nacional. “Como no era habitual que alguien de mi situación económica fuera al secundario (Larrea proviene de un hogar humilde de Bragado, provincia de Buenos Aires), me costó mucho, tuve que hacer un esfuerzo grande para terminar quinto año y arrancar en el Iser. Pero le metí pata y lo hice”.

Larrea recuerda que tuvo que hacerse conocido primero en la televisión (con programas como Humor Redondo) para tener su propio espacio en la radio. “A mi siempre me gustó pasar música y compartirla. También el humor. ¡Esas dos cosas me ponen tan bien! La cosa periodística, en cambio, nunca me atrajo, por eso en ese aspecto siempre recurrí a especialistas”.

— ¿Y cuál sería tu especialidad?
Héctor Larrea: — El de ser bastonero, nada más (risas). Saber administrar los tiempos de la mesa.

La vocación es clave en todo hombre y mujer de radio. Y Betty Elizalde, una de las mayores voces femeninas que dio la radio local, no es la excepción: se enamoró del medio a los dieciséis, un día que fue de visita a Radio Splendid y decidió su ingreso en el Iser. Aunque sus padres pusieron el grito en el cielo: “Era la inquisición: me dijeron textualmente ‘acá no queremos una puta’ y me retiraron el saludo”, cuenta. “Ellos querían una hija que llegará virgen al matrimonio y se dedicara a su marido. Y yo era lo contrario”, remarca.

Distinto fue el caso de Alejandro Apo, estimulado desde sus inicios por su propio padre Alfredo Rutschi, creador de Polémica en el Fútbol. “Él y (el periodista) Mario Trucco me enseñaron a no creérmela, a no sobrevalorar mi trabajo. Mario me dijo: ‘Nene, los genios no hablan por la radio. Hacen otras cosas. Nosotros, como no somos genios, hacemos radio’”.

Otros, en cambio, la vocación les llegó en segunda instancia. Es el caso de Juan Di Natale, que primero hizo una breve experiencia en televisión (en el programa de Pergolini, La TV Ataca), y recién después, gracias a una negociación de su compañero y amigo Leo Fernández, llegó a la Rock & Pop en 1992. Desde entonces (primero con Se nos viene la noche y luego con Day Tripper) no paró más. Y hoy Juan — con su estilo ácido, pero a la vez tranquilo y amable — se convirtió uno de los referentes indiscutibles de la FM y la radio joven.

“Lo que más me gusta de hacer radio es la facilidad que te da para generar todo un mundo con relativa poca facilidad, sin tantos recursos”, destaca. “La posibilidad de hacer un show apenas con un micro y una compactera. Pese a los avances tecnológicos que hubo en el último tiempo, sigue siendo un medio muy artesanal”.

Con tantas años en el medio, todos los consultados tienen más de una historia graciosa para compartir. Betty Elizalde, por ejemplo, aún recuerda aquel soldado que la escuchaba en Adán y yo (clásico programa de las noches radiales que luego se llamó Buenas noches señor Adán), que todos los días le mandaba una carta con la propuesta de tomar un café.

“Una vez me contó que tenía licencia y que si yo estaba de acuerdo en vernos le pasará un tema de Tito Rodríguez. Resulta que esa noche el programa salía grabado y justo había un tema de Tito. Teníamos que regrabar todo para sacarlo. Pero me dije: ma’ sí, que salga como está. ¡Y el soldado no escribió nunca más!”.

“Las mejores anécdotas son las que se inventan”, dice Larrea, parafraseando a Sandrini. Y cuenta lo último gracioso que le pasó: una desconocida en ruleros que que irrumpió en el estudio para saludarlo. “Al principio no la reconocí. Me dije: ¿Quién es esta loca? Hasta que caí que era Julieta Díaz caracterizada como Ada Falcón para Lo que el tiempo nos dejó”, reconoce entre risas.

Apo, por su parte, guarda con cariño aquel recordado momento de Italia ’90 en el que Caniggia metió el gol contra Brasil tras una sensacional jugada de Maradona y permitió el pase a cuartos de final. “Me emocioné tanto que mientras Víctor Hugo todavía relataba el gol lo empecé a palmear tan fuerte en la espalda, que tuvo que hacer un malabarismo para que no se le notara en el relato. Cada vez que nos acordamos nos reímos mucho con él”.

La voz, tal vez el bien más preciado de la radio, es lo que distingue a una figura de radio de otra; otorga el carácter y hasta una determinada forma de ser en la imaginación del oyente mucho antes de que sus propias palabras configuren una idea. Así, Betty Elizalde construyó todo un personaje de su voz sensual, mientras que Apo acentuó su tono grave y confidente, Larrea su perfil de conversador, y Juan Di Natale su capacidad de establecer guiños y códigos con los oyentes.

“Para mí — dice Apo — la voz que marcó un momento importante en la radio argentina fue la de Hugo Guerrero Marthineitz. Sobre todo sus pausas y su capacidad de sugerir. Fue único”, subraya, a la par que nombra a Víctor Hugo como otra de los grandes nombres del medio. “Mis veinte años junto a él son mi gran orgullo profesional”.

A la hora de comparar las radios ayer y hoy, la mayoría tiene el mismo diagnóstico: la pérdida de ilusión que produce el hecho de que muchas de las figuras de la radio actual provengan de la tele. “Cuando identifican tan rápido tu cara con tu voz se pierde la fantasía”, sostiene Elizalde, quien tiene claro que la tele y la radio implican dos lenguajes distintos: “Los que ya vienen con una cámara en la cabeza, les cuesta despojarse del traje, camisa y corbata que venden en la pantalla”.

Di Natale acuerda con el diagnóstico, pero le pone límites. “Es el rédito de la tele que la radio busca quedarse para sí misma. Pero cuidado: no siempre funciona. Y el ejemplo más emblemático es el de Marcelo Tinelli, que hacía 30 puntos de rating en la tele, pero que cuando tuvo su propia experiencia en la radio fracasó”, dice el conductor de Day Tripper, consciente — al igual que el resto de los consultados — de que a la radio argentina aún le aguardan varios aniversarios más por festejar.


CRONOLOGÍA | De Los locos de la azotea al podcast

Los años 20–30 Uno de sus primeros usos fue la transmisión de música clásica. En 1924 se emite por primera vez un partido de fútbol. A finales de la década surge el radioteatro. En 1937 se funda Radio Nacional.

Los años 40 La década de oro. Cobran importancia los programas humorísticos como los de Niní Marshall y Luis Sandrini. El nuevo medio se constituye en escenario central de la campaña electoral del ‘46.

Los años 50–60 Nace la televisión. Surge uno de los programas más exitosos de la historia del éter, el radioteatro Los Pérez García. En los ’60 arrancan La Cabalgata, Musical Gillette, Argentinísima y Carburando como emisiones emblemáticas.

Los años 70 Aparecen las FM. Con ellas, desputan locutoras como Nora Perlé, Betty Elizalde y Graciela Mancuso. Y también nuevas voces masculinas como Hugo Guerrero Marthineitz, Julio Lagos y Mario Mactas.

Los años 80 El auge del comentario político de opinión con figuras como Eduardo Aliverti y Roman Lejtman. Rock and Pop instala otra manera de concebir la radio. Se incorpora como figura rutilante Víctor Hugo Morales.

Los años 90–00 Las emisoras se orientan por segmentos según sus temáticas. Despuntan Margio Pergolini, Elizabeth Vernaci y Ari Paluch. Con el nuevo siglo el medio se reformula mediante la combinación con internet: aparencen los podcast y la radio por fuera del éter.