EFEMÉRIDE | A 70 años del nacimiento de Bob Marley | ¿Cada día canta mejor?

Publicada el 6 de febrero de 2015 en Tiempo Argentino

Ahora que palabras como “rasta”, “reggae” o “porro” son de uso corriente en el habla local (y cualquiera puede entender de qué estamos hablando cuando hablamos de ellas) y la intro del tema “Is This Love?” fue usada hasta el hartazgo a la hora de connotar clima de playa, marihuana y relax en cualquier programa cool de la tele, puede que se haya perdido medida de todo lo que significó y sigue significando Bob Marley (de quien hoy se cumplen 70 años de su nacimiento) para la cultura y contra-cultural local.

Sí: la apelación pacifista de “No Woman No Cry” ya no hace mella como antes. Y la arenga militante pro Derechos Humanos de “Get Up, Stand Up”, alguna vez clamada por un River colmado (durante aquellos recitales de Amnesty ’88 junto a Sting, Peter Gabriel, Bruce Springsteen, Charly García y más) ahora parece reducida a consumos paródicos de distinta clase. O ni siquiera eso.

Más: el hecho de llevar abundantes y enmarañadas rastas (“dreadlocks”, en la jerga original) no provoca más el rechazo absoluto en las Doña Rosa de hoy (basta recordar la porra rubia de Nahuel Mutti en Verano del ’98 alcanzando las tapas de revistas de chimentos y fascinando a adolescentes y madres por igual). Y hasta el “porro” mismo, si bien sigue sigue provocando la indignación residual de quienes se oponen a su legalización, perdió su componente contestatario y hasta de “cuco” en los círculos sociales de vida real (para eso pesan hoy otras drogas).

Se trata, claro, de impactos extra-musicales del Gran Legado Marley, que van más allá de su alcance y voluntad explícita. Pero que también dan buena muestra de lo hondo que caló y de lo asimilada que está en las actuales costumbres argentinas. Y todo sin hacer hincapié en la infinidad de ramificaciones y presencias de su música en el rock argentino de Sumo para acá. Entonces: ¿qué tuvo y qué sigue teniendo Marley como para haber generado tanta apropiación local en esta parte del Cono Sur?

LA MIXTURA En principio, y pese a las vertientes más ortodoxas que tuvieron el reggae y el rastafarismo (el género musical y la religión africana en las que se basó para construir su obra y leyenda), todo Bob Marley es, en sí, un gran producto del mestizaje. Nacido en Jamaica de una pareja mixta (su padre, un raso marinero blanco; su madre, una pobre adolescente negra), el autor de “I Shot The Sheriff” recibió de chico varias burlas de sus pares negros por su condición de mulato. Y si bien, ya famoso, solía considerarse a sí mismo como “negro”, lo cierto es que nunca se dejó tentar por las corrientes de nueva supremacía racial que sí enarbolaban algunas movimientos reivindicatorios afroamericanos (caso Las Panteras Negras).
 “Si sos blanco y estás equivocado, estás equivocado; si sos negro y estás equivocado, lo mismo. La gente es gente. Y si le erraste no importa si sos negro, azul, rosa o verde”, señaló en los años ’70. Y también: “Dios no hace las reglas según el color de las personas. Sólo las sociedades acomodan las leyes de acuerdo con eso. Por eso necesitamos redención.”

En lo musical, la alquimia de elementos distintos (y enriquecedores) se mantiene. Emergente del ska y del rock-steady (ritmos que también venían de mixturas previas), el reggae surge de un movimiento musical que tiene a Marley como deudor a la vez que padre y gestor. Un germen musical que se remonta hasta aquel rhythm’n’blues de las algodoneras del sur de Estados Unidos, cruza en barcos mercantes hasta las islas coloniales del Caribe y, tras varias mutaciones al uso y abuso de las culturas urbanas juveniles de la época (la necesidad de encontrar un ska más lento, acorde a un verano sofocante), encuentra su versión clásica y ya cristalizada como “reggae” en los discos de Marley de mediados de los años setenta.

EL DON Y LA FE ¿Cuántas bandas reggae había en la misma época en que Marley y los Wailers? ¿Cuántas surgieron desde entonces? Además de Peter Tosh y Lee “Scratch” Perry (los Andrew Loog Oldham y George Martin de Marley), Bob Marley sigue brillando como el gran ícono del reggae en todo el mundo. Su exponente perfecto. Y si bien la figura clave de Chris Blackwell (británico jamaiquino, dueño del sello Island Records) contribuyó a extender su fama a nivel mundial al empezar a editar sus discos desde Catch a Fire (1973) en adelante, no hay duda de que en las canciones de Marley anida tanto “lo especial” (la sensación de estar inaugurando a la vez que brindando el mejor reggae posible) como lo “trascendente”: himnos de potencia universal que apuntalan al hombre con la naturaleza y lo que lo rodea (“Redemption Song”, “Satisfy My Soul”, “No Woman No Cry”) o que apelan a sus derechos en tanto ser humano (“Get Up, Stand Up”, “I Shot The Sheriff”). “No tenemos educación, tenemos inspiración. Si hubiera sido educado como todos, hubiera sido un gran tonto”, era una de sus aseveraciones favoritas.

¿CADA DÍA CANTA MEJOR? Como Gardel (y como Sinatra, Elvis Presley o Mercedes Sosa), Marley parece no haber perdido su capacidad de estimular y generar estados de ánimo con la mera escucha de su voz (ese agudo varonil que sabe rogarle a Dios a la vez que llamar al trance y al baile) y pese a las infinitas repeticiones. Sus discos póstumos no dejan de salir. Y su estética, tanto musical como extra-musical, vive más presente que nunca en puntos recónditos del planeta. Para Dave Thompson, autor del muy recomendable libro Reggae y música caribeña, esta omnipresencia entraña un gran riesgo: “Bob Marley debe estar entre las figuras populares más mal interpretadas de la historia moderna. De ese chico de barrios pobres que admiraba al Che Guevara, James Brown, Muhammad Alí, y creía profundamente en la libertad (o en la pelea física, cuando era necesario) a este ícono de la moda y los posters juveniles hay un trecho inmenso.” Sí. El costo de haber “triunfado”.

Lo mismo que también le sucedió a Kurt Cobain, al propio Che Guevara o a los Rolling Stones, por nombrar tres símbolos bien diferentes de disconformidad juvenil finalmente absorbidos y asimilados por el sistema. “Todos estos gobiernos que te dicen que están ahí para ayudarte. ¿Por qué te prohiben que puedas fumar un poco de hierba? ¿Hierba que te provee la propia naturaleza, además?”, se quejaba Marley en una entrevista en Nueva Zelanda encontrable hoy en YouTube.

Ironías del destino: en épocas donde su obra (aunque no haya perdido el aura) más se repite y más se “lava” a partir de la reproducción infinita de redes y medios masivos de comunicación, uno de sus reclamos y anhelos primordiales está mucho más cerca de ser finalmente aceptado.


10 casos del impacto Marley en el rock nacional

*SUMO
Luca Prodan era fan de Marley y varios temas de la banda que fundó en Argentina como “Breaking Away” lo demuestran.

*LOS ABUELOS
“Chalaman”, hitazo escrito por Melingo para el grupo, puede ser considerado el primer grito Marley en el rock nacional.

*LOS PERICOS
Entre el ’87 y el ’89, de la mano de su vendidísimo primer disco, Bahiano & Cía pusieron de moda el reggae y las rastas .

*LAS PELOTAS
El reggae con actitud rockera es una de las vertientes del género en la que el conjunto (con Sokol) brilló como pocos.

*PITY ÁLVAREZ
La cara visible de Viejas Locas e Intoxicados es quizás el mejor exponente del maridaje Marley+Jagger+Richards+Tosh.

*LOS CAFRES
Cultores devotos (no ortodoxos) del legado Marley, lograron fama y reconocimiento siguiendo sus pasos.

*RESISTENCIA SUBURBANA
De raigambre barrial y conurbana, recuperan el origen humilde y más político de la obra de Bob Marley.

*FIDEL NADAL
El ex Todos tus Muertos no sólo hizo hincapié en la parte musical de Bob sino también en su fe: el rastafarismo.

*ROTMAN
Uno de los grandes reggae del rock nacional se llama “Siguiendo la luna” y lleva la firma de este fabuloso cadillac.

*DREAD MAR-I
Cruza de Sandro con Marley, Mariano Castro supo encontrarle al jamaiquino su costado más romántico.

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